Andrés Rivera, lo real y la verdad

Por: Kike Ferrari* | 24 de mayo de 2017

La relación de un lector con los escritores que le serán propios es siempre una relación personal. Podemos recordar en qué mesa, de qué bar, en qué soleada tarde de junio estábamos cuando leímos la frase: “En esas desveladas noches de las que hablo, pienso, también, en el perpetuo e intransferible aprendizaje de los revolucionarios: perder, resistir. Perder, resistir. Y resistir. Y no confundir lo real con la verdad”. Porque fue entonces cuando nuestra relación con Andrés Rivera se volvió personal.

Andrés Rivera nació en Buenos Aires el 12 de diciembre de 1928.

Andrés Rivera fue primero Marcos Rybak y, luego, en su ficción, Arturo Reedson.

Andrés Rivera trabajó como obrero textil, periodista y escritor.

Andrés Rivera escribió novelas en la estética del realismo social, la ficción policial, la recreación histórica, la saga familiar. Y creo una voz hecha de austeridad y preguntas sin respuesta.

Andrés Rivera militó en el Partido Comunista del que fue expulsado, se acercó al maoísmo y sufrió el desencanto de que la revolución no estuviera en el orden del día.

Andrés Rivera leyó a escondidas a Trotsky y a Faulkner. Fumaba cigarrillos rubios y prefería el scotch al bourbon.

Andrés Rivera publicó más de treinta libros entre cuentos, novelas y nouvelles. Algunos títulos: “El Farmer”, “Nada que perder”, “Ajuste de cuentas”, “El amigo de Baudelaire”. También es el autor de una de las mejores novelas de eso que llamamos literatura argentina, “La revolución es un sueño eterno”.

Andrés Rivera podía ser peleador y cascarrabia, sobre todo cuando bebía. Era muy generoso con los que hacían sus primeras armas en el oficio de escribir.

Andrés Rivera creció en el barrio porteño de Villa Crespo y pasó sus últimos años en Bella Vista, Córdoba, junto a su compañera Susana Fiorito.

Andrés Rivera murió el 28 de diciembre de 2016. Tenía 88 años.

Sus lectores deberíamos despedirlo resistiendo. Y tratando de no confundir lo real con la verdad.

* Escritor argentino y trabajador de limpieza en el subte de Buenos Aires, autor de cuentos y novelas como “Lo que no fue” y “Que de lejos parecen moscas”.