Natalia Vinelli: “Las leyes norteamericanas no permitirían la fusión de Telecom y Cablevisión”

Por: Federico Araya | 19 de julio de 2017

Conversamos sobre los últimos retrocesos en materia de concentración de la comunicación con Natalia Vinelli, integrante del canal comunitario BTV, docente de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la UBA y precandidata a diputada nacional de AHORA BS AS en UNIDAD PORTEÑA.

Natalia Vinelli es una de las caras visibles del canal de televisión Barricada TV (BTV), una de las más destacadas experiencias de comunicación popular y alternativa en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que hace pocos días comenzó a emitir su señal en el canal 32.1 de la TDA. Llegar a emitir no fue fácil. Además de ganar la licencia por concurso, tuvo que sobreponerse a que Canal 13 (del Grupo Clarín) ocupara la porción del espectro que le correspondía.

Vale la pena conocer su opinión y sus reflexiones frente al anuncio de la fusión entre Cablevisión y Telecom, que representa un duro retroceso para la democratización de las comunicaciones en nuestro país.     

Cambio: La fusión entre Telecom-Cablevisión da lugar al conglomerado de telecomunicación más grande de la Argentina. ¿Cuáles son tus reflexiones al respecto?

Natalia Vinelli: Es un anuncio que te hace enojar mucho pero que no es sorpresivo porque hace un tiempo que circulaba el rumor, que había sido varias veces desmentido, de que se iba a producir. La fusión certifica el recorrido que el gobierno de la Alianza Cambiemos viene desarrollando en el tema medios y comunicaciones desde que asumió: políticas de sesgo privado-comercial en las que los actores más concentrados y más grandes de la industria son quienes llevan la delantera. Desarrollan decretos y resoluciones desde el Enacom o desde el ejecutivo que, justamente, tienden a profundizar esa línea concentradora. Lo poco que conocemos de la famosa nueva Ley de Comunicaciones Convergentes son 17 puntos en los que nunca aparece la palabra “concentración”. 

Se conforma el conglomerado de una empresa muy poderosa que concentra no solamente la estructura de la comunicación y las telecomunicaciones, sino que también concentra los contenidos. Esto muestra cómo el gobierno no gobierna en función del interés público sino del interés de los grandes actores comerciales y, obviamente, la democratización y la pluralidad quedan completamente de lado, más allá de los discursos de ocasión del republicanismo. Este tipo de concentración es algo inaudito. Y, además, va a ser muy difícil de cambiar más adelante.

C: Esta fusión atenta, incluso, contra la propia lógica de la competencia mercantil en términos básicos, antimonopólicos.

NV: El gobierno habla mucho de competencia. Lo concreto es que acá hay un grupo que ha sido privilegiado por el gobierno desde que asumió que es el Grupo Clarín. Fijate que está logrando una posición de avanzada en el mercado del cuádruple play que por ejemplo su principal competidor –Telefónica–, todavía no tiene.

Entonces, la verdad que es un escenario bastante complicado. El nivel de concentración es altísimo y entra en una contradicción flagrante con los modelos que se agitan desde el gobierno cuando se habla de competencia y pluralidad. Las leyes norteamericanas no permitirían esto. De hecho, siguiendo la discusión de la nueva Ley de Comunicaciones Convergentes y los decretos de Macri, tampoco se podría haber hecho. Hay un montón de normas de menor jerarquía que se van desarrollando y terminan condicionando otras en un escenario en el cual las discusiones sobre las políticas de comunicación ya no son tomadas en el Congreso sino que cada vez más están centralizadas en el poder ejecutivo. Con la salida de Aguad, el cierre del Ministerio de Comunicaciones y el pasaje al Ministerio de Modernización también se ve lo mismo. En realidad, no se piensan políticas de comunicación en función del interés público, de la democratización de la comunicación o de la pluralidad de voces, sino que se está pensando en las necesidades concretas, económicas, de los grupos más concentrados en términos de base material de la comunicación y las telecomunicaciones. 

C: Lo fusión debilita la fortaleza democrática del país, cuando hay un poder que no elige nadie pero tiene la capacidad de digitar estrategias políticas y hacer lobby en tiempo real. Definitivamente se amplía el margen de maniobra del Grupo Clarín, que implica un refuerzo de esa situación a nivel estructural. Esto construya una situación en la que el gobierno que venga, que esperemos que sea de otro signo político, va a tener el doble de dificultades de las que ya tenía para aplicar una política democratizante en las comunicaciones. 

NV: Sí, coincido completamente. El Grupo Clarín viene siendo beneficiado constantemente. La derogación de los artículos de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, que eran los artículos que habían afectado al Grupo Clarín, y que la Corte Suprema de Justicia había declarado constitucionales, fueron los que anuló el decreto de necesidad y urgencia 267. Eso fue a pedido del Grupo Clarín. Que Clarín pueda haber adquirido Nextel y entonces también prestar servicios de telefonía, también fue una ventaja. Y así se vienen multiplicando las ventajas que este Grupo tiene en una rama que es la producción de conocimiento, entretenimiento y comunicaciones que le da un poder gigantesco. Es para preocuparse. 

C: Con un poco de ironía podría decirse que se disuelve “por exitoso” el Ministerio de Comunicaciones. 

NV: Puede decirse. Hizo todo el trabajo que tenía que hacer. Creo que es parte de una línea general del gobierno. No una tarea específica del Ministerio de Comunicaciones solamente sino que el Ministerio de Comunicaciones, y Aguad dentro de eso, siguieron fielmente las directivas del gobierno. De Macri hacia abajo.

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