Juan Grabois: “nosotros esperábamos una fecha del paro”

Por: Federico Araya y Ulises Bosia   | 15 de marzo de 2017

La Central de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), junto a Barrios de Pie y la Corriente Clasista y Combativa, sumaron su aporte a las movilizaciones planteadas para marzo mediante el inicio de un plan de lucha. Sobre eso hablamos con Juan Grabois, referente de la CTEP y del Movimiento de Trabajadores Excluidos.  

Cambio: La semana pasada, la CTEP anunció que, en lugar de la asamblea popular prevista en la Plaza de Mayo, se realizaría un plan de lucha con cortes de rutas y calles en todo el país. Mientras Clarín buscó interpretarlo como un “favor” al gobierno a cambio de la reglamentación de la Ley de Emergencia Social, vos mismo saliste a aclarar que se trata de un endurecimiento de la postura de las organizaciones de la economía popular. ¿Podrás explicarnos las razones de este endurecimiento?

Juan Grabois: En realidad, nosotros teníamos una estrategia vinculada a desarrollar la lucha reivindicativa por los derechos de los trabajadores del sector público, del sector privado y de la economía popular en unidad con las centrales sindicales, fundamentalmente con la CGT. Este panorama cambió un poco el 7 de marzo como consecuencia de la falta de una definición clara en torno al paro por parte de la CGT. Decisión que nosotros respetamos pero no compartimos. Desde luego, repudiamos cualquier agresión porque destruir el atril de la CGT es una actitud propia de la Revolución Libertadora y de los militares y no de militantes populares. Pero nosotros, como la gran mayoría de los que estábamos ahí, esperábamos una fecha del paro para poder canalizar nuestra voz de protesta en una jornada unitaria con todos los sectores de la clase trabajadora.

Por otro lado, la asamblea era un espacio de discusión porque, si nosotros decimos que estamos contra este modelo social y económico, cuál es el programa alternativo que proponemos. Y ese era un debate que teníamos que dar en unidad con las centrales sindicales. La situación del 7 abrió una contradicción entre la CGT y la CTA, e incluso al interior de la CGT que eliminaba las condiciones para hacer un debate, que iba a ser el marco de un proceso de lucha. Y,además, nosotros evaluamos que el deterioro de la situación socioeconómica crece cada día, y el gobierno desoye los reclamos de las organizaciones populares e incluso las propias leyes sancionadas por las cámaras de diputados y senadores, prácticamente por unanimidad, lo que nos pone en la obligación de empezar a tomar medidas de acción directa, que no es lo mismo que hacer una asamblea o una manifestación. Una manifestación puede ser muy masiva y llamar la atención. Pero nosotros ya no estamos más en el momento de llamar la atención porque ya lo hemos hecho. Estamos en el momento de torcerle el brazo a una voluntad política de incumplir la Ley de Emergencia Social que, más allá de que se encuentre felizmente reglamentada después de 90 días sin estarlo, no está implementada. Todavía, en el bolsillo de los trabajadores de la economía popular, la emergencia social no impactó. Lo que sí impacta es el aumento de la indigencia, la inflación, etc. Entonces, la jornada de lucha tiene por objeto lograr la implementación urgente de la Ley de Emergencia Social, lo que implica la aplicación del salario social complementario para por lo menos 150 mil o 200 mil trabajadores en los próximos meses.

Cambio: Lanzar una medida de acción directa como la que planteás pone blanco sobre negro su posición sobre el debate sobre la convocatoria a un paro general. ¿Significa también ponerle un paño frío, al menos por ahora, a la búsqueda de un acuerdo con la CGT como interlocutor?

