A la Asamblea General de afiliados de ATE Capital

Por: Patria Grande | 26 de abril de 2017

Desde Estatales de Pie queremos aprovechar la Asamblea Anual de Afiliados de ATE Capital para exponer algunos puntos de vista sobre el recorrido del último tiempo de nuestro sindicato y nuestras perspectivas de construcción como trabajadores y trabajadoras del Estado.

Si nos atenemos en principio al 2016, primer año completo de la lista Verde y Blanca al frente del Consejo Directivo de la Capital, entendemos que el balance de su actuación en distintas esferas es positivo. Su presencia en las calles y en los organismos para hacer frente a la política de despidos masivos que implementó el macrismo, su rol articulador en la construcción de la inmensa Marcha Federal del 2 de septiembre, su participación activa en el proceso de unificación de las CTA, la importancia – en un proceso que creemos fue de menor a mayor – otorgada a la política de Géneros o cierta renovación generacional que ya se evidenciaba en ese armado previo a su triunfo en septiembre de 2015 nos parecen elementos destacables al momento de hacer memoria de lo realizado. También podemos señalar algo que siempre remarcamos desde los espacios previos que dieron vida a la conformación de ESTATALES DE PIE: la necesidad de que el sindicato tuviera iniciativa político-gremial de forma centralizada, que impulsara campañas sobre distintos ejes y que, de a poco, fuera dejando atrás esa idea de ATE como una federación de juntas internas.

Varios de estos puntos son parte de debates abiertos con los compañeros y compañeras de la VyB, así como también con las agrupaciones de la izquierda tradicional y ATE desde Abajo. Uno de ellos es el que tiene que ver con los métodos de lucha, la intensidad y la duración de las medidas de fuerza y, dicho en otras palabras, qué es lo que hace falta para ganar un conflicto. El año pasado, frente a la “novedad” que implicó salir a batallar por despidos y no por reclamos de tinte más ofensivo como en la etapa anterior, se produjeron múltiples discusiones y hasta acusaciones cruzadas entre los distintos espacios que actuamos en el sindicato.

Nosotros entendemos que el Gobierno Nacional hizo una fortaleza de su determinación de barrer con áreas puntuales de la Administración Pública y avanzó con los despidos tal como se había propuesto en una doble clave de disciplinar puertas adentro y emitir un mensaje al sector privado de que había vía libre para hacer lo mismo (un mensaje que los empresarios captaron perfectamente). En esa línea, no hallamos una receta ideal para enfrentar ese embate más allá de los necesarios postulados a la unidad, que sin duda de haberse llevado a la práctica – como sucedió aquel histórico 24 de febrero – nos hubieran puesto en mejores condiciones para esa pelea, aún con la incógnita de no tener la certeza de la victoria. Distintas juntas internas estuvieron a la altura de las circunstancias y en ellas encontramos colores variados que, en un lenguaje futbolero, dejaron todo para hacerle frente a los planes del macrismo. Nadie podría decir que Fabricaciones Militares, Producción, Cultura, Hacienda o Trabajo expresan posiciones político-gremiales similares, sin embargo en todas ellas – de las cuales formamos parte, en algunos casos hace varios años – se apostó a dar batalla, con diferentes acciones e intensidades y con mejores o peores resultados.

En relación a iniciativas como la Marcha Federal y la participación en el incipiente pero decidido proceso de unificación de las CTA, lo asumimos como una política acertada y que forma parte de nuestra línea respecto a la necesidad de generar espacios unitarios y de confrontación a las políticas neoliberales de este gobierno.

Finalmente creemos que hay aspectos a mejorar. Así como el año pasado hubo ciertos criterios a la hora de construir las medidas de fuerza, este año se repitió un viejo elemento del cual hemos sido críticos durante la gestión anterior: la convocatoria a paros con escasa preparación, sin tomar en cuenta el clima real en los sectores, que terminan debilitando más que fortaleciendo a los trabajadores y las trabajadoras y que son un flaco favor a la perspectiva de fortalecer la herramienta gremial. Los paros son importantes, pero son el punto cúlmine de diferentes acciones y deben ser construidos de forma tal que provoquen un impacto real para lograr los objetivos que nos proponemos.

Por otro lado, ATE siempre fue un sindicato con mucha política interviniendo en las discusiones y valoramos ese elemento a la hora de decidirnos a ser parte del mismo. Pero sin negar que las pertenencias partidarias existen, reivindicamos la autonomía sindical, sin que ésta se entienda por una especie de abstencionismo en los grandes debates de la sociedad (donde participan partidos y figuras políticas), sino respecto a la identificación muy cerrada con algún signo político. Observamos que en algunas ocasiones se ha pegado demasiado a la seccional con el kirchnerismo y, sin rasgarnos las vestiduras por ello, no creemos que sea un aporte sustancial a engrandecer una construcción que necesita de mayor amplitud.

Todos los días nos encontramos militando en nuestros lugares de trabajo con el propósito de organizar a los compañeros y a las compañeras en una perspectiva democrática, participativa y con perspectiva de género. Apostamos a ATE desde el minuto 1 de nuestra construcción por generar los mejores canales posibles para esos horizontes trazados. La etapa política actual nos encuentra con la necesidad de potenciar al sindicato que ha sido el único entre los y las estatales que se ha plantado frente al escenario de ajuste, persecución y deslegitimación de nuestro trabajo cotidiano. Creemos que el rumbo encarado por la conducción tiene más aciertos que errores, que hay un dinamismo y una revitalización que nos entusiasman en momentos crudos para nuestro pueblo y estamos decididos a contribuir, desde cada sector y con una mirada integral, al fortalecimiento de los elementos positivos y a la generación de aportes constructivos – con amplitud y sin sectarismo – en vías de cambiar todo lo que deba ser cambiado.

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