Colombia: de las armas a la lucha social y electoral – Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC)

Por: Micaela Ryan y Fernando Vicente Prieto | 06 de septiembre de 2017

BOG219. BOGOTÁ (COLOMBIA), 27/08/2017. Vista general del Congreso Nacional de las FARC-EP hoy, domingo 27 de agosto de 2017, en Bogotá (Colombia). El congreso nacional de las FARC en el que se transformarán en un partido político legal comenzó hoy en Bogotá bajo el eslogan "por un gobierno de transición para la reconciliación y la paz" y unos 1.100 delegados asistentes. EFE/LEONARDO MUÑOZ

 

Tras cinco décadas de conflicto armado, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP) dieron un paso determinante en su trayectoria: la dejación de las armas y la constitución de un partido político, que fue presentado el jueves 31 de agosto en la plaza Bolívar de Bogotá.

En 2012 se inició un proceso de diálogo de paz con el gobierno colombiano en La Habana que culminó con la firma de los Acuerdos de Paz en septiembre de 2016. Durante cuatro largos años se discutió una meticulosa agenda que abordó la construcción de la paz en Colombia con una mirada integral. Más allá del desarme de la organización, la aspiración de amplios sectores de la sociedad es la construcción de una paz duradera, asumiendo las causas profundas del conflicto. “Paz con justicia social” es una de las consignas que atraviesa el proceso.

Otro tema muy importante se refiere al fin del paramilitarismo. Solo en lo que va de 2017, en pleno “acuerdo de paz”, han sido asesinados 23 integrantes de las FARC o familiares. Esto recuerda el genocidio político sobre la Unión Patriótica, organización surgida tras la negociación y el desarme del M19 en los ochenta, literalmente exterminada por miles de asesinatos contra sus militantes y dirigentes.

Aunque existieron motivos para dar marcha atrás debido a los incumplimientos reiterados por parte del gobierno de Juan Manuel Santos, las FARC-EP continuaron en su empecinada búsqueda de la paz. El anuncio de la creación del nuevo partido político, denominado Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC), es un paso más en este sentido.

“Ante el contexto que vivimos, se pone de manifiesto la necesidad de un cambio profundo en nuestra sociedad que sólo puede ser encarnado por las fuerzas políticas y sociales que tengan el deseo y la voluntad de erigirse en verdadera alternativa política”, afirmó Iván Márquez, principal vocero de las FARC-EP durante el proceso de paz y posible candidato.

Márquez aseguró que este paso se da de cara a las elecciones presidenciales de 2018, debido a que el objetivo es “ser gobierno o hacer parte de él” y para ello apuestan a “coordinar y articular para aproximar colectivamente propósitos comunes y transitar hacia la definición de una plataforma común que nos unifique” a las distintas fuerzas populares del país.

Rodrigo Londoño (conocido como Timoleón Jiménez o Timochenko) también se refirió a la necesidad de ampliar las bases de apoyo de la propuesta política: “Tenemos que tomar conciencia real de la amplitud con que debemos dirigirnos a la nación, sin dogmas ni sectarismos, ajenos a toda ostentación ideológica, con propuestas claras y sencillas”.

Según el texto de los acuerdos de paz, en los próximos dos períodos legislativos (2018 y 2022), el nuevo partido –aun si no alcanzara la cantidad de votos suficientes– contará con un mínimo de cinco bancas en el Senado, y otras cinco en la Cámara de Representantes, por lo que será una de las fuerzas de izquierda con mayor representación parlamentaria. 

Las FARC y la historia de Colombia

Para entender la historia de las FARC-EP, es preciso repasar brevemente la historia de Colombia.

Se trata de uno de los territorios más estratégicos de América del Sur, principal vía de conexión terrestre con Mesoamérica y salida a ambos océanos. Con tres cordilleras que la atraviesan de sur a norte, los recursos naturales que alberga han sido botín de las potencias del mundo desde la invasión española al continente americano. Por otro lado, es uno de los países con mayor población campesina de todo el continente, que se vio reducida a partir de los desplazamientos forzosos a las ciudades por la violencia paramilitar.

En el proceso de liberación continental, la oligarquía colombiana jugó uno de los papeles más conservadores y traicioneros que impidió el establecimiento del proyecto de Simón Bolívar de hacer del continente una única nación. Las diferencias sociales fueron establecidas a modo de castas, en las que la esclavitud indígena y afroamericana fue clave para el enriquecimiento de la oligarquía bogotana. Este proceso consolidó una sociedad muy desigual.

En 1948 es asesinado Jorge Eliécer Gaitán, candidato presidencial apoyado por las mayorías populares, a pocos días de las elecciones. En respuesta, el Bogotazo fue el levantamiento popular más importante del siglo XX, el cual dio inicio a un largo período de enfrentamiento y violencia que incluyó el recrudecimiento de la represión estatal.  

Las FARC-EP nacen en 1964, tras el evento conocido como “Grito de Marquetalia”. Un grupo de cincuenta campesinos habían establecido un territorio independiente como forma de defensa ante la violencia estatal desplegada a partir del Bogotazo.

Con apoyo norteamericano, las Fuerzas Armadas de Colombia emprenden una campaña de “pacificación” del territorio que implicaba el exterminio de los campesinos, incluyendo a Manuel Marulanda y a Jacobo Arenas, sus principales referentes. Camilo Torres, Orlando Fals-Borda, Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir, entre otros intelectuales, buscan interceder en defensa de los campesinos.

Los combates contra los campesinos de Marquetalia formaron parte del Plan LASO (Latin American Security Operation), ensayo de la Doctrina de Seguridad Nacional en la región. Sin embargo, no lograron derrotar a los insurgentes, quienes combatieron desde las montañas dando nacimiento a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP).

Entre 2002 y 2010, el ex presidente Álvaro Uribe Vélez fomentó la creación de grupos paramilitares para controlar el territorio y, por ende, el inmenso negocio del narcotráfico, principal fuente de ingresos del país desde la década de 1980. Al mismo tiempo, el país se orientó a convertirse en el principal peón de EEUU en Sudamérica: proliferaron los Tratados de Libre Comercio (TLC) y los acuerdos de “cooperación y asistencia” militar (como el Plan Colombia y las bases extranjeras), dirigidos a garantizar el saqueo del territorio.

Los avances en el proceso de paz no dejarán de enfrentar estas diferentes concepciones de país y de mundo que atraviesan la sociedad colombiana. Ahora, las principales incertidumbres se refieren a la viabilidad de sostener la confrontación por la vía pacífica.

 

Cese al fuego bilateral entre el ELN y el gobierno colombiano

El 4 de septiembre, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el gobierno de Colombia firmaron el cese al fuego bilateral, que se extenderá desde el 1º de octubre hasta los primeros días de 2018. El anuncio se realizó desde Quito, donde se llevan adelante los diálogos de paz entre ambas partes. Este acuerdo es el primero de este tipo alcanzado por la mesa de negociación y se enmarca en la visita del Papa Francisco a Colombia, que comenzará el miércoles 6 de septiembre.

Temas de la nota: