Diciembre reabre caminos

Por: Patria Grande | 20 de diciembre de 2017

Después del triunfo electoral del gobierno, hace poco más de un mes, en apariencia 2017 se cerraría con un avance contundente del programa neoliberal. Distintas señales lo sugerían. El presidente anunció rápidamente que se daría paso al “reformismo permanente”, asumiendo que el aval de las urnas se traduciría en un cheque en blanco para la aplicación de un programa que, sin embargo, nunca había sido plebiscitado, sino más bien ocultado durante la campaña.

Convalidando esa misma lectura propagada por el oficialismo y los grandes medios de comunicación, tanto la conducción de la CGT como el grueso de los gobernadores y los senadores y diputados que responden a ellos, se dispusieron a acordar el paquete de reformas.

Sin embargo fue allí cuando irrumpió un factor inesperado para gran parte de la dirigencia política y sindical: la movilización popular. A pesar de los oídos sordos, poco a poco se había ido gestando un enorme malestar social con el ajuste previsional.

Fueron distintas organizaciones gremiales las que consiguieron sintonizar con él y expresarlo en un proceso de movilización que fue in crescendo. Entre ellas se destacan por un lado la CTEP, Barrios de Pie y la CCC; y por otro lado la Corriente Federal de la CGT y las dos CTA. Ambos grupos terminaron confluyendo en la Multisectorial Federal, que convocó de manera unitaria a la movilización del lunes 18 frente al Congreso Nacional.

Los cacerolazos de esa misma noche, desplegados en distintas ciudades del país tras la represión, demostraron que la bronca trasciende largamente a las organizaciones y permite pensar por primera vez a escala masiva que incluso sectores de votantes de Cambiemos se sienten defraudados.

Un año que empezó plagado de movilizaciones en el marzo caliente, cierra también con un diciembre caliente, demostrando que pese a los retrocesos el pueblo argentino no ha sido derrotado, que a pesar de la aprobación de la reforma la consolidación del neoliberalismo aún es una expresión de deseos para la clase dominante y que 2018 nos encontrará de pie. Hay esperanza. ¡Suficientes razones para desear y desearnos feliz año!

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