ALBA: organizando la resistencia continental a la ofensiva neoliberal

Por: Fernando Vicente Prieto | 24 de mayo de 2017

Entre el 15 y el 17 de mayo se reunió en Buenos Aires la Coordinación Política del ALBA Movimientos. En el encuentro participaron referentes de Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Cuba, Guatemala, Perú y Venezuela.

David Choquehuanca, secretario general del ALBA-TCP, fue el invitado especial de la Coordinación Política del ALBA Movimientos llevada a cabo del 15 al 17 de mayo. Esta fue una de las notas salientes de la reunión porque, si bien se han realizado encuentros y debates con altos dirigentes de los gobiernos que impulsan este organismo de integración, es la primera vez que un secretario general del bloque participa en una reunión de la articulación de los movimientos.

El encuentro se dio en un contexto muy particular, luego de dos años 2015 y 2016 en los que se produjo un cambio importante en la correlación de fuerzas a nivel continental con el triunfo de Macri en Argentina, el golpe de Temer en Brasil, la derrota del “Sí a la paz” en Colombia y la rebelión derechista en Venezuela.

“Estamos presentes aquí para evaluar la coyuntura política en el continente y también tomar las acciones correspondientes”, comentó Rodolfo Machaca, integrante de la Confederación Sindical de Trabajadores del Campo de Bolivia (CSUTCB). “Los movimientos, los intelectuales, los pueblos estamos llamados a defender la democracia ante el peligro de los gobiernos neoliberales que acechan y van por las conquistas de los movimientos sociales latinoamericanos”, agregó el dirigente, quien también es miembro de la directiva del MAS-IPSP, el partido liderado por Evo Morales.

Esta situación consolidó un cambio de etapa iniciado con los golpes de Estado en Honduras (2009) y en Paraguay (2012) con las derechas locales del continente a la ofensiva. En la reunión, se enfatizó el carácter económico de esta disputa geopolítica. “La riqueza de nuestros países se usa para el mantenimiento del sistema. Para abrir el mercado a las grandes trasnacionales tienen que atacar a Venezuela, a Brasil y a todos los procesos populares”, analizó Joaquín Piñero, del MST de Brasil.

Disputa de proyectos

“Nuestro continente enfrenta una disputa de proyectos hegemónicos en los que las derechas locales intentan a cualquier precio romper de manera definitiva con las alternativas soberanistas, populares y revolucionarias para consolidar la posición del imperialismo yanqui en la región”, sostiene la Declaración surgida de la reunión, que también plantea que “la arremetida derechista en nuestro continente ha logrado ganar gobiernos, pero no nos han derrotado”.

A la crisis de los proyectos neodesarrollistas y de izquierda, que son desalojados del gobierno o acechados por grupos de choque con mucho apoyo internacional, también hay que sumarle la crisis de los gobiernos neoliberales que no logran construir consensos para sus políticas, como sucede –entre otros con los gobiernos de Macri y Temer, los cuales están enfrentando la resistencia de los pueblos en la calle.

“Estos gobiernos no pueden ni podrán estabilizarse ya que no tienen una salida a la crisis sistémica del orden capitalista, que es la verdadera causa del malestar de nuestros pueblos. Y esto pese a que los poderosos quieran desviar el malestar y rabia hacia los mismos oprimidos resaltando las diferencias nacionales, étnicas, religiosas y de identidades”.

La declaración también plantea que “se abre un nuevo periodo de disputa electoral en varios países, que junto a la iniciativa por la Asamblea Constituyente en Venezuela puede marcar una oportunidad para construir una nueva correlación de fuerzas que permita retomar la perspectiva del ALBA como proyecto de nuestros pueblos para su liberación”.

Venezuela y Colombia

La situación en Venezuela fue evaluada con preocupación: se destacaron los hechos de violencia callejera y los asesinatos con francotiradores y sicarios, pero también la movilización del pueblo chavista, con la expectativa de que la Asamblea Nacional Constituyente se abra a la máxima participación popular.   

