¡Derrotemos la ofensiva neoliberal!

Por: Patria Grande | 29 de marzo de 2017

Declaración de Patria Grande luego de su Plenario Nacional Extraordinario de Delegados y Delegadas celebrado el 18 y 19 de marzo de 2017.

Marzo nos encontró junto a cientos de miles de docentes en las calles, enfrentando el techo salarial y defendiendo la educación pública, al menos en dos grandes jornadas: la primera el lunes 6 de marzo, la segunda la Marcha Federal Educativa que concluyó el miércoles 22. Marzo nos empujó a las calles junto a cientos de miles de mujeres en todas las ciudades del país -¡y en más de 40 países del mundo!- que están dando vida a la cuarta oleada histórica del feminismo. Marzo nos reunió a todos los sectores de la clase trabajadora el 7 de marzo frente al Ministerio de la Producción, y al calor de la presión surgida desde abajo, forzó al triunvirato de la CGT a ponerle fecha al paro, como venían planteando los sectores más combativos del movimiento obrero. Marzo nos condujo a los puentes y rutas de todo el país junto a los trabajadores y trabajadoras de la economía popular, reclamando al mismo tiempo la implementación de la Ley de Emergencia Social y el rechazo a la política económica neoliberal. Marzo nos convocó, como siempre, a traer al presente la memoria de los 30 mil compañeros y compañeras, para desde su ejemplo y su recuerdo, obtener fuerzas para enfrentar la miseria planificada que promueve el presidente Macri.

Todos estos hechos fundamentan nuestras esperanzas de que es posible derrotar la ofensiva neoliberal que los sectores dominantes están llevando adelante en nuestro país. ¡Esa es la tarea política del momento!

Sabemos que estamos frente a un año bisagra. Las políticas antipopulares en curso tienen objetivos que van mucho más allá de la supervivencia y consolidación del actual gobierno.

Por un lado pretenden disciplinar al conjunto del pueblo trabajador, avanzando sobre la legislación laboral, sobre los convenios colectivos, sobre la organización gremial y sobre la propia justicia laboral: en fin, apuesta a la pérdida de derechos y conquistas que tienen décadas de lucha detrás. La amenaza de responder a las crecientes movilizaciones populares con un agravamiento de la represión, fogoneada por los grandes medios de comunicación, es la consecuencia obvia para un gobierno que mantiene ilegalmente detenida a Milagro Sala hace ya 14 meses, con la complicidad del poder judicial jujeño.

Por otro lado, el poder económico apuesta a reconstruir un equilibrio conservador en el sistema político, un “nuevo bipartidismo” a su servicio. Si el gobierno de los CEOs representa de manera transparente un país “atendido por sus propios dueños”, no faltan tampoco en la oposición sectores funcionales disponibles: Massa, Pichetto, Stolbizer, Bossio y tantos más, son parte del entramado político que busca garantizar una “gobernabilidad” al servicio de la entrega del país y el revanchismo antipopular.

Los intentos por aislar políticamente a Cristina Kirchner, la demonización de la militancia kirchnerista y de la militancia popular en general, la retórica “antipopulista” en los medios de comunicación o el ataque a símbolos de la lucha de nuestro pueblo, como las Madres de Plaza de Mayo, son parte de esta estrategia política de la clase dominante. Estas agresiones, que trascienden a un sector, y buscan golpear al conjunto de la lucha de nuestro pueblo, son la realidad detrás del discurso de la “unión de los argentinos” y el cierre de “la grieta”.

Estos objetivos son “lo que se juega” en este 2017. Si el gobierno logra sobreponerse a las movilizaciones populares de marzo y retomar la iniciativa política de cara a las elecciones, aún puede recomponerse, avanzar con su plan de ajuste e incluso estabilizar su gestión. Pero si en cambio la movilización popular se fortalece a fuerza de unidad y triunfos, si las resistencias parciales se articulan en una impugnación más general al modelo económico, y si el campo popular logra encontrar canales de expresión también en el terreno electoral, entonces la posibilidad de derrotar la ofensiva neoliberal puede hacerse realidad.

Finalmente conviene agregar que esta pelea no es solo nacional, sino de todos los pueblos de nuestra patria grande. La defensa de la Revolución Bolivariana, de la Revolución Cubana, de los procesos de cambio en Bolivia y Ecuador, y de todos los procesos y luchas populares de nuestro continente se juega también en Argentina. La consolidación del gobierno de Macri sería la peor noticia para todos ellos; en cambio el empantanamiento de sus políticas sería el mejor aporte que podemos hacer a esta pelea latinoamericana.

En síntesis, en poco más de un año el gobierno que se jactaba de tener al “mejor equipo de los últimos 50 años”, fue identificado por nuestro pueblo como “un gobierno de ricos para ricos”. El gobierno que ganó las elecciones en nombre de la “transparencia” y la “República”, quedó desnudado en sus actos de corrupción y en la violación de las más elementales reglas institucionales.

Sin embargo, aun en medio de una situación de gran movilización y resistencia popular, como la que estamos viviendo, sigue planteado el problema de qué alternativa política oponer a este gobierno. Triunfar en esta enorme pulseada va a depender de cómo afrontemos la batalla en las calles, pero también de la capacidad que tengamos de construir plataformas políticas que expresen nuestras luchas y reclamos. Se trata no sólo de derrotar al macrismo, sino de confrontar con el conjunto de las variantes políticas que condenan a nuestro pueblo al hambre y al saqueo. De lo contrario, corremos el riesgo de retroceder en las urnas los pasos que estamos avanzando en las calles.

Por grandes frentes políticos y sociales contra la ofensiva neoliberal

A partir de la deliberación colectiva del conjunto de nuestra militancia, con plenarios en los que participaron miles de compañeros y compañeras en 16 provincias del país, resolvimos en el Plenario Nacional de Delegados y Delegadas realizado en la ciudad de Lanús los días 18 y 19 de marzo, aportar a la construcción de nuevas experiencias frentistas, tan amplias como sea posible, orientadas programáticamente a rechazar de plano las políticas neoliberales en curso.

Frentes políticos y sociales que trasciendan las estructuras partidarias e integren a los y las protagonistas de las principales luchas populares: a dirigentes sindicales combativos, a referentes del movimiento de mujeres y de la diversidad sexual, a líderes de las construcciones de la economía popular, a quienes encabezan las luchas del movimiento estudiantil, a quienes desde el arte, la ciencia y la cultura rechazan el ajuste, a integrantes de los organismos de derechos humanos que resisten, a los curas villeros que laburan en los barrios populares. Todas esas luchas populares anticipan demandas y propuestas que, articuladas, constituyen todo un programa político para las circunstancias actuales.

Un frente cuyo límite claro sea el apoyo o complicidad con las políticas antipopulares, que no son patrimonio exclusivo del oficialismo, sino también de la “oposición dialoguista”. Una nueva experiencia política que se plantee como alternativa frente a las propuestas que buscan articular la bronca y las aspiraciones del pueblo alrededor de los partidos tradicionales del sistema.

Un frente que debe ser capaz de integrar los mejores saldos y conquistas de la década de gobiernos kirchneristas, pero que al mismo tiempo se proponga superar sus limitaciones y avanzar con decisión en propuestas de transformación profundas de y para nuestro pueblo: una asamblea constituyente para democratizar verdaderamente el Estado y sus instituciones en base al protagonismo popular; el control público del comercio exterior y de las rentas extraordinarias que produce nuestro país, la recuperación de las servicios públicos privatizados y una reforma tributaria integral, al servicio de una transformación productiva que democratice la economía nacional; la profundización de la integración latinoamericana y la denuncia de los tratados internacionales que atan nuestra suerte al deseo de las grandes corporaciones y organismos financieros, son algunas de las que proponemos nosotros y nosotras.

Si algo tenemos para aprender de este nuevo tipo de derecha que llegó al gobierno argentino por la vía electoral por primera vez, es la necesidad de encontrar nuevas formas para la participación política, acordes con los cambios que existen en nuestra sociedad. Entendemos que una propuesta de este tipo, que no depende exclusivamente de Patria Grande, sino de un conjunto de sectores políticos y sociales, y sobre todo del protagonismo de nuestro pueblo, es la que está en mejores condiciones de derrotar al macrismo, también en el terreno electoral. Necesitamos derrotar a la derecha desde una propuesta emancipatoria del siglo XXI.

Por ello hemos reafirmado nuestra decisión de impulsar plataformas ciudadanas junto a otros grupos, organizaciones sociales y políticas, personalidades y referentes, que buscan transitar una nueva forma de construcción y que asumen la necesidad de forjar nuevos lenguajes y simbologías, nuevas propuestas y formas de comunicación, pero también nuevos sueños y utopías, para una propuesta popular contra la derecha. Nos proponemos el desafío de ser eficaces en aquellas geografías que han sido más hostiles a las propuestas populares, principalmente los grandes centros urbanos. Consideramos que colocar el debate y la disputa por las grandes ciudades de nuestro país, es también una de las deudas no saldadas del proceso político anterior. Imaginar e impulsar otra forma de gobernar y vivir las ciudades, es un aporte sustancial para considerar un proyecto de transformación social en el siglo XXI.

No obstante, por su peso decisivo, la elección de la Provincia de Buenos Aires es donde se concentran las expectativas y también las mayores especulaciones. La discusión sobre una posible candidatura de Cristina Kirchner es la que conlleva mayores interrogantes en el campo popular. Más allá de las diferencias por las que no integramos el Frente para la Victoria, ni en la actualidad ni en el pasado, creemos que por el liderazgo y las expectativas que su figura despierta en amplios sectores de nuestro pueblo como principal vector de oposición frontal al gobierno de Cambiemos, sería determinante si su candidatura fuera lanzada y puesta al servicio de la construcción de un frente político y social con las características mencionadas.

Nos permitimos decir –y creemos que en esto seguramente coincidamos con muchos compañeros y compañeras con diferentes posiciones e identidades políticas– que si su candidatura es utilizada para un mero rearmado del FPV, y para que sectores oportunistas y conservadores del PJ que han sido funcionales a las políticas neoliberales en estos 15 meses revaliden sus cuotas de poder, sería una frustración para quienes han protagonizado las principales batallas en defensa de sus derechos y contra las medidas antipopulares.

Lo que está en juego es demasiado grande para irresponsabilidades y ombliguismo, cada uno de los sectores del campo popular debe hacer su aporte. Por nuestra parte, nos ponemos al servicio de construir una propuesta de estas características con todas aquellas personas y organizaciones con las que coincidamos en lo esencial. La izquierda popular se propone aportar en la construcción de una herramienta útil para la lucha y la realización de los anhelos de nuestro pueblo: derrotar la ofensiva neoliberal y poner en pie una alternativa de emancipación política y transformación social, para cambiar todo lo que debe ser cambiado.

Patria Grande – 29 de marzo de 2017