JG: La CGT no es un interlocutor. La CGT es la casa de todos los trabajadores y es la central donde nosotros creemos que se tiene que unificar la clase, con independencia de las decisiones políticas, de los errores o aciertos de quienes la dirijan. Entonces, nuestra tarea militante fundamental es la reunificación de la clase trabajadora, no solamente en términos de la unidad de acción, sino de unidad de organización y de concepción. Nosotros no salimos a darle un mensaje a la CGT con nuestra medida. Son nuestros compañeros. Nosotros salimos a pelear contra la política del gobierno y por las reivindicaciones del sector de la clase trabajadora que representamos con los métodos y la táctica que nos vamos a dar cada vez que no podamos acordar una táctica con la conducción de la CGT. Si la podemos acordar, bien; y, si no, cada dirección tomará la táctica que considere más adecuada. Nosotros no vamos a asumir la posición soberbia de algunos sectores políticos de tratar de señalar cómo hay que luchar, cuáles son los tiempos, etc. Tenemos nuestra posición, que la hemos expresado públicamente [ver aparte], pero esa posición no invalida nuestra apuesta por la unidad dentro de la CGT de los trabajadores de la economía popular y si se pudiera también de los gremios que hoy están agrupados en la CTA.

Cambio: Marzo ya es un mes caliente por la acumulación de movilizaciones populares y distintos estudios de opinión coinciden en mostrar un descenso de la imagen del gobierno. ¿Cómo ves al gobierno en este contexto?

JG: Lo que yo puedo opinar de hablar directamente con funcionarios en las negociaciones es que ven la realidad a través de las planillas de excel. Hay un nivel de insensibilidad e incomprensión de lo que está sucediendo en el territorio, sobre todo en los lugares más pobres, que asusta. Por otro lado, hay una concepción de la política basada en la predominancia de los medios de comunicación audiovisual y de las estrategias de marketing que pueden inventar una realidad alternativa a la verdadera, y que alguno pensará que es algo infalible, pero nosotros creemos que no. Que las mentiras a la larga o a la corta caen. Y, por otro lado, también que no estamos frente a gente improvisada sino que sabe muy bien lo que está haciendo en términos políticos, que es desgastar cualquier representación popular. Lo que le sucedió a la CGT fue que cayeron en una emboscada que les tendió el propio gobierno al darle a cuentagotas algunas reivindicaciones, porque la CGT consiguió reivindicaciones. Pero, en una situación de deterioro macroeconómico general, esas reivindicaciones parciales no compensan el descontento general que hay por la pérdida de puestos de trabajo, por la pobreza, etc. Entonces, la emboscada fue prometer reivindicaciones que no llegan rápido a los compañeros a cambio de levantar el paro y quedar deslegitimados ante su propia base. Hay una estrategia de pinzas. Por un lado, se nos demoniza frente a la sociedad, “si protestás sos un desestabilizador”, “todo eso es política”, etc. Pero, por otro lado, y lo hacen ex profeso, buscan deslegitimar los reclamos ante nuestra propia base, diciendo que levantamos la medida a cambio de chauchas y palitos. Estrategias del gobierno a las que también le hace el juego un sector de la política partidocrática, que así como estos ven el mundo a través del excel, los otros ven el mundo a partir de sus propios proyectos de poder individuales o de pequeños grupos, y no entienden que el sufrimiento de nuestro pueblo nos exige a los dirigentes sociales y sindicales el ejercicio constante de la negociación y del diálogo para obtener la mayor cantidad de reivindicaciones posibles, combinado con la presión y la lucha. O sea que hay una lógica en la lucha social y sindical que tiene que ver con la responsabilidad de sentir como propio el sufrimiento de cada compañero y entender que no estamos en un contexto en el que vamos a lograr cambiar efectivamente la orientación de la política económica, porque esa es una tarea que se define hoy en día en el campo electoral. Nosotros lo que podemos hacer es frenar, resistir frente a determinadas políticas económicas de corte neoliberal, pero no vamos a poner al ministro de Economía ni vamos a cambiar el presidente a partir de la lucha callejera. Eso es tarea de la política electoral. Entonces ahí los compañeros que han asumido desde el campo popular esos compromisos, ahí tienen que portarse un poquito más para que nos vaya mejor.        

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