Docentes: ¿hacia un conflicto de largo aliento?

Por: Claudio Acuña. | 29 de marzo de 2017

En el marco de la Marcha Federal Educativa, nuevamente miles y miles de docentes marchamos hacia Plaza de Mayo exigiendo la apertura de las paritarias, sin embargo el gobierno sigue con su postura negativa y el conflicto parece no tener soluciones a la vista.

La concentración multitudinaria de 400 mil docentes que marchamos desde distintos rincones del país pidiendo la apertura inmediata de las paritarias a nivel nacional no deja lugar a dudas de la solidez y la masividad del reclamo. La magnitud de la histórica convocatoria coloca a esta marcha entre los grandes hitos de la lucha docente, como lo fueron en su momento el Maestrazo en el 88 y la Carpa Blanca en los noventa. “Estamos acá para decirle al presidente que cumpla con la Ley, que respete una ley votada por el Congreso…Si el gobierno no escucha el reclamo, este conflicto no se soluciona”. Así advirtió Sonia Alesso, la titular de CTERA, al gobierno de Macri, mostrando junto a todos los gremios del país la posición firme que existe entre los y las docentes para llevar adelante este conflicto.

Es evidente que el gobierno pone en juego algo más que un aumento de salario. La ofensiva brutal que viene desplegando desde el comienzo mismo del conflicto demuestra que pretende imponer no solo un techo al reclamo. El macrismo busca infligir una derrota con un doble objetivo: por un lado que el resultado de estas paritarias sirva como punto de referencia y disciplinamiento para las negociaciones futuras del resto de los y las trabajadoras, y por el otro, que le deje el terreno libre para implementar cambios en el sistema educativo, y así avanzar de manera inmediata en reformas, como lo vienen anunciando, en las condiciones de trabajo de los y las docentes, modificando el Estatuto.

En ese contexto y como parte de este ataque, deben enmarcarse las recientes declaraciones de desprecio hacia la educación pública que hizo Macri al referirse a los resultados de las pruebas Aprender. En conferencia de prensa se encargó de establecer diferencias entre la escuela privada y quienes “caen” por descarte en la escuela pública, declaraciones que fueron refrendadas por el ministro de Educación Esteban Bullrich. El uso que se hace de los resultados de estas evaluaciones y la propuesta del Plan Maestro muestran a las claras que el objetivo es responsabilizar a los y las docentes del estado de crisis que existe en la educación pública.  

No obstante, a pesar de la dureza que muestra el gobierno, se pueden ver grietas en su ofensiva que expresan también debilidades. En este sentido, esta tensión se puede verificar en el tira y afloje que sostienen en la provincia de Buenos Aires la gobernadora María Eugenia Vidal y Roberto Baradel, secretario general del SUTEBA. Allí la gobernadora viene apostando a quebrar el paro proponiendo diferentes medidas que a decir verdad no han tenido el resultado esperado. Es más, en algunos casos se le han vuelto en contra, como ocurrió recientemente con la propuesta de realizar un pago extra a los docentes que vayan a trabajar en medio de la medida de fuerza.

Un conflicto que entra en zona de definiciones

Hasta el momento el paro mantiene -a pesar de los descuentos- importantes niveles de adhesión, pero también es necesario poner en discusión otras propuestas alternativas -como ya se viene haciendo en diferentes establecimientos- que permitan mantener la conflictividad. En nuestras escuelas, donde el conflicto se vive día a día, tenemos que debatir a nivel distrital, junto a la comunidad educativa, cuáles son las mejores medidas que podemos tomar. Sin perder de vista que el paro es la principal acción que nos permite unificar y visibilizar nuestro reclamo.

Entramos en una semana clave, y en esta pulseada la prolongación del conflicto puede ser un arma de doble filo para el gobierno. La participación en las medidas de lucha de otros sectores de la educación, como son los y las docentes universitarios, abre la posibilidad de que el conflicto involucre al conjunto del sistema.

En lo inmediato, en el horizonte están los paros ya programados y la marcha del 30 de marzo impulsada por la CTA. A pesar de la campaña del gobierno, que difunde que la fuerza del paro va disminuyendo, según CTERA el conflicto sigue sin resolverse en Catamarca, Ciudad de Buenos Aires, Córdoba, Corrientes, Chaco, Chubut, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, La Pampa, La Rioja, Neuquén, Buenos Aires, Rio Negro, Salta, San Juan, Santa Cruz y Santa Fe. Por otra parte, existe la amenaza de un cierre de paritarias por decreto. En definitiva, lo cierto es que el conflicto entra en una zona de definición, y no hay que descartar una pelea de largo aliento, por eso es necesario actuar como lo venimos haciendo hasta el momento, preservando e impulsando la más amplia unidad para volcar el conflicto a nuestro favor.

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