Francia: hay balotaje y nace una alternativa

Por: Martín Harracá y Lucas Villasenin | 26 de abril de 2017

La elección dejó como ganador a Emmanuel Macron con el 23,7% de los votos y, en segundo lugar, a Marine Le Pen con el 21,5%. En el país galo habrá segunda vuelta el próximo 7 de mayo. La novedad de la elección fue la emergencia de Francia Insumisa y la derrota de los partidos conservadores.

Macron fue ministro de Economía del desgastado gobierno del socialista Francois Hollande. En su currículum cuenta con el antecedente de haber trabajado y llegado a ser socio de la Banca Rothschild. Su movimiento “En Marcha” tiene claras credenciales neoliberales y busca expresar una renovación política de los políticos tradicionales. Para comprender su lugar en el tablero político local, sirve la comparación con Ciudadanos de Albert Rivera de España, que festejó su triunfo.

Con menos posibilidades de triunfar en el balotaje estará Marine Le Pen, la líder del renovado Frente Nacional. Su discurso insensible con los refugiados e islamófobo confluye con un anti-europeísmo que plantea la reconstrucción de una Francia clericalista y ultra-conservadora. Su ascenso en los últimos años empalmó con el avance de grupos de ultra-derecha que proponen una salida reaccionaria a la crisis del consenso neoliberal en Europa. UKIP en Reino Unido, Alternativa para Alemania o la Liga del Norte en Italia son otras expresiones de este espacio político en el continente. Al igual que Trump en Estados Unidos, su idea de “volver a poner a Francia en orden” está anclada en bases populares que en otras oportunidades apoyaban a las fuerzas de izquierda.   

Los programas en pugna son, por un lado, una continuación de la dinámica actual que acentúa los rasgos neoliberales y, por otro lado, una alternativa de ultra-derecha con foco en la xenofobia y una salida de la Unión Europea de carácter reaccionaria (similar a la que se dio en Reino Unido).

En 2002, Jean-Marie Le Pen (el padre de Marine) llegó al balotaje y, en esa oportunidad, perdió al obtener sólo el 17% de los votos. Ahora, el resultado para el Frente Nacional pareciera repetirse.

El establishment suspira aliviado con los resultados. A diferencia de lo ocurrido en EEUU, aquí las posibilidades del populismo conservador se vislumbran menores. Los sondeos preliminares de Ipsos, Sopra y Steria arrojan un resultado del 62% de apoyo para Macron y un 38% para Le Pen.

Crisis de representación abierta

Los grandes derrotados de esta elección han sido los partidos conservadores del sistema político neoliberal. El histórico Partido Socialista apenas logró el 6,3% de los votos con la candidatura de Benoît Hamón. Luego de cinco años de gobierno de Hollande, en el que se aplicó un drástico ajuste fiscal, se llevaron adelante reformas laborales regresivas y se implementaron los consensos neoliberales de la Troika (Banco Central Europeo, Comisión Europea y FMI). Su partido político entró en una crisis que no parece tener fin.

El camino seguido por el Partido Socialista es similar al de otros grandes partidos socialdemócratas europeos devenidos neoliberales, que se transformaron en absolutamente marginales como el PASOK en Grecia. Luego del decadente resultado electoral, Hamón salió a pedir que sus votantes apoyen a Macron.

Otros derrotados de la jornada electoral fueron los republicanos. Este partido es la continuidad de Unión por un Movimiento Popular, que gobernó el país durante la presidencia de Nicolas Sarkozy. La candidatura de Fillón, que logró el 19,9% de los votos, no les alcanzó para que la histórica centro-derecha francesa esté representada en el balotaje. Fillon, en la segunda vuelta, apoyará a Macron. “No hay otra opción, votar contra la extrema derecha” declaró.

La lógica conservadora del sistema político galo ha sido derrotada en esta elección y difícilmente logre reconstruirse. La consecuencia de las políticas neoliberales y de los escándalos de corrupción ha dejado fuera de juego a sus referentes y a sus partidos. Las opciones que apuntaban por el “cambio” sumaron el 68% de los votos.

Francia Insumisa: el camino recién comienza

La sorpresa en la contienda electoral fue la emergencia de Francia Insumisa que originó un nuevo espacio político que cuestiona el neoliberalismo y el avance reaccionario.  A la candidatura de Jean-Luc Mélenchon en los sondeos de comienzos de año le pronosticaban un 10% de los votos. Pero la remontada de las últimas semanas le permitió obtener un 19,6%. La novedad también estuvo en la enorme movilización popular de su campaña con actos y movilizaciones de decenas de miles de personas. Ningún otro candidato logró movilizar tanto apoyo en las calles. El auténtico actor de su campaña fue el nutrido colectivo de más de 450 mil colaboradores voluntarios.

Luego de darse a conocer los resultados, se expresó decepción entre la militancia insumisa y su líder declaró que los números “no son los esperados”. Sin embargo, luego afirmó que “se ha logrado lo que nos propusimos: construir una fuerza consciente y entusiasta. Los convoco a continuar organizados y en movimiento”.

Ante la segunda vuelta, Mélenchon ha llamado a realizar una consulta interna entre los 450 mil colaboradores del movimiento para definir la posición pública de Francia Insumisa. El orden neoliberal parece que sobrevivirá, por ahora, en el país galo pero una alternativa a las élites se ha creado y promete continuar dando batalla. Un escenario decisivo ante un futuro gobierno débil serán las próximas elecciones legislativas que se llevarán adelante en junio de este año.

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