La educación del pueblo no se vende, se defiende

Por: Carla Millán | 15 de marzo de 2017

La lucha docente sigue en pie. No hubo ninguna propuesta superadora y habrá un paro nacional los días 15, 16, 21 y 22 de marzo. El gobierno continúa con su pretensión de aleccionar a los maestros y las maestras y no parece tomar nota de las contundentes movilizaciones de la semana pasada.

El 2017 empezó con una fuerte ofensiva del gobierno de Mauricio Macri hacia los trabajadores y las trabajadoras que tiene como objetivo principal deteriorar nuestra calidad de vida, es decir, bajar lo que ellos llaman el “costo laboral”. La punta de lanza contra esta estrategia fue el gremio bancario que, con un importante triunfo, mostró que es posible doblegar y resistir estos ataques. Actualmente, a esto se le suma el conflicto docente de cuyo resultado, en gran parte, dependerá  este intento por darle bases más sólidas al proyecto ajustador que tiene Cambiemos para la Argentina.

En enero tuvimos las primeras noticias que hablaban del desmantelamiento de programas nacionales del Ministerio de Educación de la Nación, en continuidad con lo que ya se había empezado a realizar en 2016. A esto se le sumó la negativa por parte del ministro Esteban Bullrich de llamar a la paritaria nacional docente. En este contexto se iniciaron las paritarias provinciales, en las que el principal objetivo del gobierno es trasladar el escenario de conflicto a las provincias para restar poder de fuego a la lucha docente y desentenderse de garantizar el piso salarial básico desde el cual, luego, discutir en cada región del país. De este modo, la provincia de Buenos Aires actúa como referencia desde la cual imponer un techo a estas negociaciones en torno al 18% de aumento anual en cuotas. Esto es rechazado por el conjunto de la docencia que viene reclamando, además de la convocatoria urgente a la paritaria nacional, la recuperación de la pérdida salarial del año anterior causada por el alza inflacionaria, de alrededor del 10%, más la proyección para 2017, que gira en torno al 25%, por lo que se está planteando un 35% de aumento.

En perfecta sincronía con este escenario, se lanzó una campaña de desprestigio hacia la docencia y hacia la huelga como herramienta fundamental para la conquista de nuestros derechos  a través del llamado a “voluntarios”, cuestión que atenta contra la organización gremial así como contra la calidad educativa al desvalorizar la tarea docente. Las amenazas a la dirigencia gremial, en particular a Roberto Baradel, así como los descuentos por días de paro y el dictado de la conciliación obligatoria en la provincia de Buenos Aires, son parte también de esta ofensiva dirigida a debilitar esta pelea que está en el centro de un mes cargado de dinamismo y confrontación en la lucha social y callejera contra este gobierno.

Macri aprendió a leer (la realidad argentina) con un voluntario

Si pensaron que les resultaría sencillo avanzar por sobre la organización y la conciencia del pueblo argentino, las épicas jornadas del 6, 7 y 8  de marzo demostraron que esto no es así. El 6 de marzo fuimos decenas de miles en esa histórica jornada que no solo le puso freno a esta embestida sino que demostró que la defensa de la educación pública es una bandera que vamos a defender en las aulas y en las calles hasta las últimas consecuencias. Y como sabemos que esta pelea es en conjunto con el resto de los trabajadores y trabajadoras del país, nos sumamos a la movilización de cientos de miles convocada el 7 de marzo por la CGT, que no sólo demostró la oposición que generan las políticas de Cambiemos, sino que la vamos a expresar o con los dirigentes sindicales a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes, si no son capaces de profundizar y articular las medidas de lucha con una convocatoria a un paro general con fecha definida.

También las y los docentes, junto con el resto de la comunidad educativa, protagonizamos el Paro Internacional de Mujeres el 8 de marzo, porque la mayoría somos mujeres y sufrimos la violencia  en nuestro propio cuerpo, porque somos lesbianas, trans y sufrimos discriminación, porque además trabajamos en nuestras casas y no se nos reconoce ese trabajo, porque somos activistas gremiales y peleamos por sindicatos más inclusivos de nuestras problemáticas y por su democratización y porque defendemos la educación sexual integral en las escuelas como forma de combatir la violencia machista.

Si ganamos los docentes, ganamos todos

En este contexto, se lanzó un nuevo paro nacional docente para los días 15, 16, 21 y 22 de marzo, sosteniendo el reclamo de urgente convocatoria a la paritaria nacional y sin resolución en la mayoría de los conflictos salariales provinciales, por lo que es de preverse un alto acatamiento en todo el país. La primera semana las movilizaciones van a ser descentralizadas para luego confluir el 21 y 22 en la Marcha Federal Educativa. Sumado a esto, las movilizaciones por el 24 de marzo marcan un escenario efervescente en la lucha social y en la movilización popular. Es de suma importancia articular todas estas luchas, con epicentro en el conflicto docente, en un paro general para fin de marzo que ponga en el centro del debate la crítica a la orientación política de este gobierno de empresarios y le aseste un duro golpe.

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