Almagro, peón imperial: Basta de injerencia sobre Venezuela

Por: Patria Grande | 27 de marzo de 2017

Solidaridad con los pueblos de Venezuela, Colombia, Honduras, México y Brasil

Nuevamente, el secretario general de la OEA, Luis Almagro, se ubica en primera línea en la campaña injerencista contra Venezuela. Desde hace ya tiempo que este personaje se ha pasado abiertamente a las filas de la derecha continental y desde su puesto cumple el rol de vocero de los intereses de Estados Unidos. Intenta con todas sus fuerzas que la OEA vuelva a tener influencia para cumplir su papel histórico: ser “el ministerio de Colonias de EEUU”, un rol que el surgimiento de ALBA, Unasur y CELAC opacaron desde principios del siglo XXI hasta la contraofensiva derechista que estamos viviendo en los últimos años.

A Almagro no le preocupa la situación en Honduras, en México o en Colombia, donde el asesinato de militantes y periodistas a manos de sicarios y grupos paramilitares es una práctica común. Tampoco la situación en Paraguay, donde campesinos son condenados sin pruebas por parte de una justicia corrupta subordinada al Poder Ejecutivo.

Tampoco le preocupó a Luis Almagro el golpe de Estado en Brasil, que puso en el cargo a un presidente que hoy, cínicamente, desde su ilegitimidad e impopularidad, también él dice estar preocupado por la democracia y por los derechos humanos.

A Almagro sólo lo conmueve la prisión de Milagro Sala cuando la militante social le escribe una carta, 10 meses después de su detención, acusada por liderar la un acampe de protesta contra políticas del gobierno y por un escrache con huevos en el que no participó. Recién en ese momento se manifiesta preocupado, pero evita mencionar la escandalosa actuación de un Poder Judicial groseramente vinculado con el gobernador de la provincia de Jujuy, Gerardo Morales, a su vez aliado del presidente Mauricio Macri. A tres tuits -en 9 meses y medio- alcanza su preocupación por este caso de prisión política e interferencia de poderes.

A Almagro, en cambio, sí lo sensibiliza la cárcel de Leopoldo López, un golpista de larga data que participó activamente en la interrupción al orden constitucional en 2002 y que está detenido desde 2014 tras haber llamado abiertamente a destituir a un gobierno electo 10 meses antes, liderando acciones violentas que terminaron en el asesinato de 43 personas (otras 11 habían sido asesinadas por esas mismas formaciones derechistas pocas horas después de ser electo en abril de 2013 Nicolás Maduro). En los mismos 9 meses y medio que le dedica apenas tres tibios tuits a Milagro Sala, son incontables los mensajes en los que manifiesta su preocupación por Leopoldo López y los “presos políticos” de Venezuela, convirtiéndose por lejos en su tema principal.

A Almagro no lo sensibiliza la opinión y el sentimiento de las personas que integran el Comité de Víctimas de la Guarimba y el Golpe continuado. Para ellos y ellas no está disponible el diálogo. Sí para el Departamento de Estado, para miembros de ONG financiadas por la USAID y para personajes como Alvaro Uribe Vélez y Lilian Tintori.
Pero en realidad, Luis Almagro es el emergente de un proceso que incluye a todos estos actores y muchos más, formando una gran coalición que no es nueva, aunque sí se siente fortalecida para ir por uno de sus objetivos más estratégicos: la derrota de la Revolución Bolivariana, como expresión de un continente que rechaza las políticas neoliberales y lucha por su soberanía. En particular, les interesa doblegar a Venezuela porque su pueblo y su gobierno no están dispuestos a entregar sus reservas petroleras, en un momento en que las corporaciones trasnacionales despliegan su voracidad sobre nuestros territorios. Las compañías buscan extender la privatización de los recursos naturales, necesarios para el funcionamiento de un sistema capitalista global donde la concentración económica bate cada año un nuevo récord: hoy, el 1% de la población tiene el 50% de la riqueza mundial. Y sus representantes políticos necesitan derrotar entonces cualquier expresión de soberanía y dignidad como la que ejerce el pueblo venezolano.

