Elecciones en la UNC: rumbo al centenario de la reforma

Por: Andrés Carbel | 05 de julio de 2017

El resultado de las elecciones estudiantiles en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) muestra un avance de la Franja Morada y de las agrupaciones ligadas al oficialismo. Esto abre un escenario de disputa por la conducción de la Federación Universitaria de Córdoba (FUC), mientras las listas de Cambiemos se llenan de candidaturas provenientes de la política universitaria.

Las elecciones de este año se desarrollaron en el marco de un paro de transporte histórico en la Ciudad de Córdoba, lo que produjo, primero, una postergación de las elecciones y, luego, un desdoblamiento en dos días. Además, este año se implementó por primera vez la elección directa de decanos y decanas en nada menos que siete de las quince facultades de la UNC. Visto superficialmente, esto no significó grandes cambios pero, de fondo, comenzaron a operar transformaciones profundas: proliferación de espacios opositores, mayor vinculación entre agrupaciones docentes y agrupaciones estudiantiles y la legitimación de la figura unipersonal por sobre los órganos de co-gobierno. Sin embargo, el centro de la atención estuvo puesto en las elecciones estudiantiles ya que su resultado determina cuántos delegados y delegadas tendrá cada agrupación en el próximo congreso de la FUC.
Lo que marcan los resultados es un triunfo parcial del rectorado. Franja Morada y sus aliados avanzaron en términos cuantitativos, aunque cualitativamente no fue un triunfo contundente. Su apuesta por ganar dos nuevos centros de estudiantes (Lenguas y Ciencias Químicas) no resultó y, por el contrario, perdió la conducción de uno de sus cuatro centros (Médicas) en manos de un frente ligado al decanato.
En este escenario, las fuerzas del campo popular mantuvimos, en términos generales, nuestra representación. Al interior del FUAT, la principal novedad estuvo es que Sur le ganó la conducción de Psicología a La Bisagra (MPE). Por su parte, las fuerzas de izquierda que no se integraron al FUAT (tanto La Trinchera, un frente compuesto por agrupaciones trotskistas o ligadas al FIT, como el MST) hicieron una mala elección y retrocedieron en términos porcentuales.
Desde La Mella, retuvimos la conducción de Lenguas, nuestro lugar en el Consejo Superior y nuestra representación de cara al próximo congreso de la FUC. Conformamos, nuevamente, el Frente 20 de Diciembre e incorporamos nuevas agrupaciones, logrando presentarnos en diez facultades en total, en cinco de ellas en unidad con otros actores.

Modelos educativos en disputa

La conducción que este año elija la FUC será la del centenario de la Reforma Universitaria. En el mismo año, será la propia Federación la que también cumplirá 100 años. La FUC tuvo como antecesor directo el Comité Estudiantil Pro-Reforma Universitaria, conformado por delegados y delegadas de las distintas facultades. En sus primeros pasos, la FUC fue expresión orgánica de la lucha por un modelo de universidad y sociedad alternativa que buscó generar transformaciones de raíz.

Sin embargo, la impronta que hace décadas impone Franja Morada tanto a la FUC como a la FUA (Federación Universitaria Argentina) es la de la desmovilización. Estas herramientas estudiantiles se han convertido en cáscaras vacías que tan sólo sirven para catapultar dirigentes al interior del radicalismo. Es con ese acumulado que Cambiemos busca llevar a las cámaras legislativas a Brenda Austin (ex presidenta de la FUC) en Córdoba y a Josefina Mendoza (actual presidenta de la FUA) en Buenos Aires. Por si fuera poco, están las candidaturas de Esteban Bullrich –actual ministro de Educación de la Nación– a senador nacional por la provincia de Buenos Aires y de Albor Cantard –actual Secretario Nacional de Políticas Universitarias– a diputado nacional por Santa Fe.
Así, el gobierno busca profundizar la mercantilización de la educación, la flexibilización de las condiciones laborales y de cursada en general. Para tal fin, ya ha iniciado una reforma académica y política en Córdoba y han puesto en marcha el Plan Maestro a nivel nacional. El panorama que se abre para el movimiento estudiantil es de enfrentamiento a estas políticas mientras se defienden cuestiones tan básicas como la implementación del PROGRESAR o el salario de nuestros y nuestras docentes. A la vez, debemos ser capaces de elaborar un modelo universitario y educativo de conjunto que proponga soluciones concretas a cuestiones como la orientación social del conocimiento y los alarmantes índices de deserción.
El desafío está planteado: lograr que la FUC se involucre cada día más en estas luchas, a la vez que acompañe el conjunto de las luchas de nuestro pueblo. En ese camino hay que generar los marcos de unidad necesarios para seguir defendiendo la educación pública. Así queremos que nos encuentre el centenario de la reforma universitaria, luchando por una nueva universidad que sea popular, feminista y latinoamericana.

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