La comunidad científica sigue en lucha ante el ajuste en el CONICET

Por: Micaela Difalcis y Florencia Trentini | 20 de septiembre de 2017

Investigadores e investigadoras llevan más de una semana de ocupación pacífica del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva. Exigen el cumplimiento del acta firmada por las autoridades del gobierno en diciembre. Los principales reclamos giran en torno al salario y la estabilidad laboral de más de 500 personas.

En diciembre de 2016, se conocieron los resultados de las evaluaciones para el ingreso a la Carrera de Investigador Científico del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y casi 500 investigadores e investigadoras, que habían superado todas las instancias evaluadoras, quedaron excluidos del organismo. En un primer momento, los argumentos que las autoridades esbozaron para justificar el recorte fueron presupuestarios. Sin embargo, el propio ministro Lino Barañao, finalmente, reconoció que la reducción de la planta del CONICET respondía a una decisión política.

El 23 de diciembre, después de cinco días de ocupación pacífica del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (MinCyT), los trabajadores y trabajadoras del organismo lograron que las autoridades firmaran un acta acuerdo para la incorporación de los casi 500 afectados y afectadas por esta política de ajuste. A partir de esto, se creó una comisión mixta de seguimiento (conformada por las autoridades, las personas directamente afectadas y representantes de los gremios y organizaciones políticas) encargada de reunirse periódicamente con el objetivo de llevar a cabo las acciones necesarias para cumplir con lo pautado en el acta.

Sin dudas, el saldo principal de la lucha de diciembre fue la unidad y la consolidación de un movimiento de trabajadores y trabajadoras de ciencia y tecnología que comenzaron a organizarse para defender sus derechos laborales y para frenar el ajuste que el gobierno nacional busca aplicar en el sector. En este marco, se llevaron adelante masivos plenarios nacionales que buscaron federalizar el conflicto y armar una estructura de articulación nacional. Dentro de las reivindicaciones históricas, se encuentran los derechos laborales para becarios y becarias que siguen siendo una deuda pendiente.

En lo que va del año, se llevaron adelante varias reuniones de la comisión de seguimiento. En la primera, en febrero de este año, las autoridades se limitaron a informar que no se habían producido avances en la incorporación de los trabajadores y trabajadoras. En mayo, finalmente, presentaron una primera propuesta concreta: los investigadores e investigadoras serían incorporados a través de un convenio entre el MinCyT y el Ministerio de Educación –la Secretaría de Políticas Universitarias (SPU) concretamente–, a distintas universidades nacionales. El proyecto fue presentado como un “fortalecimiento de las líneas de investigación en las universidades” aunque, en los hechos, se trata de condiciones de inestabilidad laboral y reducción salarial.  

En primer lugar, los cargos docentes ofrecidos (jefe de trabajos prácticos con dedicación exclusiva) implican un salario menor (de alrededor del 30%) al que los investigadores cobrarían si fueran incorporados a la Carrera de Investigador Científico del CONICET. En segundo lugar, se trata de cargos docentes interinos que serían concursados en el transcurso de los próximos dos años, por lo tanto, nada garantiza estabilidad laboral más allá de 2019.

La ocupación pacífica del MinCyT

Las últimas dos reuniones llevadas a cabo con las autoridades (8 de agosto y 12 de septiembre) empeoraron el panorama. Se anunció, por un lado, que los cargos ofrecidos no serían creados sino que se extenderían los ya existentes (lo cual implica una reducción aún mayor del salario debido a que, actualmente, muchas de las personas involucradas ya poseen un cargo). Por otro lado, las autoridades agregaron un inciso al convenio que habilita al Ministerio de Educación a rescindir los cargos de manera unilateral si los fondos se vieran reducidos. Esto quiere decir que la inestabilidad laboral que ya advertían los investigadores e investigadoras en mayo, debido al carácter interino de los cargos, es todavía más alarmante: no hay seguridad siquiera de que los cargos se sostengan hasta 2019.

Frente a esto, la comunidad científica, que se encontraba reunida en asamblea mientras se realizaba la reunión de la comisión, decidió llevar a cabo una ocupación pacífica del MinCyT. La medida de fuerza es resultado de la negativa de las autoridades a rediscutir el inciso que deja sin ninguna garantía laboral a los trabajadores y trabajadoras. Hasta el cierre de esta edición, no solo no se abrió ningún canal de diálogo ni se ofreció ninguna respuesta a los reclamos, sino que el ministro Barañao se paseó por los diferentes medios de comunicación intentando justificar lo que hace tiempo resulta injustificable. Por este motivo, la ocupación pacífica fue refrendada en cada una de las asambleas que se llevaron a cabo durante la última semana y cuenta con el apoyo y la solidaridad de diversos integrantes de la sociedad.

El sábado y domingo pasados, la explanada del Polo Científico se llenó de actividades en apoyo a la medida de lucha. Se llevó a cabo un festival musical y, el domingo, cientos de personas asistieron a la feria de ciencias montada en el MinCyT: stands, juegos científicos para niños, charlas, paneles y un cierre artístico con la participación de La Chilinga.

Ante los rumores difundidos por las autoridades de que la mayoría de los afectados directos firmarían el convenio tal y como está planteado hasta el momento, el lunes por la mañana la Red Federal de Afectados realizó una conferencia de prensa en la que más de 300 trabajadores manifestaron el rechazo absoluto a las pésimas condiciones laborales que las autoridades les proponen.

Esta situación no está escindida del recorte que el gobierno nacional impone a la clase trabajadora en su conjunto. En el sector educativo y en el de ciencia y tecnología, esto se ve agravado por una política de mercantilización, privatización y exclusión viabilizada a través de diversos proyectos (Plan Maestro, Secundaria del Futuro, Plan Estratégico del CONICET, Sistema de Reconocimiento Académico de Educación Superior, entre otros) que buscan imponer reformas estructurales. Así, la ocupación del MinCyT se desarrolla junto a la toma de alrededor de 30 colegios secundarios de la CABA, lo que demuestra, nuevamente, la importancia de la unidad en la lucha contra el avance de las políticas de ajuste del gobierno nacional.

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