Histórico encuentro feminista en Jujuy por la libertad de Milagro Sala: ¡Jallalla mujeres!

Por: Jazmín Bergel, Eugenia Testoni y Jorgelina Tomasín | 20 de diciembre de 2017

El fin de semana del 8 y 9 de diciembre se llevó a cabo una asamblea nacional en Jujuy llamada “Jallala Mujeres” que reunió a más de 700 mujeres de todo el país para exigir la libertad inmediata de Milagro Sala y todas las presas y presos políticos. Un grupo de compañeras de MALA JUNTA participamos de la histórica jornada.

La iniciativa surgió durante el último Encuentro Nacional de Mujeres en Chaco, cuando simultáneamente volvían a trasladar a Milagro a la cárcel. La indignación generalizada frente a la medida dispuesta por el poder judicial dio lugar a una convocatoria que hasta el momento no tenía precedentes. Bajo el nombre Jallalla, palabra quechua-aymara que une los conceptos de esperanza y festejo, junto con la idea de que los sueños deben ir acompañados de un fuerte deseo para que se concreten, el movimiento feminista en un amplio marco de unidad antineoliberal se dio cita una vez más.

Una jornada intensa

Desde la tarde del viernes, luego de muchas horas de viaje,  distintas organizaciones políticas, sindicales y de DDHH fuimos llegando a la sede céntrica de la Tupac Amaru, recibidas por las militantes tupaqueras que trabajaron incansablemente para que esto sea posible. El lugar, donde hasta 2016 funcionaban -entre otras instalaciones- una sala médica y odontológica donde se atendían quienes no podían acceder al sistema de salud, fue el elegido para albergar a las cientos de mujeres que desde diferentes partes del país viajamos a este encuentro.

Durante la velada cultural organizada como fiesta de bienvenida, se fueron sucediendo los discursos de agradecimiento para todas las presentes. En uno de los momentos más emotivos de la noche, Noro, compañero de Milagro, nos transmitió la emoción, alegría y el agradecimiento de “la Flaca” por el encuentro.

El sábado amanecimos bien temprano, desayunamos juntas y nos reunimos en comisiones de trabajo para garantizar todo lo necesario para la jornada, desde las intervenciones callejeras, hasta los criterios de seguridad y cuidado.

La marcha se realizó con una histórica columna compuesta por mujeres, travestis, trans y lesbianas, que recorrió el centro de San Salvador y culminó frente al penal de Gorriti, donde permanecen encarcelados dos compañeros varones de la Tupac. Al canto de “Ole Ole, Ole Ola, para Milagro la Libertad, para Morales el repudio popular”, las mujeres copamos las calles de Jujuy replicando las enormes movilizaciones características de la Tupac, que no ocurrían desde el encarcelamiento de su líder en enero de 2016. Frente a la casa de gobierno, la marcha hizo un alto para sacarnos una foto de todas con la imagen de Milagro en la cara, bajo la consigna “Milagro somos todas”.

El momento más emocionante del fin de semana fue sin duda el sábado por la tarde, cuando llegamos cantando en una enorme columna a las inmediaciones del penal de Alto Comedero. Allí fuimos recibidas a la distancia por Milagro, Mirta, Gladis y Mirta Rosa, que cantaban y alentaban con nosotras.

En las afueras del penal instalamos una radio abierta, donde cada representante de las distintas organizaciones tuvimos la oportunidad de transmitirle mensajes de aliento y fuerza a la dirigente coya. Milagro, a lo lejos, nos agradeció la presencia de todas levantando los brazos y saltando junto a sus compañeras detenidas.

Mientras realizábamos una asamblea feminista todavía en las inmediaciones del penal, rodeadas de fuerzas policiales y bajo una lluvia torrencial – “es Morales, que no para de llorar”-, algunas compañeras visitaron a Milagro dentro del penal. Allí también estuvimos y tuvimos la oportunidad de transmitirle personalmente nuestro apoyo a Milagro y el resto de las presas políticas. En medio de la tormenta, Milagro nos desafió a cantar bajo la lluvia por una patria justa para el pueblo y así lo hicimos, abrazadas a la fuerza arrolladora de una mujer fuerte y luchadora.

Por qué la lucha de Milagro debe ser la lucha del feminismo popular

Desde enero de 2016 en Argentina está en peligro el Estado de Derecho. Ya lo sabemos. El macrismo está instalando un clima represivo para lograr un disciplinamiento social mediante despidos, represión, asesinatos, detenciones arbitrarias y causas judiciales contra militantes. La persecución a los mapuches, que se llevó la vida de los compañeros Santiago Maldonado y Rafael Nahuel, junto con los procesamientos y pedidos de detención de referentes políticos opositores como CFK, dan cuenta de esto.

En este marco, Milagro Sala es símbolo de lucha y resistencia contra este gobierno neoliberal, siendo la primera presa política perseguida “por ser mujer, coya y estar organizada”, como decía uno de los carteles de la marcha.

La persecución política y detención ilegal de Milagro y sus compañeras y compañeros, fundada en un primer momento por “instigación al delito y el tumulto” y sostenida después por causas que hasta el momento no pudieron ser probadas, ponen en peligro nuestra herramienta de lucha contra todo lo que precariza nuestras vidas.

Además, a todo ello se le suma un claro revanchismo xenófobo y misógino. Desde el mismo día que ganó las elecciones, el gobernador Gerardo Morales, representante político del poder económico provincial, radical y perteneciente a la alianza gobernante Cambiemos, ha preparado el terreno para descargar su venganza contra la Tupac Amaru en general y contra su líder en particular. ¿Por qué? Porque Milagro ha empoderado a miles de jujeñas y jujeños mediante la organización y la lucha por una vida digna. Los barrios, las piletas públicas (que tanto indignan), las escuelas, la fuerza y convicción de las compañeras y compañeros tupaqueros que Morales no pudo borrar, dan cuenta de ello.

Es por todo esto que decimos que la lucha de Milagro debe ser la lucha del feminismo popular. Defender a Milagro es defender la organización de las mujeres y la lucha por una vida digna. Su causa debe ser la causa de todas las mujeres luchadoras.

Temas de la nota: