En un frente de unidad, LA MELLA recuperó la presidencia de la FULP

Por: Gisela Cernadas, Presidenta de la FULP. | 04 de octubre de 2017

Ante la avanzada del neoliberalismo se gestó la unidad en el movimiento estudiantil: el Frente 7 de Agosto, compuesto por organizaciones de izquierda, progresistas, peronistas y kirchneristas, resultó ganador durante el Congreso de elección de autoridades de la Federación Universitaria de La Plata.

El programa político, social, económico y cultural que pretende caminar el macrismo es tan complejo como regresivo. No se trata de medidas económicas aisladas sino de una reestructuración política y social que apunta a distorsionar la correlación de fuerzas de los sectores populares en el marco de la puja por la distribución del ingreso en beneficio de los estratos más acaudalados de la sociedad. La reproducción de un modelo de estas características requiere necesariamente de ciertas estrategias que le permitan a Cambiemos generar aceptación en el conjunto de la sociedad.

La disputa del modelo educativo forma parte de esas estrategias. Para contrarrestar la construcción de la hegemonía neoliberal es fundamental avanzar en la elaboración de otro modelo educativo con orientación popular que cuestione, por un lado, a qué base social se busca incluir en el sistema educativo y, por otro lado, qué tipo de conocimiento se producirá y reproducirá.

La reforma educativa que plantea Cambiemos abona a la privatización del conocimiento en tanto quiénes puede acceder y quiénes lo generan. El Sistema Nacional de Reconocimiento Académico que apela a implementar no sólo desarticula la integralidad en la formación de las y los profesionales, sino que habilita al sector empresarial a brindar los contenidos de los planes de estudio, lo que se traduce linealmente en la formación de universitarias y universitarios que actúen acorde a los intereses del mercado y no a las necesidades de las grandes mayorías de nuestro pueblo. No hay lugar en esta reforma para las demandas del movimiento de mujeres ni de los trabajadores y trabajadoras de la economía popular.

Unidad para enfrentar a la derecha

Ante la avanzada del macrismo en el plano educativo, la unidad del movimiento estudiantil es una tarea inmediata. Superar la dicotomía que ordenó al campo popular durante la etapa política anterior en kirchnerismo-antikirchnerismo es un paso necesario para avanzar en mayores niveles de organización del campo popular en general, y del movimiento estudiantil en particular.

El impacto de las políticas económicas de Cambiemos azotó brutalmente a las universidades nacionales: el aumento en las tarifas de los servicios, la devaluación y la inflación decantaron en presupuestos insuficientes para sostener la actividad académica, hecho que se vivió con mayor fuerza en las universidades menos privilegiadas por el gobierno. Para sorpresa del macrismo la comunidad educativa respondió con niveles de unidad que pocas veces se habían visto, confluyendo, por primera vez en muchísimo tiempo, en la multitudinaria movilización del 12 de mayo de 2016, a partir de la cual Cambiemos se vio obligado a generar partidas presupuestarias extraordinarias para educación, y más profundamente, a replantearse cómo implementar una reforma educativa ante una comunidad organizada.

En este marco, desde LA MELLA propusimos generar plataformas de articulación política que sean capaces de trascender el encuentro esporádico entre gremios como respuesta al ajuste, de modo que los debates que atraviesan al movimiento estudiantil acerca del modelo educativo encuentren un plafón de espacios que permitan canalizar las demandas sectoriales, en pos de gestar una contrarreforma educativa que sea de corte popular. Fue así que la Mesa de Federaciones Universitarias, compuesta por gremios regionales conducidos por organizaciones de un amplio espectro político del campo popular, sentó las bases para el reordenamiento del movimiento estudiantil a nivel nacional, frente a la parálisis de la FUA conducida por el brazo estudiantil del gobierno, la Franja Morada.

La expansión de Cambiemos desde su llegada al poder ejecutivo, que se expresó en las elecciones del pasado 13 de agosto, tiene su correlato en las universidades: Franja Morada, ayer cómplice y hoy integrante directamente de sus listas de candidatos, también viene mostrando un crecimiento a nivel nacional. En La Plata, las organizaciones estudiantiles fuimos capaces de poner por delante la unidad programática ante el avance de la derecha, apostando a generar mayores niveles de síntesis política y de organización del movimiento estudiantil, con el objetivo a su vez de desenmascarar la verdadera política conservadora de esta fuerza.

La unidad, lejos de declamarse, se construye. La constitución del Frente Estudiantil 7 de Agosto (La Mella, el  MILES -Movimiento Latinoamericanista Estudiantil, el FUNAP -Frente Universitario Nacional y Popular-, la CEPA -Corriente Estudiantil Popular Antiimperialista, el Movimiento Universitario de Izquierda, Movimiento Universitario Evita y el Movimiento Sur) expresa la vocación de síntesis de las organizaciones que lo componemos, dando cuenta de la madurez política de los debates que atraviesan al movimiento estudiantil con sentido del momento histórico. La unidad para fortalecer los gremios como herramientas que aporten a las luchas del campo popular debe ser una tarea a replicar y a profundizar. No por nada recuperamos como nombre del frente una fecha en referencia a la masiva y popular movilización por Tierra, Techo y Trabajo a partir de la cual se logró nada menos que arrancar al gobierno la Ley de Emergencia Social.

Tras 22 meses de gobierno de Cambiemos la lección es clara: la única forma de enfrentar al macrismo es con mayores niveles unidad, organización y movilización. En ese camino estamos.

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