El impulso ganó el centro del Nacional Buenos Aires

Por: Iñaki “Rita” García Ribas, presidente electo del CENBA. | 23 de noviembre de 2017

El frente formado por Lobo Suelto y un amplio sector de estudiantes independientes logró la victoria en las recientes elecciones del centro de estudiantes del Colegio Nacional Buenos Aires. Nuevos desafíos como parte de un movimiento secundario que se planta frente al macrismo.  

El 2017 fue un año agitado para los y las estudiantes de la Ciudad de Buenos Aires. Fueron más de una las ocasiones en las que nos vimos obligados a salir a las calles para reclamar por nuestros derechos, rechazar reformas antieducativas o repudiar la intromisión de las fuerzas de seguridad en los establecimientos educativos. Como suele caracterizarnos, pudimos imponernos en la agenda mediática gracias a los más de 30 colegios tomados en septiembre en contra de la “Secundaria del Futuro” y reclamando la necesidad de una reforma de la comunidad educativa. Pero más allá de eso, la necesidad de un movimiento estudiantil organizado que discuta en las aulas y luche en las calles se vio a lo largo de todo el año. Si hay algo que quedó claro es que la avanzada del macrismo la vivimos en carne propia. Y la resistencia, también.

Cada centro de estudiantes se convierte en herramienta necesaria para construir y consolidar al movimiento secundario. El CENBA (Centro de Estudiantes del Nacional Buenos Aires) es uno de los tantos que por su historia de lucha y militancia, repercusión mediática y piso de compañeros y compañeras movilizados cobra una importancia política particular. Todos los años se pone en juego quién va a conducir ese Centro de Estudiantes y en el contexto en el que nos encontramos es indispensable que las agrupaciones que nos proponemos ponernos al hombro la lucha por la educación pública con un claro tinte antimacrista estemos al frente de esos espacios.

En este contexto, en las elecciones de este año se puso en juego qué modelo de Centro de Estudiantes queremos. Lejos de una mirada única fueron múltiples las fuerzas que salieron a disputarlo. Después de dos años con el kirchnerismo a la cabeza era necesario rediscutir cuál queríamos que fuese el rol del CENBA en el movimiento estudiantil y la necesidad de ponerlo de pie para prepararse para un 2018 donde los estudiantes vamos a tener que dar batalla. Mientras algunos militamos por un centro participativo, con espacios de base y que se proponga salir a las calles, un fenómeno creciente en nuestro colegio nos demuestra cómo las expresiones más retrogradas, que buscan vaciar los espacios de los estudiantes de debates profundos y desarticularlos como herramientas de lucha, que se ven principalmente en las distintas universidades, como la Franja Morada, son un factor a tener en cuenta en los secundarios. Reformistas, agrupación radical que nace hace 2 años, tuvo un crecimiento importante y se muestra como una alternativa con cada vez más posibilidades reales de disputar el centro de estudiantes.

Una política de unidad

Este año, nuestra apuesta en el Nacional Buenos Aires fue distinta a años anteriores. Con una política de unidad decidimos conformar un frente lo más amplio posible entre Lobo Suelto y un sector independiente grande. Nuestra apuesta fue la de poder dar el debate de qué es necesario construir en esta nueva etapa política, que para nosotros es la posibilidad de dejar de lado mezquindades entre los que nos encontramos de un lado de la vereda a la hora de enfrentar al macrismo y entender realmente dónde está el enemigo. Es así que conformamos El Impulso, pudiendo aglutinar a un gran sector de esa militancia independiente que entendió que el camino era la unidad.

Gracias a este armado Lobo Suelto se paró de una manera distinta a la hora de disputar por la conducción del centro de estudiantes. Y fue así, y gracias al crecimiento que venimos teniendo hace más de dos años, que pudimos consolidarnos como la nueva conducción.

Si decíamos que el 2017 fue un año difícil para los sectores populares, y en especial para los secundarios, 2018 nos espera con múltiples frentes donde va a ser necesario estar a la altura de las circunstancias. Por un lado, va a ser el año de aplicación de la “Secundaria del Futuro”, y lejos de considerarla como una batalla perdida, vamos a seguir discutiendo con el macrismo para que realmente se escuche la voz de las comunidades educativas. Además, en los preuniversitarios es año de elección de rector. Esto nos abre las puertas para poder discutir cuál tiene que ser el rol de los estudiantes en las decisiones que afectan a nuestra cursada y a nuestro colegio, ya que hace años que es un reclamo la falta de democracia y participación en la decisión de quien se pone al frente del establecimiento, además de tener el desafío de dejarle en claro tanto al Consejo Superior como a la UBA que no van a poder ningunear la opinión y el peso de la decisión de los y las estudiantes.

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