14, 15 y 16 de octubre – 32º Encuentro Nacional de Mujeres, Chaco 2017 – ¡Juntas y en Resistencia contra el neoliberalismo!

Por: María Paula García | 06 de septiembre de 2017

Casi 20 años después, Chaco vuelve vuelve a ser anfitriona del Encuentro Nacional de Mujeres (ENM). Lejos de las críticas, las denuncias de fraude y el intento fallido de paralelizarlo por parte de algunas organizaciones, en su 32ª edición, el ENM será más unitario que nunca. La Comisión Organizadora trabaja a contrarreloj para recibir cerca de 70 mil participantes.

“Mujeres del país, las recibimos en esta ciudad cuyo nombre es Resistencia, que hace referencia a un pueblo fuerte y luchador. Y desde aquí con nuestra lucha, las invitamos a rendir un sentido homenaje: en primer lugar a los pueblos aborígenes, víctimas del genocidio colonizador –que recordamos en esta fecha– y que se prolonga hasta nuestros días”. Con estas palabras comenzaba el acto de apertura del 13º ENM de Chaco en octubre de 1998, al que asistieron 10 mil participantes. Ese año, mujeres de todo el país llegaron atravesadas por meses particularmente intensos: las políticas de ajuste del gobierno de Menem se hacían sentir y el centro del debate fue la situación de crisis, desocupación, hambre y sus repercusiones en la vida de las mujeres, muchas cabeza de familia. Hoy, la provincia vuelve a abrir sus puertas en un contexto también muy adverso: un proyecto político novedoso, conservador y de derecha avanza golpeando más duramente, una vez más, a las mujeres. Pero, a pesar de algunas semejanzas, no es el mismo momento político. Y nosotras tampoco somos las mismas. Hemos crecido en protagonismo y organización al compás de las luchas populares. Llegamos fortalecidas en todo sentido.

Ni siquiera somos las mismas luego de un año. Apenas finalizamos el 31º ENM en Rosario, ya protagonizamos el paro de mujeres del 19 de octubre, en respuesta al cruel femicidio de Lucía Pérez. Luego, volvimos a las calles en todo el país el 8 de marzo, como parte del primer paro internacional de mujeres y, el 3 de junio, salimos otra vez doloridas e indignadas por los femicidios de Micaela Ortega, Araceli Fulles y Anahí Benítez. Fuimos todas trabajadoras de Pepsico y gritamos por las travestis asesinadas, por Victoria Aguirre y por la médica de El Maitén procesada por garantizar un aborto no punible. Por Milagro Sala y por otras tantas criminalizadas y perseguidas como Cristina Santillán, condenada injustamente luego de años de violencia. Aun así, liberamos a Belén y a Higui.

Fue ciertamente un año muy movilizante, en el que el movimiento fue ampliando las demandas y denuncias políticas y logrando iniciativas unitarias como ningún otro movimiento ha alcanzado en esta etapa política. Los paros de mujeres contribuyeron al reconocimiento de que todas somos trabajadoras y que existe una enorme sobrecarga de tareas y una gran brecha respecto de los varones: desde el punto de vista salarial, de las tareas de la vida cotidiana y de los roles asignados, como también la escasa representación en lugares de decisión. Ello permitió interpelar a cada vez más sectores, desde las mujeres de las organizaciones sindicales a las de las organizaciones de la economía popular, y construir nuevas alianzas. Y nos posibilita reconocer, otra vez, la fuerza del feminismo en la disputa de la subjetividad y la organización política. Una fuerza que ya no es marginal en la política argentina ni un fenómeno pasajero.

Una vez más, juntas más que nunca

Crecimos en conciencia y organización bajo una presión en contra muy fuerte. Los embates de la derecha también se intensificaron: a la par del recrudecimiento de las violencias machistas, se continuaron recortando derechos, conquistas y políticas públicas; todo ello de la mano del avance de un plan económico que sigue empeorando la vida de las mujeres y las disidencias sexuales. La avanzada en las calles no pudo aún poner freno a las violencias machistas y al gobierno nacional que, si bien no ha logrado cooptar a nuestro movimiento, no muestra ningún atisbo de política pública tendiente a revertir la situación actual, ni en términos de prevención y transformaciones más estructurales, ni mucho menos en relación a los abordajes. Además, logró instalar el discurso punitivista en amplios sectores; en este sentido, la reforma de la Ley 24.660 de Ejecución Penal fue un duro revés tras el femicidio de Micaela G.

 

Las PASO nos dejan algunas conclusiones importantes. Por un lado, la necesidad de disputar el perfil y la orientación política en un sentido feminista popular. Las campañas expresaron una feminización del arco de candidatas. Por la contundencia del Ni Una Menos, pero también por su utilización por parte de la derecha para construir referencias nuevas y estereotipadas. Las disputas de dos de los principales distritos del país  tienen a mujeres como CFK, María Eugenia Vidal y Elisa Carrió a la cabeza; Gladys González y Vidal se afirman en el discurso de ser mujeres que enfrentan a las mafias de los machos del Conurbano. Es por ello que no se trata simplemente de más mujeres en la política sino, y fundamentalmente, de a qué proyecto político abonamos.  Pero, además, las PASO nos colocan ante la necesidad de caracterizar mejor el escenario general y las tareas de feminismo popular en esta etapa, sin eludir, desde ya, que estamos en un momento complejo como campo popular. Juntas más que nunca significa asumir las tareas de la unidad de nuestro movimiento, del cuidado y fortalecimiento de las coordinaciones y alianzas construidas y del fomento de la resistencia.

El 32º ENM se realizará a pocos días de las elecciones legislativas generales. Y, si bien sabemos que con las elecciones no alcanza, afirmamos que en esta etapa política el impulso de frentes antineoliberales, la construcción de plataformas ciudadanas en las que las demandas feministas sean constitutivas y la presentación en elecciones son fundamentales en términos de disputa del rumbo político. En estas elecciones se juegan elementos que van a tener consecuencias concretas en la vida de nuestro pueblo y de nosotras como su sector más vulnerable. No nos da lo mismo quién gobierna, menos aún si es la derecha. El feminismo popular debe plantarse en esta etapa con una orientación clara: frenar el avance de la derecha y sus planes neoliberales, porque #ConCambiemosNoHayFuturo. En octubre vamos a Chaco a hacer temblar el continente desde Resistencia, con la convicción de que juntas somos poderosas.

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