Iber Mamani: “Se busca instalar un sentido común anti-migrante”

Por: Manuel Martínez | 12 de febrero de 2017

Iber Mamani nació en Oruro, Bolivia, tiene 29 años y hace 25 que reside en la Argentina. Es estudiante de Historia y protagonista de la construcción del Frente Argentino Migrante. A partir de las modificaciones en la legislación sobre migraciones que realizó por decreto el presidente Macri, nos reunimos a hablar con él sobre lo que está detrás de estas medidas.   

Medio milenio después de la conquista europea de Nuestra América, la migración es muy diferente a la que marcó las peculiares características sociales y culturales de esta región del mundo. El caso argentino, por cierto, es el más singular. Desde la segunda mitad del siglo XIX y algo más de la primera mitad del siglo XX, nuestro país recibió grandes flujos migratorios provenientes de Europa. La Argentina moderna se forjó, en gran medida, con esa procedencia, a tal punto que hoy es un lugar común decir “somos un país forjado por inmigrantes que bajaron de los barcos”. Pero, en esa identidad, hay una negación de otras latitudes de la argentinidad real, concretamente de las poblaciones descendientes de los pueblos originarios del noroeste, del noreste y del sur de nuestro país. Y, además, en un imaginario que se pretende blanco y “diferente” de los países que nos circundan, hay también una negación del mestizaje que está cada vez más presente en Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Mendoza, Neuquén o en la glamorosa Bariloche. Este es, sin duda, un primer problema que debemos afrontar. Tiene que ver con el reconocimiento de la conformación multiforme de esta Argentina del siglo XXI.

Interesa hoy, particularmente, señalar que, en las últimas décadas, hubo nuevos y diferentes flujos migratorios a nuestro país desde Bolivia, Perú, Paraguay y también desde países asiáticos. Hombres y mujeres de esas procedencias se han instalado en la Argentina buscando mejores condiciones de vida, abandonando, en la mayoría de los casos, la pobreza y los castigos sociales del neoliberalismo en sus lugares de origen. La Ley de Migraciones, promulgada en enero de 2004, considerada la más avanzada en la materia, señala: “el derecho a la migración es esencial e inalienable de la persona y la República Argentina lo garantiza sobre la base de los principios de igualdad y universalidad”, pero, con la excusa de la inseguridad, fue restringida mediante el Decreto de Necesidad y Urgencia 70/2017 firmado por el presidente Macri. “Acá vienen ciudadanos paraguayos o peruanos que se terminan matando por el control de la droga”, dijo la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. Sin embargo, el número de extranjeros imputados por estas causas es mínimo en comparación con los argentinos.

“Nos odian por ser la descendencia de los pueblos sometidos”

En nuestra charla, Iber Mamani nos dijo que sabía que Cornelio Saavedra, presidente de la Primera Junta en la Revolución de Mayo de 1810, había nacido en Potosí, en el Alto Perú, hoy Bolivia. Y le contamos que Ignacio Álvarez Thomas, director supremo de las Provincias Unidas del Río de La Plata, que en 1916 convocó al Congreso de las Provincias Unidas de Sudamérica y que pasó a la historia como el Congreso de Tucumán, era peruano. “Son cosas que no se enseñan en la escuela –señala Iber. Como se dice, la historia la escriben los que vencen. Sabemos lo que a ellos les conviene. Son muy pocas personas las que se mueven por encontrar la historia real o perdida. Cuando iba a la escuela en cuarto año, en la materia Ciencias Sociales, hablábamos de mayas, aztecas e incas. Y la historia de ellos era breve y resumida: eran todos iguales, todos eran salvajes. Pasados los años me di cuenta de que yo era parte de ellos, de esos indios. Y, a medida que estudiaba la historia, me daba cuenta de que todos los próceres eran blancos y nunca nos encontrábamos nosotros. Eso llevó a preguntarme: ¿Qué hicimos? ¿Qué formamos? Es importante conocer nuestra historia para entender la realidad”.

“El triunfo de Donald Trump en Estados Unidos –dice Iber–, luego de una campaña xenófoba avalada por gran parte de la población, es preocupante. Y, en la instalación de este sentido común anti-migrante, juegan un rol muy importante los medios de comunicación: migrante igual delincuencia, delincuencia igual migrante. Un fenómeno es la inmigración y otra cosa es la delincuencia. Es un mecanismo que usan los gobiernos para tapar otras discusiones sociales y los problemas económicos que vive la gente”.

“Creemos que en el contexto que vivimos –agrega–, a políticos y parlamentarios les suma hacer política atacando a las poblaciones migrantes. De hecho, Mauricio Macri creció en sus campañas políticas desde estos ejes. Argentina es un país que se fundó con la sangre de indios y negros, lo cual dio un condimento especial a la entonces inmigración europea. Nos odian por nuestra cultura, por ser la descendencia de los pueblos sometidos. Las comunidades están asustadas y preocupadas, no solo cuando escuchan la oleada de discursos mediáticos, sino también ante la violencia que viven en las calles las vendedoras ambulantes, con insultos y hasta golpes”.

En cuanto a la organización de las comunidades, nos dice: “Participo del Frente Argentino Migrante (FAM), que nuclea a nacionalidades peruana, boliviana, colombiana y argentina. Estamos articulando distintas experiencias, tanto territoriales como institucionales; hemos escrachado al director de Migraciones, instalamos la problemática en las comunidades y sabemos que la única forma de revertir este decreto es organizarnos social y legalmente. La idea es que todos los migrantes salgamos a defender nuestros derechos más allá de las diferencias ideológicas o banderas políticas que levantemos. Queremos ser la voz de nuestros derechos”.

En cuanto a las perspectivas, Iber señala: “Sabemos que revertir el decreto es bastante difícil. Pero sabemos, al mismo tiempo, que lo mejor es asesorarnos, visibilizar el trabajo y el rol de las comunidades migrantes en la Argentina, nuestro aporte cultural y económico. Pensamos intervenir en la movilización del 24 de marzo, pero también estamos conversando la posibilidad de un paro nacional de migrantes, defendiendo la idea de que somos trabajadores y no delincuentes”.

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