Estas políticas son alentadas y amplificadas por los grandes medios privados de comunicación, que invisibilizan la grave situación de derechos humanos en otros países. A pesar de que se presentan como independientes, o aún imparciales, esta diferencia de tratamiento informativo obedece puramente a motivos políticos. En Colombia apenas la semana pasada fueron detenidas 12 personas integrantes del movimiento Congreso de los Pueblos. En este país, decenas de personas han sido asesinados en los últimos 5 años. Sólo en el caso del movimiento Marcha Patriótica han sido asesinados 133 de sus militantes. De estos hechos el 92% se encuentra impune. La propia ONU reconoce que en 2016 fueron asesinados 59 líderes y lideresas sociales. Busque estas noticias en los medios privados. Si fuera en Venezuela, las vería todos los días.

De igual manera operan en relación a México, donde sólo en marzo fueron asesinados tres periodistas, sin contar las miles de ejecuciones y desapariciones de los últimos años. El caso de Honduras es paradigmático, porque el gobierno surgido del golpe es legitimida por el propio Almagro, mientras los medios ocultan que los asesinatos de activistas sociales son planificados por las empresas extractivas y ejecutados por integrantes de las Fuerzas Armadas, entrenados por Estados Unidos. Este es el caso del asesinato de Berta Cáceres y de la represión permanente en el Bajo Aguán.

Sin embargo, con total hipocresía, el blanco es la Revolución Bolivariana. Y el señor Almagro, junto a gobiernos títeres de 14 países, intentan expulsar del organismo a Venezuela. Como hace medio siglo, cuando expulsaron a Cuba por no cumplir las normas de la democracia representativa liberal, mientras en todo el continente apañaban a las más terribles dictaduras.

Una vez más, apoyamos la dignidad -heroica a esta altura- del pueblo venezolano. Repudiamos las operaciones del ex canciller progresista Luis Almagro y la derecha venezolana, ambas al servicio de la imperialista Doctrina Monroe. Adherimos a la carta abierta a la OEA elaborada por decenas de movimientos populares venezolanos y el martes 28, a las 12 hs, una delegación de movimientos y organizaciones de Argentina nos convocamos en la sede de la OEA (Junín 1940, Recoleta) para presentar formalmente nuestro apoyo a Venezuela. Como dice el pueblo de este país en la nota a la que adherimos*:

“RECHAZAMOS, condenamos, que Luis Almagro, ficha obsesiva, obsecuente y visceral de Washington, núcleo del poder estadounidense, siguiendo sus instrucciones públicas y notorias, pretenda invocar contra nuestra patria la Carta Democrática Interamericana. Luis Almagro NO nos representa. No le reconocemos facultad alguna de hablar o actuar en nombre del pueblo venezolano.

Condenamos, rechazamos y objetamos que la OEA retrograde, como lo pretende Almagro, a reconvertirse en el peón que fue en el pasado reciente”.

Por la unidad y la soberanía de los pueblos de Nuestra América
No a las bases militares en nuestro continente
Basta de saqueo en nuestros territorios
Basta de intervención norteamericana en nuestros países

Movimiento Popular Patria Grande

​Contacto de prensa: +541126042222

 

* Carta al Presidente de Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos: “Rechazamos que Luis Almagro pretenda invocar la Carta Democrática en contra de Venezuela”, enviada el 11 de marzo de 2017 por más de 160 organizaciones y movimientos de Venezuela.

El texto de la petición se encuentra disponible en https://www.change.org/p/consejo-permanente-de-la-oea-rechazamos-que-luis-almagro-pretenda-invocar-la-carta-democr%C3%A1tica-en-contra-de-venezuela-oas-permanent-council-we-strongly-reject-that-luis-almagro-intends-to-invoke-the-democratic-charter-against-venezuela