El gobierno de Temer acorralado

Por: Gerardo Gamarra, desde San Pablo | 06 de junio de 2017

Tras la difusión de audios que comprometen directamente a Michel Temer en un caso más de corrupción en Brasil, la crisis política que el país sudamericano transita se agudizó y abre un escenario de importantes definiciones en el mediano plazo.

El pasado 18 de mayo, la Red Globo difundió un audio en el que el propio presidente ilegítimo de Brasil, Michel Temer, aprueba el pago de sobornos por parte de JBS (la mayor empresa cárnica del mundo) a Eduardo Cunha (con el único objetivo de “mantenerlo callado”), ex presidente de la Cámara de Diputados, principal impulsor del impeachment que destituyó a Dilma Rousseff y actualmente en prisión, condenado por corrupción en la causa Lava Jato.

En la misma grabación, Joesley Batista, dueño de JBS, consulta a Temer sobre la necesidad de resolver “algunos problemas” que su empresa tiene (JBS necesitaba comprar gas a menor costo a Petrobras). Temer le da indicaciones al diputado PMDbista Rodrigo Rocha Loures para colaborar con Batista y es el mismo día, 18 de mayo, que también salen a la luz las imágenes de Loures recogiendo una valija con 150 mil dólares en una pizzería de São Paulo.

Las repercusiones, claro, fueron inmediatas. Ese mismo día, las sesiones ordinarias del Congreso fueron clausuradas estrepitosamente dando muestras claras de no querer abordar el tema que ya se estaba convirtiendo en un escándalo político internacional. Sobre la hora, la oposición logró presentar un pedido de impeachment contra el presidente golpista bajo las acusaciones de delito de responsabilidad, corrupción y obstrucción de la justicia.

Por la noche, en diferentes puntos del país, se sucedieron manifestaciones espontáneas que con la voz en alto gritaban ‘‘Fora Temer’’ y ‘‘Diretas Já’’, las dos consignas que desde que fue consumado el golpe colman las calles como la reivindicación necesaria para saldar la deuda institucional del estado brasileño con su pueblo.

El fin de semana posterior, los movimientos y organizaciones del campo popular se articularon en todo el país para realizar masivas manifestaciones reclamando la renuncia de Temer.

El pueblo organizado en las calles no es una novedad por estos días en Brasil. Tras una serie de reformas, ajustes y medidas que muestran de plano la intención del gobierno golpista de instalar la agenda neoliberal en la política brasileña, el campo popular ha estado en total actividad defendiendo y reivindicando los derechos del pueblo. Después de la reforma constitucional que pone techo a las inversiones del Estado por 20 años, el gobierno avanzaba sobre la reforma jubilatoria que no es otra cosa que una brutal flexibilización y, en términos políticos, un retroceso sin igual en la historia de los trabajadores. Así es que para el 24 de mayo ya estaba programada una movilización masiva con ocupación en Brasilia pero, después de darse a conocer las pruebas más contundentes de corrupción de Temer, la movilización ganó nuevos contornos y se exigió la renuncia inmediata del presidente que ya había declarado a la prensa que renunciar sería asumir la culpa de las acusaciones y que, en tal caso, tendrían que derrocarlo. Mientras tanto, el gobierno eligió mandar al ejército a reprimir a su propio pueblo.

También, quienes fueron los principales blancos políticos e ideológicos del golpe, Dilma y Lula, estuvieron presentes en el 6to Congreso del Partido de los Trabajadores (PT) que, tras la crisis agravada, se convirtió en otro fuerte escenario del reclamo popular por la democracia. El ex-presidente instó a sus dirigentes a pensar políticas volcadas a los sectores populares, en especial mujeres, sin tierra, quilombolas y LGBT’s. Dilma, por su parte, enfatizó en la necesidad de una “legitimidad que solo el voto popular da. Es ‘Diretas Já’ por una cuestión de supervivencia del país”.

¿Y si Temer cae?

Bajo las diferentes circunstancias en las que pueda darse la salida de Temer del gobierno, el escenario que se abre es complejo. Según la Constitución, si el vicepresidente fuera depuesto, es el presidente de la Cámara de Diputados quien asumiría el cargo. El problema aquí es que Rodrigo Maia, quien detenta ese cargo, está acusado en la Causa Odebrecht de recibir 350 mil dólares en coimas que financiaron su última campaña y podría ser encarcelado.

En segundo lugar para la sucesión está el presidente del Senado y, aquí también, se presenta el mismo problema: Eunicio Olivera está acusado en la causa Lava Jato.

Es el Supremo Tribunal Federal quien podría impedirles la asunción del cargo. De esta manera, quien asumiría sería Carmen Lucía, presidenta del STF, quien en un plazo de 30 días podría llamar al Congreso para un proceso de elecciones indirectas.

¿Por qué elecciones directas?

Según la Constitución, el proceso solo admite elecciones indirectas, es decir, es el propio Congreso quien decide entre los candidatos que se presenten. O sea, el mismo Congreso cuyo 40% de los integrantes está investigado o acusado de corrupción; el mismo Congreso que destituyó a una presidenta electa por el voto popular y que se ungió como gran defensor de la democracia y que ahora no hace más que dar muestras de la profunda crisis de representatividad que tiene la democracia brasileña.

Para lograr las aclamadas elecciones directas, es necesario un Pedido de Enmienda Constitucional que se tramite de urgencia, lo que obligaría al Congreso a no tener receso en julio, a la vez que pospondría la votación de la reforma jubilatoria.

Por eso es tan importante la movilización popular y que, en todo el país, se fortalezca día a día el reclamo de elecciones directas.

En los últimos días, distintas manifestaciones superaron las 100 mil personas en marchas, shows culturales y ocupaciones. Todas bajo el reclamo de ‘‘Diretas Já’’. Entre tanto, el presidente fue autorizado a presentar una declaración por escrito ante la justicia luego de las acusaciones.

Ante tamaña confusión y agotamiento de esos supuestos representantes que están en el gobierno, la opción para el campo popular sigue siendo organizarse y tomar las calles haciendo oír su voz y su justo reclamo ante un gobierno que solo ha generado perjuicios al pueblo trabajador y a la democracia toda.

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