El movimiento obrero frente al reformismo permanente

Por: Fernando Verón, delegado general del Banco Provincia de Buenos Aires | 23 de noviembre de 2017

Télam Buenos Aires 27/06/2012 La plaza de Mayo se va colmando de público, a la espera de la presencia de Hugo Moyano, unico orador del acto central de los camioneros. Foto: Analia Garelli/Télam/cl

Sin prisa pero sin pausa, el gobierno ha sabido instalar en la agenda pública y en los grandes medios de comunicación tres debates de relevancia para el conjunto de las y los trabajadores (activos, pasivos y desocupados). Nos referimos al paquete de reformas anunciadas inmediatamente después de las recientes elecciones.

Las reformas laboral, previsional y tributaria prometen ser las primeras de muchas otras, según lo ha anunciado el propio gobierno. Creemos que no se trata de la continuación de un simple ajuste ortodoxo. Las tres reformas tomadas de conjunto suponen un ataque directo a los intereses populares y delinean una estrategia política que no tiene otra finalidad que producir cambios estructurales en la economía argentina que tenga como principales beneficiarios a los grandes grupos económicos y que debilite la capacidad de organización y resistencia de los trabajadores y de los sectores populares. Un cambio estructural que, en definitiva, pretende alterar en un sentido regresivo las relaciones de fuerza entre el capital y el trabajo. Estas tres medidas anunciadas serían apenas las primeras piezas de un programa reformista regresivo que hasta el propio presidente se ha encargado de aclarar que será “permanente”.

Sería difícil desarrollar en estas breves líneas cada una de las tres reformas anunciadas, pero es indudable que se trata de medidas anti-populares que buscan, entre otras cuestiones, extender la jornada de trabajo, suprimir el pago de horas extras y reemplazarlo por un “banco de horas”, anular el fundamental concepto legal de “irrenunciabilidad de los derechos” laborales (art. 12 de la actual LCT), legalizar el flagelo del trabajo autónomo (monotributistas), fomentar las tercerizaciones y la creación de pasantías que reemplacen la relación de dependencia, modificar a la baja el pago de las indemnizaciones por despidos, estirar a modo “optativo” la edad jubilatoria de los hombres hasta los 70 años, modificar el cálculo de los haberes jubilatorios (atándolos a la inflación y no al crecimiento de la economía real), aumentar el impuesto al salario (mal llamado “ganancias”) y reducir los aportes patronales, entre otras cuestiones. Los trabajadores y trabajadoras de la economía popular, así como los desocupados, también verán afectados sus ingresos ya que, como a los jubilados, también se modifica el modo de calcular sus asignaciones al atar la fórmula a los niveles inflacionarios.  

El gobierno y los grandes grupos económicos divisan dos años de ataques sistemáticos contra nuestras conquistas, derechos y organizaciones sindicales. Aprovechan personajes como el “Pata” Medina para mansillar la historia de lucha y conquista de derechos de nuestras organizaciones sindicales. Los debates coyunturales entre las fuerzas populares no pueden hacernos perder de vista lo que está en juego. Necesitamos aunar esfuerzos con las organizaciones sociales, políticas y sindicales que saldrán a la calle a intentar ponerle un freno a este reformismo permanente contra nuestros intereses.

Ya han pasado dos años y queda claro que la docilidad del triunvirato de la CGT frente al gobierno solo puede ponerse en cuestión cuando salimos cientos de miles de trabajadores y trabajadoras a las calles. Pero, en este nuevo ciclo de lucha que se abre tras las elecciones, estamos convencidos de que la unidad de acción de los sectores en lucha es apenas la base que necesitamos para poder resistir la ofensiva neoliberal que se desarrolla. Aunque será difícil de concretar, el pueblo, las y los trabajadores y el campo popular necesitamos construir instancias de articulación programáticas y herramientas de organización transversales (sociales, sindicales y políticas) de todos los sectores en lucha para que sean puestas a disposición de aquellos y aquellas que no nos resignamos a perder nuestros derechos.

Necesitamos vencer, trabajemos para lograrlo

La realidad ha demostrado cuáles y quiénes son los actores que efectivamente pueden coordinar y cooperar entre sí para que esto sea una realidad y no un mero deseo. Entendemos que sería un gran paso adelante en esta perspectiva si los sindicatos nucleados en las dos CTA y en la CFT tendieran a unificarse cada vez más en sus acciones y en su perspectiva estratégica contra el gobierno de Cambiemos. Junto a la CTEP, podrían construir un primer anillo de alianza sindical que pueda unificarse toda vez que sea posible con el movimiento de mujeres, los organismos de derechos humanos y con las fuerzas políticas del campo popular que queremos salir a pelearla. De este modo, constituiríamos, todos juntos, un gran polo de atracción para muchos actores sindicales y sociales que decidan, coyuntural o permanentemente, enfrentar las políticas anti-populares del gobierno.

La intervención política y sindical de nuestros espacios ha ido prefigurando esta posibilidad. Debemos redoblar esfuerzos y darle más consistencia y carnadura a esta perspectiva, sistematizándola y acercando esta propuesta a la mayor cantidad de espacios y personalidades que podamos. Creemos que gran parte de la posibilidad de una resistencia efectiva va a depender de la profundización de la confluencia entre las organizaciones del campo popular y los sectores sindicales y sociales que mencionábamos más arriba. A esto nos referimos cuando hablamos de empezar a construir los peldaños de un frente amplio (político, sindical y social) que trabaje desde un programa y una perspectiva anti-neoliberal. Con nuestras diferencias ideológicas e identitarias. Desde los diferentes caminos recorridos y tradiciones políticas, debemos poner todos nuestros esfuerzos en desarrollar esta perspectiva.

El invierno neoliberal ha llegado de nuevo a nuestro país y amenaza con expandirse cada vez más por nuestro continente. Su duración dependerá, entre otras cuestiones, de nuestra capacidad para enfrentarlo con amplitud, inteligencia y audacia. Debemos y necesitamos vencer, trabajemos para ello.

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