La manada feminista copó Resistencia

Por: María Paula García | 25 de octubre de 2017

El 32° Encuentro Nacional de Mujeres (ENM) del 14, 15 y 16 de octubre evidenció la vigencia renovada y fortalecida de esta instancia como herramienta fundamental de un movimiento cada vez más feminista, federal, diverso y heterogéneo pero unido alrededor de un elemento común: el carácter opositor al gobierno nacional y sus expresiones provinciales.

Será necesario reafirmarlo una y otra vez: ¡las chaqueñas pudieron! Contra todos los malos pronósticos e, incluso, campañas desde el interior del propio movimiento de mujeres, la comisión organizadora integrada por unas 170 mujeres demostró estar a la altura de las circunstancias.

Para quienes piensan la política únicamente desde las grandes ciudades del centro del país, un ENM en Chaco iba a significar vaciarlo y denunciaban en ello una clara intencionalidad política; que pocas iban a viajar hasta allí y que, de hacerlo, no iba a haber infraestructura. Nada más lejos de la realidad. Los niveles de participación fueron similares a los del 31° ENM en Rosario en 2016 y más de 60 mil mujeres llegaron desde todos los puntos rebalsando escuelas, la plaza hotelera completa de Resistencia y Corrientes y miles de lugares en casas particulares como nunca antes. Ninguna se quedó sin un lugar donde dormir.

También se dijo que, dada la falta de determinadas organizaciones, un ENM en Chaco sería un retroceso, que estaría copado por los sectores conservadores, especialmente el PJ y la Iglesia. Lejos de ello, no sólo se mantuvo la grilla de talleres del último año sino que se agregaron nuevos: “Activismo gordo” y “Cultura de la violación”, que fueron multitudinarios. Podría decirse que, en Resistencia, explotaron las disidencias: los talleres de disidencias sexuales, sexualidad, lesbianismo, bisexualidad, entre otros, se llenaron de miles de protagonistas. La marcha y el festival “Orgullosamente torta” que impulsamos desde MALA JUNTA en Rosario fueron parte, esta vez, de la grilla oficial, retomado por nuevas compañeras. Gracias a la conformación de una subcomisión inédita, la comisión organizadora recorrió diversos lugares de la provincia y logró que, por primera vez, 1500 mujeres del Impenetrable asistan a un ENM y coordinen el taller de Mujer y Pueblos Originarios. “Mujeres, bienvenidas a nuestro territorio ancestral”, saludaron en el acto de apertura un grupo de ellas, pertenecientes a los pueblos qom, wichí y mocoví.

La marcha y la peña de cierre fueron una fiesta popular. Culminando, a diferencia de los encuentros de Mar del Plata y Rosario, sin represión inclusive de quienes se manifestaron delante de la Catedral. Queda aún por desentrañar el cobarde y brutal ataque a mujeres que permanecían en la Plaza 25 de Mayo después del acto de cierre por parte de un grupo de varones. Como responsables de esta reacción misógina y violenta, la justicia está investigando el accionar de la ex diputada radical Clelia Ávila y de la nada sorprendente inacción de parte de los efectivos de la policía presentes en el lugar ante los ataques.

Un enorme triunfo

Que este ENM haya tenido los resultados que tuvo y los haya tenido en una etapa políticamente compleja, en la que lo que prima es la fragmentación del campo popular y el avance de la derecha, es un enorme triunfo. Nos dice mucho de las condiciones para enfrentar a un enemigo poderoso como el que encarna el macrismo y su proyecto neoliberal y de las esperanzas de una alternativa política de mayorías: las mujeres y las disidencias sexuales somos las más perjudicadas pero no estamos dispuestas a darle tregua; sabemos del avance de la feminización de la pobreza y del crecimiento de todas las violencias, pero estamos de pie y dispuestas a no ceder terreno. Algo nada fácil, por cierto, en un fin de semana en el que se llevaron detenida ilegalmente a Milagro Sala y en el que nos seguimos preguntando dónde está Maira Benítez y qué hicieron con Santiago Maldonado. Al mismo tiempo que hacemos todo esto indagamos en nuestras sexualidades, repensamos nuestros cuerpos, inventamos nuevos vínculos, nos juntamos y nos celebramos.

La manada, tal como nos definió un diario amigo local, pasó por Resistencia dejando como saldo un importante acumulado político y organizativo tanto para el movimiento de mujeres y LGTB local como para el movimiento en general. Algo fundamental para las batallas actuales y las que se vienen, y objetivo primordial de los ENM si los hay.

Nos volveremos a encontrar en Chubut en 2018. En el acto de cierre fueron las propias mapuches quienes invitaron a reunirnos en la tierra de Santiago Maldonado; donde las complicidades del poder político y judicial siguen sin dar respuesta a casos de mapuches desaparecidos; donde mujeres, niñas y niños continúan siendo sometidos a la esclavitud y a la trata; donde se agrava el problema de tierras y grandes terratenientes como Lewis y Benetton que amenazan con quedarse con buena parte de nuestros bienes naturales comunes de la Patagonia.

Hacia el 33° Encuentro Nacional de Mujeres Chubut 2018. ¡Allá vamos!

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