Entrevista a Florencia Alcaraz: “El feminismo nos empuja a más organización y más lucha”

Por: Cecilia Pato | 02 de marzo de 2017

Llega un nuevo 8 de marzo en un momento bisagra en nuestro país y el mundo: las mujeres parándolo todo. En este contexto, intercambiamos ideas con Florencia Alcaraz, periodista e integrante de Ni Una Menos, sobre el rol del feminismo en la actualidad y los retrocesos que significa el macrismo en las políticas de género.

 

“Soy mujer. Y un entrañable calor me abriga cuando el mundo me golpea. Es el calor de las otras mujeres, de aquellas que no conocí, pero que forjaron un suelo común, de aquellas que amé aunque no me amaron, de aquellas que hicieron de la vida este rincón sensible, luchador, de piel suave y tierno corazón guerrero”, escribía Alejandra Pizarnik. Muchas de nosotras, aunque sin vernos, tapadas de laburo o sin un mango, a diario sentimos ese calor que es el abrazo de todas las otras mujeres que nos encontramos sabiéndonos presentes ante la hostilidad del mundo. Sí, aunque sigan empedernidos en hacer oídos sordos, sí, el mundo es cada vez más inseguro para nosotras, es cada vez más injusto. Lamentamos nuestras muertes semana a semana. Pero estamos juntas y nos plantamos. Paramos.

Y en (casi) todo el mundo. Porque somos las más entre los pobres del mundo, las más precarizadas dentro de los precarizados, porque nos hostigan y cosifican. Porque, como explica Mercedes D’Alessandro, “una mujer ocupada full time dedica más tiempo al trabajo doméstico (5,5 horas) que un hombre desempleado (4,1 horas)”. Porque no nos dejan decidir con libertad sobre nuestro cuerpo. Todas estas sensaciones, violencias e injusticias van a condensar en este 8 de marzo y no sólo acá. Juntaremos las broncas de miles de mujeres de 40 países del mundo en el que lejos de escucharnos, nos vulneran, violentan y quitan derechos como si nuestras vidas no importaran.

Con estas inquietudes y certezas, y cada vez más unidas y juntas mostrándole al mundo el poder que tenemos las mujeres, compartimos el intercambio que tuvimos con Florencia Alcaraz en torno al 8 de marzo.

Cambio: ¿Cómo caracterizás el momento que está viviendo el feminismo a nivel internacional?

Florencia Alcaraz: Estamos atravesando la cuarta ola del feminismo. Hay algo que late en las mujeres a nivel internacional y que promueve un tipo de alianza insólita con mujeres de distintos lugares del mundo. La primera marcha contra Trump en Estados Unidos dio a este fenómeno un impulso enorme pero sobre todo en América Latina venimos de procesos muy interesantes de movilización y resistencia. Sin dudas el Ni Una Menos de Argentina, que fue la primera marcha masiva de mujeres con demandas propias de las mujeres fue lo más contundente. Pero fue además expresión de lo que se construye en los encuentros de mujeres, que nuclean a miles de compañeras desde las que peleamos por el voto hasta las que pelearon por el divorcio, por la ley de cupo, las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo. Nuestra lucha tiene un componente de derechos humanos.

C: ¿Qué rol creés que tuvo el proceso argentino en la expansión del movimiento de mujeres como un actor de peso en todo el mundo?

FA: Después del Ni Una Menos hubo réplicas en otros países de América Latina como en México y en Perú, con la marcha más grande su historia. Y el 25 de noviembre hubo mucha convocatoria. En ese sentido, creo que hay un nuevo internacionalismo. Y lo vivimos el 19 de octubre pasado, en el primer paro de mujeres de la Argentina. En Polonia y otros países hubo solidaridad con la represión que sufrimos en el Encuentro de Mujeres en Rosario y también a partir del femicidio de Lucía en Mar del Plata.

C: ¿Por qué crees que las convocatorias feministas y de mujeres están siendo tan masivas? A diferencia de otros movimientos, ¿qué aporta o propone el feminista?

