Estudiantes con Milagro Sala

Por: Mariana Gottardo (presidenta CEP-UBA), Adrián Lutvak (presidente FUBA) y Luciano Gasaparini (secretario de Cultura FUA) | 15 de marzo de 2017

El día 25 de febrero, una delegación de más de 40 representantes del movimiento estudiantil de todo el país visitó a Milagro Sala y las presas políticas de Tupac Amaru en el Penal de Alto Comedero.

La comitiva que viajó a Jujuy incluyó a representantes de la Federación Universitaria Argentina (FUA), así como de la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA), Federación Universitaria de La Plata (FULP), Federación Universitaria de Córdoba (FUC), Federación Universitaria de Lanús (FUNLA) y decenas de centros de estudiantes de todo el país de distintas corrientes políticas.

La obra de la Tupac

Nuestro viaje comenzó el viernes 24 en la sede central de la Tupac Amaru en el corazón de la ciudad de San Salvador de Jujuy. Las primeras imágenes fueron impactantes: una estructura edilicia con escuela primaria, secundaria y educación terciaria construida y organizada por la Tupac. Luego, en el edificio central, nos encontramos una piscina climatizada, una cancha de vóley, espacios de usos múltiples y un espacio que supo ser un centro de salud de primera calidad. Este último no estaba en funcionamiento por el recorte de fondos por parte de los gobiernos provincial y nacional.  

El día siguiente, visitamos el barrio de Alto Comedero, también llamado “Cantri”. Esta es la construcción más importante de la Tupac con miles de viviendas sociales, escuelas, museos y un importante centro cultural. Todo esto precedido por el parque acuático más grande de todo el NOA y la réplica del templo de Kalasasaya ubicado en Bolivia, en donde aparecían estatuas de Tupac Amaru y Micaela Bastidas.

Los compañeros y compañeras de la Tupac nos contaron sus historias de vida y cómo vieron crecer a su organización desde sus comienzos. Explicaban cómo nacieron a partir de las copas de leche para los y las jóvenes del barrio. Las viviendas, piletas, espacios culturales y los polideportivos, todo fue construido a través de cooperativas.

Para Milagro y la Tupac la lucha es por la dignidad para los y las más humildes, también le dan un lugar fundamental al derecho al ocio y el deporte. Así como en Alto Comedero existía un enorme parque acuático, en todos los barrios de la Tupac Amaru uno se encontraba con piletones y polideportivos en distintas localidades repartidas a lo largo y lo ancho de la provincia de Jujuy. El punto cúlmine fue la construcción de enormes fábricas que lograron convertir a las cooperativas de la Tupac en el segundo empleador de la provincia de Jujuy luego del Estado Provincial durante el anterior gobierno.

Sin embargo, muchas construcciones mostraban un abandono innegable. El parque acuático se encontraba abandonado, el pasto crecido, las fábricas cerradas por causas judiciales e incluso los centros de salud se encontraban vaciados y saqueados. Una muestra muy clara y vívida de cómo con la llegada de Gerardo Morales y Mauricio Macri cambió todo para la Tupac Amaru y para miles de jujeños y jujeñas.

Muchas de las escuelas, piletas climatizadas y centros culturales de la Tupac se mantienen a pulmón sin recibir un solo peso del Estado con el trabajo de los y las militantes y el apoyo de otras organizaciones sociales. Pero la realidad es que defender a la Tupac en Jujuy tiene el riesgo de sufrir amenazas y aprietes por parte de un gobierno y una justicia que tienen una furia revanchista. Al ver todo lo construido queda claro que, más allá de cualquier diferencia con esta organización que se haya tenido o se pueda tener, lo que se persigue y se quiere castigar es un ejemplo de lucha por la dignidad de los más humildes, un intento de empoderamiento de los sectores más postergados y oprimidos de la sociedad jujeña. Por eso, el resentimiento contra Milagro y la Tupac.

La fuerza de Milagro

Finalmente, llegó el momento que más estábamos esperando: visitar el penal de Alto Comedero en donde se encontraban Milagro y las presas políticas. Tras pasar por una serie de requisas policiales, logramos entrar al sector de visitas. Milagro nos recibió a uno por uno con un abrazo prolongado y sincero. Estaba muy contenta por nuestra visita y la carta que le entregamos firmada por cientos de representantes estudiantiles de todo el país. También saludamos y conversamos afectuosamente con las otras compañeras de la Tupac presas que nos agradecieron la visita.

Con la energía de una militante convencida, nos contó anécdotas, chistes, nos habló de la política de Macri y Gerardo Morales. Nos transmitió su bronca por las causas inventadas que le estaban haciendo, acusaciones sin testigos y todo tipo de maniobras judiciales para extender lo más posible su detención ilegal.

Milagro decía que, actualmente, ya no se siente nada más militante de la Tupac sino que se siente militante de todo el campo popular, que este proceso de persecución pero, al mismo tiempo, de amplia solidaridad que le dio muestras de lo importante que es la unidad.

Tras unas dos horas de visita, nos llevamos de ese día un montón de historias pero, sobre todo, Milagro nos repitió incansablemente una consigna: que no dejemos de militar y de crear, que los y las jóvenes éramos el futuro y quienes íbamos a modificar el rumbo de nuestro país. Y tras un abrazo de despedida a cada uno de los y las que la visitamos, nos dijo que nos íbamos a volver a encontrar, en la lucha y en las calles. Luego se quedó toda la noche escribiendo cartas para todas las organizaciones que participaron de la delegación.

Volvimos del viaje con esas palabras dando vueltas en nuestras cabezas. Tras ese abrazo tuvimos la sensación de que, la próxima vez que nos encontráramos, la veríamos nuevamente con esa alegría y simpatía que a ella la caracteriza pero, esta vez, como ella misma nos dijo, iba a ser en la Plaza de Mayo.

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