“Fue la mayor huelga general que Brasil haya vivido”

Por: Gerardo Gamarra, desde San Pablo | 10 de mayo de 2017

El 28 de abril se realizó la que acabó siendo la huelga general más grande en la historia de Brasil en contra de dos reformas: una nueva ley de flexibilización del trabajoy la reforma jubilatoria. Conversamos con Douglas Izzo, presidente de la Central Única de Trabajadores – San Pablo.

Masivas movilizaciones colmaron las calles de todo el país. En San Pablo, las centrales sindicales junto a al Frente Brasil Popular y el Frente Pueblo Sin Miedo marcharon hasta la casa del presidente no electo Michel Temer en lo que fue una jornada de huelga histórica también en contra del actual sistema político, totalmente deslegitimado por las numerosas causas de corrupción en la que los mismos funcionarios que votarían las reformas están implicados.

Las encuestas confirman el descontento popular respecto de estas reformas, mientras que el gobierno avanza de espaldas al pueblo, lo que demuestra el actual estado de casta política bajo el que está siendo gobernado Brasil. El constante ataque a derechos sociales y la entrega de los recursos del país a manos privadas no cesarán mientras el actual Congreso se mantenga en el poder, como también lo planifican hacia las elecciones de 2018.

En San Pablo, conversamos con Douglas Izzo, actual presidente de la CUT-SP (Central Única de Trabajadores – San Pablo) quien hace un balance sobre esta jornada histórica que vivió Brasil en la lucha contra las reformas radicales de Temer. Izzo viene del sector docente y en 2015 llegó a la presidencia de la Central paulista. También, la actual dirigencia bajo la conducción de Izzo es la primera administración de la CUT en lograr la paridad de género, como parte del proceso de lucha que se construye en Brasil en contra de estas reformas radicales.

Cambio: ¿Cuál es el balance general tras la huelga general del 28 de abril?

Douglas Izzo: Nuestro balance desde la CUT después del paro general del 28 de abril es muy positivo. Aquí, en San Pablo, ya habíamos conseguido realizar una importante jornada de paralización el 15 de marzo que la consideramos un paro general estadual, y que tuvo el antecedente del 8 de marzo que también fue jornada masiva de movilizaciones. Y, desde el paro del 31 de marzo, iniciamos un proceso de agitación, propaganda y diálogo con todos los sectores de trabajadores y trabajadoras que mostró sus resultados en el paro del 28.

C: Fue considerada la mayor huelga en la historia de Brasil.

DI: Sí, la mayor huelga general que Brasil haya vivido y que coincide, justamente, con la conmemoración del centenario de la primera huelga general del país. En 1917, tras el asesinato de un operario, el movimiento sindical comenzó un proceso de movilizaciones que logró extenderse por todo el país. Hoy, estamos siendo protagonistas de la primera huelga general del siglo XXI en Brasil la cual logró involucrar a todas las categorías de trabajadores del campo y la ciudad, así como también del sector público y privado. Esto muestra un descontento del conjunto de trabajadores y trabajadoras de la población respecto de las reformas jubilatoria y laboral. El hecho de tener un proceso de huelga general como este, con una fuerte voluntad de unidad en la lucha que nuclea a todas las centrales sindicales, es muy importante. Las reconocidas, que son seis, junto a las no reconocidas suman un total de doce centrales las cuales logramos trabajar en la construcción de esta huelga. Esto demuestra el peligro y lo nocivas que son las reformas propuestas por el gobierno de Temer.

C: ¿Cómo fue la repercusión en los medios?

DI: Bueno, los medios en Brasil son una vergüenza. La respuesta generalizada fue intentar reducir una huelga general histórica a un corte de calles que generaba problemas en el tránsito. Y siempre escondiendo la paralización del sistema productivo de Brasil. Una ciudad de la magnitud de San Pablo fue paralizada, no había comercios, transporte público, el sistema de salud estuvo reducido al igual que las escuelas. Y ningún medio informó eso.

El único objetivo era minimizar la huelga y criminalizar a los movimientos que construyen lucha en el país. Y es lamentable cómo estos medios se comportan, actuando como un partido político, defendiendo a la clase dominante y a los grandes grupos económicos. Construyendo una narrativa para criminalizar a la izquierda, a los movimientos sociales, a los movimientos sindicales; estos medios no se comportan seriamente y están al servicio de la clase dominante. Por eso, también, es necesario discutir lo más urgente posible el marco regulatorio de la prensa. Porque se trata de concesiones públicas que son utilizadas de forma parcial; no informan, desinforman; y tienen intereses propios que se ven beneficiados por conceptos y narrativas construidas que no coinciden con la realidad. Muestran lo que una parte de la sociedad necesita para construir consensos sobre la visión de mundo que la clase dominante quiere imponer.

C: ¿Cuál es el estado de avance en el Congreso de estas reformas?