FA: Ante la crueldad de la precarización de nuestras vidas en todos los ámbitos, la crueldad de las violencias y del mundo en el que vivimos, que es cada vez más expulsivo para las mujeres, para las mujeres migrantes, pobres, precarizadas en sus empleos, trabajadoras con tareas no remuneradas, para las que quieren abortar pero no pueden porque el derecho no está garantizado, es un mundo que nos empuja a una vida hostil. Y el feminismo nos empuja a más organización y más lucha. No hay un movimiento en este siglo que genere tantos cambios radicales como el feminismo. Se corrieron los márgenes y el feminismo logró llegar a muchísimas más mujeres.

C: Venimos del Ni Una Menos y del paro del 19 de octubre el año pasado. ¿Qué potencia política tiene este 8 de marzo?

FA: El 19 de octubre tuvimos un saldo organizativo porque, al usar la palabra “paro” en nuestra manifestación, disputamos un sentido común hegemónico, un término que históricamente estuvo asociado a los gremios y sindicatos que, en su mayoría, están conducidos por varones. Hubo un saldo político, dijimos que podíamos parar en una medida de fuerza común y dejar de trabajar y lo hicimos. Se puede resumir en la consigna de las mexicanas que dice “si mi vida no vale, produzcan sin mí”. Entonces, con otro tipo de manifestaciones, dimos un golpe al sistema económico que está sostenido por las mujeres. Si no hacemos las tareas que hacemos, la rueda no puede girar.

Y convertir el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, en un nuevo hecho político tiene mucha potencia. Porque comúnmente fue invisibilizado y puesto como una fecha en la que nos regalan cosas, hay descuentos en las tarjetas y shoppings, con este paro logramos volver a los orígenes de la fecha. Logramos resignificarlo y no es poco que adopte ese carácter a nivel internacional.

C: ¿Cuál es tu valoración de las políticas del macrismo en materia de géneros?

FA: Este gobierno planteó numerosos retrocesos con respecto a las políticas contra la violencia machista. Solo basta enumerar los recortes a los programas de educación sexual integral que fue, por ejemplo, una demanda del primer 3 de junio: que se cumpla la educación sexual en todos los establecimientos educativos. La ley tiene diez años, no se cumple y, además, este gobierno la desfinanció. Por otro lado, creemos que el Plan Nacional contra la violencia de género es insuficiente, no tiene políticas públicas orientadas a adolescentes y jóvenes, el 80% del plan está destinado a ladrillos, es decir, a construir refugios, que es una política pública pero no la única. Y la Línea 144 es deficiente, se les dice a las mujeres que denuncien pero cuando se acercan a hacerlo no tienen respuesta.

C: Y comenzamos el año con la noticia de recortes en el presupuesto destinado a estas políticas…

FA: Sí. El recorte de 67 millones de pesos al presupuesto destinado al Consejo Nacional de las Mujeres (CNM) nos plantea una realidad preocupante. Estamos un 8% más abajo que el presupuesto del año pasado y esto sucede ante un nivel de crueldad y reacción neomachista brutal, con casos cada vez más crueles. Esto representa el 4% de lo que el gobierno dedica a publicidad. En este contexto, el gobierno decidió el recorte, incluso con pedidos de numerosos organismos como la ONU, que recientemente aconsejó al Gobierno que otorgue rango ministerial al CNM y lo instó a incrementar la partida presupuestaria asignada; o la CEDAW (Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer) en su informe sobre Argentina. Y es grave porque se decidió recortar y retroceder, vulnerando todos los derechos de todas las niñas, adolescentes y mujeres.

Otra promesa incumplida del gobierno es la ley de patrocinio jurídico gratuito, que sale después del primer Ni Una Menos en el Congreso a propuesta de Abal Medina, aprobada en noviembre de 2015. Todavía no se puso en marcha y tampoco se está abordando de manera integral el monitoreo electrónico de agresores, algo que impulsamos desde el colectivo Ni Una Menos, solo se está haciendo en escasas provincias. En este contexto, nuestras demandas, aquellas que levantamos en 2015, sintetizadas en 5 puntos, están intactas; es decir, no hubo voluntad de avance en ninguno de los puntos que presentamos en 2015. Todo esto sumado a una ley pendiente de la democracia, una deuda grande con las mujeres que es el aborto legal, seguro y gratuito, otra de las banderas que vamos a levantar este 8 de marzo.

Temas de la nota: