II Encuentro de Mujeres Sindicalistas: vivas, libres e iguales nos queremos

Por: Marina Moretti | 20 de septiembre de 2017

 

En noviembre del año pasado se realizó el primer Encuentro de Mujeres Sindicalistas, recogiendo lo que la ola feminista del Ni Una Menos había dejado como mensaje masivo y amplificado. Pero también dando aire a muchas iniciativas que de manera más silenciosa pero constante venían teniendo lugar en el mundo del trabajo. Lo cierto es que, siete meses después, el segundo encuentro representó un avance y consolidación de la temática de género en la agenda sindical.

Luego del panel de apertura tuvieron lugar tres grandes comisiones que debatieron distintos ejes temáticos: la participación política de las mujeres en los espacios de decisión de los sindicatos y la necesidad de avanzar en el cupo y la paridad; las políticas de cuidado que a nivel laboral exigen la ampliación de las licencias parentales y guarderías; y la violencia en los espacios de trabajo que incluye el debate sobre las políticas a exigir en torno al acoso.

En un terreno con un alto nivel de machismo es importante destacar el objetivo de visibilizar a las mujeres en la militancia gremial y pelear por una mayor representación, incluyendo un mayor acceso a los puestos de conducción en las organizaciones sindicales, acorde a la realidad del mercado laboral.

La discusión compartida en las comisiones incluyó el debate sobre el presente político de nuestro país y el intento de dar fin o hacer retroceder muchos de los avances en derechos laborales y en organización sindical. Una realidad que sumada al aumento de la desocupación y al ajuste impacta de mayor manera en la mujer trabajadora con mayores niveles de desempleo, subocupación, precarización y menores salarios.

Los tiempos que corren nos encuentran resistiendo el embate de un gobierno neoliberal que no sólo pretende recrudecer el ajuste y acentuar una distribución desigual de la riqueza sino que para hacerlo arremete contra nuestras organizaciones sindicales, herramientas vitales para la defensa de nuestros derechos y para poder avanzar en nuevas conquistas. Por eso estuvo presente en el debate la intención del gobierno por avanzar con la reforma laboral, tributaria y previsional. Así como también el clamor por la aparición con vida de Santiago Maldonado y la libertad que todavía falta conseguir para Milagro Sala.

El Punto 27

Desde el primer encuentro se ha señalado la necesidad de enriquecer el programa de la Corriente Federal con la incorporación de un punto entonces ausente respecto de la agenda de género. De esta manera los 26 puntos preexistentes sumaron uno más y decisivo titulado: “Vivas, libres e iguales nos queremos”. Su contenido se refiere a la necesidad de políticas de los tres poderes del Estado destinadas a: “Eliminar todo tipo de modalidad de violencia, tanto simbólica como física hacia la mujer” y  “eliminar cualquier motivo que obstaculice o discrimine a la mujer en el ámbito social, económico, laboral, cultural, comunicacional, sindical y/o político. Abordar la prevención y concientización social en ambos aspectos”. Introduce al mismo tiempo la perspectiva de género a la totalidad del programa cuando afirma que: “este programa en su totalidad será siempre entendido, interpretado y aplicado con dicha visión”.

Las y los secretarios generales de los gremios que integran la Corriente Federal de Trabajadores recibieron el flamante Punto 27. Allí Sergio Palazzo, titular de la Asociación Bancaria, tomó la palabra para luego finalizar con un cierre a cargo de Vanesa Siley, referente del Sitraju de CABA y promotora del espacio, así como de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. A su vez, se planteó llevar este punto al próximo Confederal de la CGT.

Un espacio que llegó para quedarse

La jornada de intercambio, escucha atenta entre trabajadoras, discusiones y propuestas, cánticos y risas confirma la necesidad de espacios de estas características para ayudar a achicar la brecha existente entre los géneros hasta igualarla. Más aún en un ámbito tan reacio y conservador para empoderar la lucha y el aporte de las mujeres.

Como sucede habitualmente en los Encuentros Nacionales de Mujeres desde hace 32 años, quienes participamos nos vamos con nuevas ideas tanto sobre nuestra vida cotidiana como sobre las transformaciones necesarias en la vida social y política así como en las organizaciones que integramos.

El desafío de sabernos hacedoras de cambios para erradicar las desigualdades de género, erradicar la violencia física y aquellas que son también simbólicas tuvo en este encuentro un nuevo capítulo a destacar. Sabernos parte de este camino implica también poner en valor las propuestas y la tarea que tiene aún mucho camino por delante.

Dos colectivos se unificaron y entremezclaron de manera novedosa. Por un lado, el impacto del gran movimiento de mujeres y feminista, que recogió y potenció exponencialmente el Ni Una Menos, visibilizando y abriendo un nuevo repertorio de demandas para revertir la violencia de género en todas sus dimensiones. Por el otro, un colectivo decisivo y portador de una tradición de lucha y defensa de los derechos, el de las trabajadoras organizadas sindicalmente. Un colectivo que sabe de la importancia de la organización y de la necesidad de introducir cambios que amplíen nuestra presencia y compromiso, lo cual redundará en mayor democracia. Ambos colectivos se encuentran y se hermanan, lo que implica una gran potencialidad. ¡Larga vida le auguramos!