Nace Ediciones Mala Junta

Por: María Paula García y Diana Broggi | 20 de septiembre de 2017

Con enorme orgullo y alegría anunciamos el lanzamiento de Ediciones Mala Junta. Un largo sueño que hoy se hace realidad, el inicio de un camino fascinante y lleno de desafíos. A continuación adelantamos fragmentos de la introducción de la primera obra, dedicada al pensamiento de Alejandra Kollontai, que será presentada en el próximo Encuentro Nacional de Mujeres.

Nos anima hacer hablar a los diversos feminismos en primera persona, a través de la voz, la vida y los debates planteados por sus protagonistas. Porque no conocemos otra manera de avanzar. Ya que si bien cada pueblo y cada movimiento escribe siempre páginas nuevas, no lo hace jamás desde cero, sino alimentándose y aprendiendo de sus antecesores, de las batallas libradas y las no libradas, de sus triunfos y también de sus derrotas, de sus fortalezas tanto como de sus debilidades. Y aún más nos enorgullece saber que contribuimos a visibilizar voces y protagonistas desconocidas o poco conocidas producto de una construcción patriarcal de la historia, que ha silenciado a personas y a determinados debates considerados secundarios o poco importantes.

Nuestra primera publicación será “El amor y la mujer nueva” y la editamos en conjunto con la Editorial Cienflores. Una obra que reúne diferentes escritos de Alejandra Kollontai sobre su propia vida, el amor y las relaciones entre los sexos, nunca hasta ahora publicados juntos en nuestro país. Lo hacemos en ocasión del centenario de la Revolución Rusa, convencidas de que serán de enorme interés para abordar debates actuales. Y como si esto fuera poco, nos damos el enorme lujo de contar con un prólogo de la historiadora Dora Barrancos especialmente escrito para este lanzamiento.

Los desafíos de una revolución que quería cambiarlo todo

Nos disponemos a viajar un siglo en la historia. Momento en que, y luego de un largo proceso, el pueblo ruso era protagonista de una revolución que cambiaría la historia del siglo XX. Por primera vez, y en un país considerado como el más débil y atrasado de Europa, las clases oprimidas y explotadas se levantaban contra la miseria, la guerra y la dominación zarista, derrumbaban el poder, lo tomaban en sus manos e iniciaban la incierta e inédita senda de la construcción de una nueva sociedad comunista.

Se está debatiendo mucho sobre la Revolución Rusa en ocasión de su centenario. Pero pocas son las reflexiones que abordan integralmente el rol que tuvieron las mujeres, el cual va mucho más allá de la clásica visión de haber sido el detonante de las movilizaciones que terminaron con el zarismo. Efectivamente fue clave el protagonismo de las trabajadoras rusas: las peores remuneradas y con las peores condiciones laborales fueron quienes abandonaron sus puestos, iniciaron la huelga y salieron a las calles incitando a todo el pueblo a sumarse. Pero también fueron clave en el laboratorio en el cual se comenzaba a ensayar la nueva sociedad.

Y si de pensar lo nuevo se trata es que llegamos a la figura de Alejandra Kollontai, una protagonista plenamente inmersa en el contexto de la revolución y al mismo tiempo una transgresora y una adelantada. Adentrarnos en su vida y en su obra nos puede permitir volver sobre ese rico proceso para mirarlo con otros lentes y, fundamentalmente, adentrarnos en cuestiones nodales absolutamente vigentes a la hora de pensar la transformación social que sigue siendo no sólo necesaria sino urgente. ¿Cómo se construye una nueva sociedad? ¿De qué manera puede terminarse con las pesadas cadenas de la opresión? ¿Basta con decretar el fin de la opresión? ¿Basta con dictar nuevas leyes, códigos y políticas públicas para terminar con el patriarcado? ¿Cómo se cambian las relaciones amorosas? ¿Cómo se transforma la psicología de un pueblo? ¿Puede decretarse el final de la familia monogámica e impulsar el amor libre? Kollontai esbozó muchas puntas para retomar y profundizar.

Alejandra Kollontai: socialista, feminista y pionera extraordinaria

El pensamiento de Alejandra Kollontai es expresión de una determinada época histórica, social y política. Como marxista estaba convencida de que ningún cambio radical sería posible sin transformaciones materiales estructurales; y como buena exponente del bolchevismo defendía fuertemente que la revolución debía liberar a las mujeres de sus pesadas cadenas. No obstante consideraba al desafío de una manera mucho más rica y compleja, incorporando elementos y problemáticas nuevas que tanto el marxismo tradicional como los bolcheviques no tuvieron en cuenta o, como mínimo, subestimaron. Como afirma la feminista española Ana de Miguel Álvarez, nuestra protagonista no se limitó simplemente a incluir a las mujeres en la revolución: desarrolló qué tipo de revolución necesitaban las mujeres y qué cambios implicaba todo ello tanto para la sociedad en su conjunto como para los varones. Para ella, la abolición de la propiedad privada, la socialización de los cuidados y de las tareas domésticas, y la incorporación al mercado laboral eran condiciones necesarias, pero no suficientes: la revolución que liberaría a las mujeres debía ser también una revolución psicológica profunda, revolución de las relaciones entre los sexos, de las costumbres y de la vida cotidiana. Categórica, afirmó una y otra vez, también ante la resistencia que provocaban sus aseveraciones entre sus propios compañeros, que prorrogar estas cuestiones en nombre de lo urgente no haría más que, en definitiva, prorrogar la revolución. Increíblemente, no sólo innovó al interior del marxismo: se adelantó a los debates del feminismo radical de los ´60.

Y quizá lo más significativo de su discurso sea haber recreado la idea marxista de que para construir un mundo mejor, además de cambiar la economía, tenía que surgir el hombre nuevo. De esta manera, promoviendo derechos fundamentales como el amor libre, la igualdad salarial, la legalización del aborto y el divorcio, planteó la necesidad de una mujer nueva que, además de ser independiente económicamente, debía serlo también psicológica y sentimentalmente.

De esta manera, invitamos a leer a cada uno de los escritos, porque ellos hablarán por sí solos logrando sin duda suscitar nuevos interrogantes y reflexiones.

Deseamos fervientemente que este primer libro pueda ser un humilde aporte para la acción y el pensamiento de todas aquellas disidencias, varones y mujeres nuevas, sumamente necesarios, en palabras de Kollontai, para la conquista de la sociedad futura, la cual será tal en la medida que sea capaz de establecer relaciones sexuales más sanas que hagan más feliz a la humanidad.

Temas de la nota: