Editorial: ¿Y ahora qué?

Por: Patria Grande | 12 de abril de 2017

El paro general del 6 de abril fue la culminación de una seguidilla de movilizaciones multitudinarias. Expresó el poder de la clase trabajadora, con una contundencia que encuentra pocos antecedentes en los últimos años. Tanto el gobierno como el poder económico advirtieron que los niveles de organización y conciencia del pueblo trabajador argentino gozan de buena salud.

No fue casual, entonces, el despliegue represivo y la escalada de agresiones contra el movimiento obrero de parte del propio presidente. Se sabe, para la Alianza Cambiemos los “costos laborales” impiden un capitalismo viable, por lo que quitar derechos y conquistas gremiales es uno de los pilares de su proyecto de país.     

Frente al “marzo caliente” Macri decidió redoblar la apuesta, utilizando las movilizaciones del 1° de abril para envalentonarse. Entramos, entonces, en un nuevo momento político caracterizado, por un lado, por un endurecimiento del gobierno, que busca consolidar su base propia; y, por otro lado, por el despliegue de las fuerzas represivas contra la protesta social.   

En ese marco, ¿cómo seguimos después del paro? El campo popular debe redoblar la apuesta, de forma inteligente pero sin un segundo de tregua. Sabemos que el paro fue producto de la presión de los sectores más combativos del movimiento obrero, que consiguieron torcer la puja interna de la CGT hacia la realización de la primera medida de fuerza.

Ahora debemos trabajar para que el paro no sea un hecho aislado, tal como buscarán los sectores conciliadores del movimiento obrero y los moradores de la “ancha avenida del medio” en la política. Al contrario, todo paso adelante del gobierno será más difícil de recuperar después. Es necesario programar la continuidad de la lucha popular, que puede encontrar en el 1° de mayo un nuevo hecho unitario de masas.