“Las organizaciones populares debemos ir hacia construcción de las mayorías, por la profundización de la democracia y la transformación estructural del Estado, para darle poder a la gente”, expresó Zuleima Vergel, de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora, uno de los movimientos populares con mayor desarrollo en Venezuela.

Los movimientos ratificaron el acompañamiento al proceso de paz en Colombia y pidieron la implementación de los acuerdos de La Habana y el avance en el diálogo con el ELN. Se definió conformar una Comisión de Paz de la Articulación, con participación de Marcha Patriótica, Congreso de los Pueblos y otras organizaciones.

Además, señalaron la crítica situación de derechos humanos, con decenas de asesinatos y encarcelamiento de líderes sociales. En la declaración denunciaron al secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, por “su doble vara e hipocresía”: mientras dice estar preocupado por los derechos humanos en Venezuela, “hace oídos sordos e invisibiliza que miles de compañeros y compañeras en nuestro continente están siendo asesinados, criminalizados y desplazados”.

Entrevista a David Choquehuanca, secretario de ALBA-TCP

“Nos aplican un formato global”

David Choquehuanca fue canciller del gobierno de Evo Morales desde 2006 hasta enero de este año. Desde marzo es el nuevo secretario general del ALBA-TCP. Entre el lunes 15 y el martes 16 participó en la reunión de ALBA Movimientos y en un acto realizado en la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) con movimientos locales e integrantes de la comunidad boliviana.

Cambio: ¿Cómo analiza la situación de América Latina y el Caribe en este momento?

David Choquehuanca: Es importante que podamos tener un percepción de lo que está pasando en nuestro continente. Las cosas no hay que verlas de manera aislada. Hay que tener una mirada global porque lo que se está aplicando en nuestro planeta es un formato global. Lo aplican en Siria, lo han aplicado en Egipto, lo quieren aplicar en Venezuela. Quieren afectar la unidad, la integración que se está construyendo en América Latina y el Caribe.

Uno de los actores fundamentales de la construcción de la unidad latinoamericana y del Caribe se llama Comandante Chávez. El presidente Maduro y el pueblo venezolano, junto a otros presidentes, trabajan por la integración de nuestros pueblos. Por eso es que el imperio está atacando a Venezuela. Quiere generar violencia y quiere generar inestabilidad e incertidumbre en la región. Pero estamos seguros de que los pueblos que vivimos en América Latina y el Caribe no vamos a permitir que se afecte la democracia de uno de los miembros de la CELAC, de Unasur, del ALBA.

No está fácil la situación en el mundo, tampoco en América Latina y el Caribe. Pero ya los movimientos sociales han empezado a rearticularse nuevamente. Han comenzado a fortalecer sus organizaciones y están generando espacios de análisis, de debate, para salir en defensa de nuestra soberanía, de nuestra dignidad, de nuestra identidad y de nuestras democracias.

Vivimos una situación de incertidumbre. Hay caos. Hay desorden global, regional. Pareciera que no hay esperanzas. Hay indignación en el mundo, en nuestros países. Pero esta situación también nos obliga a que nuestros pueblos, nuestros líderes, nuestras organizaciones y los presidentes progresistas de nuestra región puedan asumir sus responsabilidades: trabajar la unidad y propuestas alternativas que permitan construir esperanza.

C: ¿Por qué tomó la decisión de participar en este encuentro?

DC: Es importante y fundamental el trabajo con las bases, con las organizaciones de base. Es importante el contacto y la comunicación con la sociedad civil organizada. ALBA Movimientos es una realidad. En ALBA Movimientos se trabaja la solidaridad, la hermandad, la integración. Igual que en el espacio ALBA-TCP, en el que se reúnen los presidentes para ver cómo podemos construir sociedades más incluyentes, más justas, más participativas, en donde los beneficios de los recursos naturales puedan beneficiar a todo el pueblo. Y recoge lo que piensan nuestros pueblos y nuestras organizaciones. Por eso, atendiendo a una invitación de ALBA Movimientos, estamos presentes para compartir nuestras percepciones, encontrarnos y construir juntos.

