A un año de macrismo: lo mejor y lo peor

Por: Patria Grande | 06 de diciembre de 2016

El 10 de diciembre se cumple un año de la llegada de Mauricio Macri a la presidencia. “No da lo mismo”, dijimos. Desde entonces estuvo claro que el cambio de etapa marcaba un fuerte retroceso para el conjunto de la clase trabajadora argentina. Por el ajuste, por la transferencia de recursos a los sectores más poderosos de la economía, los despidos, las conquistas y derechos negados, los “guiños” a la política yankee, la inflación, etc: no daba lo mismo y estar en la calle fue la decisión más genuina de un pueblo dispuesto a resistir. A no ceder. Doce meses pasaron y un sinfín de reflexiones están atravesando a la militancia popular. Por ello, reunimos las opiniones de distintos compañeros y compañeras con los que nos encontramos a lo largo de este año, luchando y debatiendo cómo hacer frente al macrismo. Una pregunta vigente que nos desafía cada vez más. La mirada de todos ellos sobre lo mejor y lo peor a un año de Macri.

Por Cecilia Pato y Federico Araya

Carlos del Frade, diputado provincial de Santa Fe por el Frente Social y Popular

Creo que lo mejor es que de a poco nos vamos encontrando los sectores populares que alguna vez estuvimos juntos y que nos dividimos por cuestiones mínimas.

Lo peor está por venir. Lo peor del 2016 es el decreto n° 228 del 21 de enero en donde el macrismo declaró en emergencia la seguridad nacional y produjo la idea de que las fuerzas federales ocupen los territorios en las provincias. Esto es la renovación del Plan Colombia que se hizo en 2002 con Uribe, amigo de Macri, se hizo en México, en Brasil, y terminó generando pibes desaparecidos y el narcotráfico floreció. Esto va a producir, además de la desocupación que hoy estamos viendo, una represión muy grande para los sectores populares y especialmente hacia los más jóvenes.

Leo Grosso, diputado nacional por Bs. As. – Movimiento Evita

Lo mejor del año es la reacción del pueblo, de los trabajadores y trabajadoras argentinas al salir a la calle a frenar el ajuste y la transferencia implementada por Macri. Varios ejemplos tenemos de eso, que fueron una muestra de la conciencia y la organización que existe en nuestro pueblo..

Lo peor está en las políticas económicas. Entre las medidas que impulsó el macrismo, la peor es la decisión de volver a endeudarnos por casi 70 mil millones de dólares.

Daniel Yofra, secretario general de la Federación de Trabajadores Aceiteros

No veo nada positivo desde el punto de vista de los trabajadores. Todo lo que pasó este año fue en detrimento del salario al tiempo que creció el número de desempleados.

En cuanto a lo peor, desde la devaluación del peso, los tarifazos, aumento en los alimentos, y ni hablar del impuesto a las ganancias, que hoy tenemos un 60 por ciento de los trabajadores impactados por ese impuesto (cuando antes era sólo el 7%). Muchos votaron a Macri, pensando que Macri iba a cuidar el bolsillo y eso no ocurrió, los compañeros están desilusionados.

Oscar de Isasi, secretario general ATE provincia de Buenos Aires – Secretario general CTA Autónoma Provincia de Buenos Aires

Lo mejor es la respuesta formidable de los trabajadores y trabajadoras que se reitera cada vez que hay un ataque a sus intereses. Es más, el gobierno sabe que el pueblo argentino pelea. En el caso de la provincia de Buenos Aires dimos una batalla fuerte.

Lo peor es que sigue intentando ir a fondo con el ajuste. El macrismo sabe que en el próximo año electoral el consenso que tiene se pone en discusión por las medidas antipopulares que implementó; se va a poner en debate la gobernabilidad del ajuste.

Leandro Morgenfeld, docente UBA e investigador adjunto del IDEHESI-CONICET

Lo peor fue sin duda el giro en materia de política exterior. El gobierno de Macri apostó a volver a colocar a la Argentina en las alianzas coordinadas por Estados Unidos y Europa Occidental, a ser un buen alumno del G-7, lo que iba a redundar en atraer inversiones, tomar créditos a tasas bajas y abrir mercados externos para lo cual optó por la vía de firmar tratados de libre comercio. Apostó por el debilitamiento del MERCOSUR, tomó la agenda de Washington en casi todos los órdenes, atacó a los gobiernos no alineados como Venezuela, avaló el golpe parlamentario en Brasil. Sin embargo, la apuesta por la inserción internacional neoliberal que buscaba el gobierno se dio de cabeza con un contexto internacional crítico. La idea de que de Estados Unidos y Europa iban a obtener ampliación de inversiones, mercados y créditos baratos no se produjo en la realidad.

Lo positivo fue que el gobierno apostaba aplicar una política de ajuste sin conflicto social y a lo largo de todo el año hubo infinidad de resistencias a esa política económica, que auguran un 2017 con mucha tensión porque la economía se desplomó, la inflación no baja y creció la pobreza.

Eli Gómez Alcorta, abogada,  referente de derechos humanos y de AHORA Buenos Aires.

