10 años del Programa Nacional de Educación Sexual Integral

Por: Carla Millán | 23 de noviembre de 2016

En el año 2006 se sancionó la Ley N° 26150, que luego crearía el Programa Nacional de Educación Sexual Integral, que define los contenidos obligatorios que deben ser parte de los aprendizajes escolares con el objetivo de garantizar este derecho en todas las escuelas del país.

A diez años de su sanción nos encontramos en un contexto de ajuste que generó despidos y desfinanciamiento del Programa y con muchos déficits respecto de su implementación ya que la misma ha sido insuficiente y despareja en las diferentes provincias del país. Así, en el Encuentro Nacional de Mujeres en Rosario surge el Frente Nacional por la ESI, el cual se propone defender la educación sexual como derecho  y profundizar su implementación efectiva. Para esto se desarrollaron diversas actividades de visibilización de la temática entre las que se destacan el Clasazo realizado en la Ciudad de Buenos Aires el 5 de noviembre y el Agitazo el 12 del mismo mes en la ciudad de Rosario, bajo la consigna “Sin ESI no hay ni una menos”.

Una de las enormes potencialidades de este trabajo consiste en construir un sistema educativo que busque combatir el machismo y la homo/lesbo/transfobia, un tipo de respuesta no punitiva al aumento de los femicidios y la violencia hacia las disidencias sexuales. Sin embargo, hay coincidencia en evaluar que la implementación en las escuelas es insuficiente debido a la falta de presupuesto y formación específica. A pesar de esto, hay espacios brindados por los sindicatos docentes para la capacitación, así como experiencias llevadas adelante por la voluntad de alguna institución educativa y/o de sus docentes. Más allá de esto, trabajar la educación sexual en las escuelas no debería ser un hecho o intervención aislada sino una actividad permanente y transversal a todas las currículas y áreas de conocimiento. Para esto se necesitan políticas públicas acordes.

La educación sexual es un derecho de todxs lxs niñxs, jóvenes y adultos/as de los distintos niveles y modalidades del sistema educativo público y privado. Consideramos que la misma es una herramienta fundamental para erradicar los estereotipos de género que sostienen relaciones de poder. Como expresa la cartilla de formación para docentes llamada “Luz violeta” de la agrupación Evelia Murillo, “la perspectiva de género consiste en una posición ética y política en el aula. Asumirla implica colocarnos las ‘gafas violetas’ para revisar todo lo que deba ser revisado: el conjunto de las prácticas pedagógicas y las lógicas de desigualdad y de poder que están presentes en las instituciones que integramos. Se trata de desandar el sentido común que circula en nuestros propios discursos y los que atraviesan la escuela y el aula”. Es, también, de gran importancia a la hora de concebir nuestra sexualidad desde un enfoque no biologicista, que contenga aspectos afectivos, sociales, históricos, éticos y culturales y para que podamos decidir y vivir libremente nuestros cuerpos y deseos,  recuperando una pedagogía de la libertad.

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