DI: La reforma laboral ya fue aprobada si bien no contó con la cantidad de votos esperados por el gobierno golpista. De hecho, alrededor de 80 diputados que votaron en contra de la reforma están siendo desafectados de sus cargos. Ahora ya está en el Senado.

Respecto de la reforma jubilatoria, debería ir para la votación en el Senado la semana del 9 al 13 de mayo o, en último caso, en la semana del 16 de mayo. Depende de si el gobierno ya logró o no para entonces construir la confianza en conseguir los votos para aprobarla.

Con los votos conseguidos en la aprobación de la reforma laboral, el Congreso no consigue aprobar la reforma jubilatoria porque esta última precisa de 308 votos. Por otra parte, para la reforma laboral que ya está en el Congreso también sabemos que hay senadores que van a intervenir en el proyecto y con eso se conseguiría devolver el proyecto para debate a la Cámara legislativa.

C: ¿Cómo caracterizan al gobierno en la actual coyuntura?

DI: Nuestra huelga general evaluó que estamos, aquí en Brasil, luchando contra un poder económico que consiguió destituir una presidenta democráticamente electa por 54 millones de votos y colocó en el poder a un presidente ilegítimo que está reinstalando un proyecto que ya fue rechazado en las urnas. Un proyecto neoliberal que tiene entre sus principales pautas ajustar, recortar y privatizar, retirar derechos de trabajadores y trabajadoras y someterse a la política internacional que plantea Estados Unidos para América Latina. En fin, una propuesta que fue derrotada y que, a través del golpe, están recolocando. Esto para nosotros representa un gran retroceso en materia de derechos laborales y también políticas sociales. Y el retroceso es muy grande: ya se aprobó un proyecto para congelar las inversiones del Estado por los próximos 20 años. Hoy por hoy observamos que la población ya percibió y no acepta que los representantes del pueblo les den la espalda; da cuentas de esto el crecimiento del proceso de movilización hacia la huelga general.

El problema de representatividad en el Congreso no es bueno para la democracia y, claro, para esos parlamentarios tampoco. Nosotros vamos a salir a las calles y vamos a dar cuenta de quiénes votan a favor de las reformas, que no es otra cosa que votar en contra del propio pueblo.

C: Con la reforma jubilatoria queda clara la dificultad que el pueblo va a tener para jubilarse al tener que trabajar hasta 40 años para conseguir ese derecho. ¿Cómo afecta la reforma laboral a los trabajadores?

DI: El punto central de esa reforma es flexibilizar todas las garantías que los trabajadores tienen en la ley. ¿De qué forma? Jerarquizando las negociaciones por sobre lo que está en la ley. Y esto implica que prevalece la negociación individual entre el trabajador y el jefe. Además, la reforma plantea una minimización del campo de acción de los sindicatos. Por ejemplo, en los convenios colectivos prevalece aquello que es individual por sobre lo que un convenio colectivo determinado para una categoría. Para empresas con más de doscientos trabajadores, no sería necesario homologar categorías y, de esta manera, se va minando la organización sindical.

También la propia justicia laboral ya está dando fallos orientados hacia la nueva ley, así los trabajadores quedarían sin respaldo de los sindicatos y sin herramientas judiciales para defenderse y reclamar sus derechos.

La reforma laboral refleja un retroceso sin precedentes en la historia de Brasil en lo que a derechos civiles y laborales respecta. Falta de derechos, jornadas extenuantes de trabajo, seguridad jurídica para los empresarios: todo aquello con lo que nosotros caracterizamos el trabajo esclavo está contenido en la reforma laboral.

Incluso, desde la OIT hubo una condena y un apoyo generalizado de las centrales sindicales internacionales a los trabajadores de Brasil condenando estas reformas y la forma en que afectan a la población.

C: Usted habló de la importancia del 8 de marzo en el proceso hacia la huelga general. ¿Cuál es el rol actual de las mujeres en la lucha contra las reformas?

DI: Las mujeres son las mayores perjudicadas. Con la reforma jubilatoria, la edad mínima para que una mujer pueda jubilarse pasa de 60 a 65 años de edad, equiparándose con la edad mínima jubilatoria de los hombres. Por otro lado, en categorías importantes como son las de docencia, salud, incluso en las categorías del propio sistema financiero, la mayoría son mujeres. Al sumar a la mayoría del servicio público municipal, la capacidad de movilización es brutal.

C: Acaba de reunirse el Foro de Centrales Sindicales para trazar la continuidad del proceso de lucha contra las reformas propuestas por el gobierno de Temer. ¿Cuál es el horizonte de este proceso?

DI: Nuestra principal orientación hoy es construir grandes marchas sindicales en Brasilia. Continuar el trabajo cuerpo a cuerpo durante la semana del 15 de mayo, de debate y convencimiento a los diputados que sean, en los estados, o en el Congreso Nacional. El día 17 también tendremos una movilización al Congreso Nacional con la participación de todas las centrales sindicales. Y para el 24 de mayo, cuando se vote la reforma jubilatoria, el objetivo es organizar la marcha y ocupación de Brasilia.

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