En un repaso por las principales carteras del gobierno y de las políticas públicas implementadas, no encuentro ninguna para destacar positivamente.

En cambio, sobre lo peor del año, me preocupa mucho un discurso relacionado con mover la frontera entre seguridad nacional y seguridad exterior y lo que implican las competencias de seguridad, por un lado, y las fuerzas armadas, por otro. El discurso vinculado a la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo me parece muy preocupante porque puede tener un costo sobre miles de vidas, como ocurrió en otros países de América Latina. En ese mismo sentido este año hubo una clara política de persecución y utilización del terrorismo, como es la persecución a las comunidades indígenas, especialmente a las mapuches de Neuquén, Río Negro y Chubut que reivindican sus derechos y se colocan en situaciones de disputas en territorios codiciados por multinacionales apañadas por el gobierno.

Juan Grabois, Movimiento de Trabajadores Excluidos – CTEP

Lo peor es que fue un año pésimo desde el punto de vista de la situación social y económica. Pésimo porque se deterioró no solamente el poder adquisitivo de los sectores populares sino que se deterioró muchísimo el tejido social. El crecimiento del desempleo en el sector público y privado repercutió en una ampliación por exclusión de la economía popular que paradójicamente cuando la economía se contrae es un sector que se amplía y a la vez se empobrece. Son más los compañeros que tienen que ir a juntar cartones a la calle, pero hay menos cartón y entonces hay que dividirse los 100 kilos que había el año pasado, ahora son 80 y en vez de juntarlos uno, los juntan dos. Eso genera un enorme deterioro del tejido social.

Marta Dillon, periodista y miembro del Colectivo Ni Una Menos

Lo mejor es el 19 de octubre, el paro de mujeres como emergente de una tenacidad de muchas personas, movimientos, de no abandonar la calle para manifestar la oposición a este gobierno, de cruzar temas que antes eran aislados como los que hacen a la vida de las mujeres. El feminismo hizo posible narrar la vida de las mujeres en términos económicos y de trabajadoras y logró que ese 19 de octubre fuera masivo. Es un espacio que está aportando un vector muy dinámico para pensarnos por fuera del posibilismo, como seres posibles de cambiarlo todo desde las relaciones interpersonales hasta las relaciones sociales y políticas.

Lo peor es la transformación cultural, el llamado brutal al individualismo, la situación económica, el miedo frente al futuro económico, la represión que crece en las calles como lugar de intemperie, Milagro Sala presa. Lo peor es Macri, sin duda.

Alejandro Grimson, doctor en Antropología e investigador del CONICET

Lo peor de 2016 es que la ofensiva neoliberal no sólo generó un importante aumento de la pobreza, del desempleo y una pérdida del poder adquisitivo. Además, la ofensiva cultural pretendió poner en discusión nuestra memoria del terrorismo de Estado, de la campaña del desierto, de los derechos de los inmigrantes y el sentido de la soberanía nacional. Es un momento grave para la Argentina que nuevamente corre el riesgo de ver erosionarse algunos acuerdos culturales y políticos básicos, incluyendo la existencia de presos políticos.

Lo mejor de 2016 es que distintos sectores sociales ganaron las calles desde el 24 de marzo, el 29 de abril, el 7 de agosto, con la Marcha Federal, la lucha contra los tarifazos o la Emergencia Social. Esa multiplicidad de movilizaciones que, a su vez fueron políticamente diversas, plantean el desafío de avanzar en la construcción de una alternativa política plural por todos los derechos amenazados por el neoliberalismo.

Mario Santucho, Instituto de Investigación y Experimentación Política (IIEP), integra la Comisión Investigadora de la Violencia en los Territorios y participa de revista Crisis

Lo peor es que se trata de la constatación de un cambio de ciclo político y de una crisis del neoliberalismo y a su vez de la constitución de una hegemonía de derecha que apuesta a la reproducción financiera pero también a nivel de relativización de los derechos. Esto pone en discusión los consensos que existen en nuestro pueblo.

Lo mejor es la aparición de Maxi Mena, el hijo del Gringo Mena, de una manera muy sorpresiva y lo interesante que fue para él y su familia el encuentro. Es una historia singular, diferente a la mayoría de los casos de restitución y expresa una línea de largo aliento que tiene que ver con las victorias ligadas al sueño revolucionario del siglo XX y con una memoria social y cultural acumulada, que da esperanza.

Fernanda Raverta, diputada nacional por Bs. As. – La Cámpora

Lo peor es descubrir la rapidez con la que la derecha puede acomodar un modelo económico social y cultural a partir de decisiones económicas, un modelo totalmente distinto al que veníamos construyendo. Se constató la voracidad con la que se reconstruye la derecha, por ejemplo a partir del endeudamiento, similar al de la dictadura.

Lo mejor es que el campo nacional popular se movilizó, generó acciones concretas con inteligencia común. Pudimos rápidamente accionar frente a lo que creemos que no debe pasar; la gimnasia con la que veníamos construyendo la Argentina nos permitió posicionarnos ante el gobierno de Macri. La Marcha Federal fue una expresión de la capacidad de movilización de distintos sectores políticos, de norte a sur, de nuestro país.

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