C: En esta etapa, la OEA está jugando un nuevo rol, más protagónico. ¿Cuál es la mirada que tiene usted sobre ese papel?

DC: Es triste el actuar del secretario general de la Organización de Estados Americanos. Hemos visto cómo Almagro se ha puesto al servicio del imperio y es parte de los conflictos que hoy está viviendo el pueblo venezolano. Uno de los culpables de la situación difícil que hoy está viviendo el pueblo de Venezuela se llama Almagro. Pero no solamente él es el culpable de empeorar la situación en Venezuela, sino que es culpable de la crisis que hoy está enfrentando la OEA. Porque la OEA hoy está dividida. ¿Y a quién conviene que nuestras organizaciones estén divididas, que nuestros países estén divididos? Pues, al imperio. Almagro se ha prestado para dividir. No solamente a dividir a Venezuela, no solamente a nuestros pueblos, sino a dividir a la misma OEA.

“Resistir e iniciar una ofensiva del campo popular”

Por Gonzalo Armúa, militante de PATRIA GRANDE e integrante de la Secretaría Operativa de ALBA Movimientos.

La reunión de Coordinación Política es parte de la maduración de un proceso de unidad de los movimientos populares de todo el continente. Hemos podido avanzar en el objetivo que nos pusimos en la II Asamblea realizada en Colombia en diciembre de 2016: comenzar a sentar las bases de un proyecto de integración grannacional y plurinacional. En este sentido, identificamos seis ejes estratégicos que estructuran nuestro proyecto: el internacionalismo solidario, la lucha ideológica por nuestra cultura e identidad, la defensa de la madre tierra, el impulso a una economía para el buen vivir, la democratización de nuestras sociedades y el feminismo popular.

La presencia de David Choquehuanca nos permitió fijar algunos análisis en común para iniciar un plan complementario entre los gobiernos y los movimientos. Es importante salir del localismo y entender que el destino de cada país siempre ha ido de la mano con el destino del continente, desde las luchas de la primera independencia.

EEUU necesita recuperar el control sobre lo que considera su patio trasero y ha implementado una avanzada sobre los gobiernos populares y progresistas, con golpes de Estado e incluso con un fuerte componente comunicacional y judicial en la lucha política. Y, en algunos países, con la utilización de fuerzas paramilitares, como sucede ahora en Venezuela, en donde se condensa en este momento la disputa de proyectos a nivel continental. A esto se le suma el gobierno de Trump y sus políticas xenófobas hacia las personas migrantes, imitadas por Macri en la Argentina.

Necesitamos tener fuerza para defender los derechos conquistados que se ven amenazados pero, también, para generar las condiciones para una ofensiva del campo popular. Es preciso redoblar la lucha en las calles: cualquier proceso transformador tiene que basarse en la participación protagónica de nuestros pueblos y tenemos que encontrar la manera para que en cada país esto se exprese en cambios institucionales reales, profundos.

Necesitamos, además, combinar lucha en las calles con propuesta electoral para modificar la correlación de fuerzas a nuestro favor. No puede obviarse la disputa institucional, aunque la intervención pueda ser diversa: hay movimientos del ALBA que ya han incursionado incluso con legisladores o participando de partidos que están en el gobierno, como es el caso de algunas fuerzas en Bolivia o Venezuela. Hay movimientos que están en ese debate, otros que estamos desde hace un tiempo impulsando diferentes experiencias. A todos nos interpela y confiamos en que de la articulación se fortalecerán los aprendizajes mutuos, en particular de las experiencias más avanzadas.

El proyecto de independencia y unidad de la Patria Grande sigue tan vigente como hace doscientos años. Ha cambiado el escenario pero nuestra orientación sigue estando puesta en ese mismo camino: una patria soberana, que permita la transformación del Estado y la construcción de democracias participativas y protagónicas.

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