Nosotras nos organizamos

Por: María Paula García | 23 de noviembre de 2016

Miles en las calles en el segundo Ni Una Menos del 3 de junio; una marea de mujeres de más de cuarenta cuadras en la marcha de cierre del 31° Encuentro Nacional de Mujeres de Rosario; infinidad de paraguas en el primer paro de mujeres del pasado octubre. Son algunas de las imágenes inolvidables que sintetizan lo que ha representado este año para el movimiento de mujeres. Y que logró interpelar a amplios sectores sociales y dar un enorme salto para convertirse en popular. El feminismo es popular hoy en Argentina y, tanto la manera como el contexto en el cual crece y se recrea, plantean múltiples desafíos.

Gritar “ni una menos” fue el primer paso. Las violaciones, las torturas y los femicidios encendieron la bronca y el hartazgo. En todo el país, una mayoría de mujeres respondió al llamado de salir a las calles y decir “basta”, desnudando la ausencia vergonzosa de políticas públicas para asistir y contener a quienes padecen situaciones de violencia. Pero también asestándole un golpe a la naturalización de la violencia de género, pilar fundamental del poder patriarcal y machista. Comenzar a desnaturalizar la violencia y a desterrar el mito de que es un problema privado e individual significó un avance fundamental. Sin embargo, no redundó en un descenso de los niveles de violencia ni en un avance efectivo de las políticas de género.

Si en la etapa anterior había importantes deficiencias en materia de políticas públicas, la asunción de Macri y la alianza Cambiemos agravó todo aún más: muchas de las conquistas del movimiento de mujeres están en discusión, hay un desmantelamiento y/o desfinanciamiento de programas y un recrudecimiento de las violencias institucionales contra las mujeres y las disidencias sexuales. Los resultados están a la vista. Todos los indicadores han empeorado: aumento de obstáculos para el acceso a los abortos legales, avance en la criminalización de las mujeres que abortan, aumento de las muertes de mujeres gestantes por complicaciones en abortos inseguros, crecimiento de embarazos en adolescentes, resistencia a la efectiva aplicación de la Ley de Educación Sexual Integral, obstáculos en el acceso a la información sobre salud reproductiva, incremento de los femicidios y travesticidios, aumento de la brecha de desigualdad entre varones y mujeres. Tan escandalosa es la situación que, recientemente, el propio Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer de las Naciones Unidas (Comité CEDAW) instó al Estado argentino a cumplir la Convención para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer y tomar medidas urgentes.

Y hay más. Porque de la mano de la ausencia de políticas públicas del gobierno nacional se acentúa la reacción patriarcal. Y al crecimiento de la conciencia respecto de la violencia de género se le oponen femicidios y travesticidios con más odio y con más saña.

#NosotrasParamos

La jornada del 19 de octubre, planificada con apenas días de anticipación, también fue movida por la rabia y el dolor que provocó el brutal femicidio de Lucía en Mar del Plata. Pero fue más allá.

El paro, el ruidazo y la movilización, en todo el país, con apoyo en varios otros países del mundo, permitieron visibilizar una realidad que permanecía en la sombra, bien oculta y por motivos poderosos. Fue la oportunidad para mostrar que casi el 40% de las familias argentinas están a cargo de una jefa de hogar, pero que las mujeres ganan, al menos, 22 mil pesos menos al año sólo por ser mujeres. También que es más alta la subocupación e informalidad laboral respecto de la masculina, si es que tienen trabajo. La desocupación femenina en menores de 29 años llega al 25% en el Gran Buenos Aires. Las jóvenes conurbanas son las más golpeadas por las políticas económicas, pero su derecho al trabajo digno e igualitario no es parte de ninguna mesa de negociación sindical, donde sólo se ven “trabajadores”. Las mujeres pierden en todos los frentes: son las más desocupadas, las más precarizadas, las más sobrecargadas por las tareas domésticas, las peor pagas y las menos representadas sindicalmente.

El 19 de octubre fue histórico y escribió una nueva página en el movimiento de mujeres. La convocatoria a un paro de mujeres representa un ulterior salto cualitativo, porque permitió trazar una relación esencial entre las demandas sobre la violencia de género y aquellas ligadas al trabajo y a toda una serie de reivindicaciones salariales, laborales y sindicales. Algo que interpela al gobierno y a las patronales, pero también a las organizaciones sociales, sindicales y políticas.

#NosotrasNosOrganizamos

El 25 de noviembre, fecha histórica del movimiento feminista, volveremos a tomar las calles en todo el país contra todas las formas de violencia. En algunas ciudades se preparan concentraciones, en otras movilizaciones que pasarán por el frente de diversos poderes, como los Tribunales, ministerios de Salud, casas de gobierno y palacios legislativos. Habrá diversas iniciativas. Pero lo importante es que el 25 nos encuentre movilizadas y decididas a avanzar en organización. Por ello, en diversos lugares se estarán impulsando asambleas feministas populares para continuar lo comenzado el 19 de octubre, construir agendas propias y diseñar estrategias colectivas en todos los ámbitos donde estamos. Mujeres, trans y travestis tenemos que ocupar todos los espacios públicos, desde las fábricas y las oficinas a las escuelas, desde las plazas hasta las camas, y tomar la palabra colectivamente.

Se trata de conquistar los derechos que nos faltan y de exigir el cumplimiento de los ya obtenidos. Pero también de disputar los discursos y los imaginarios que nos pretenden simplemente víctimas, de duelo e impotentes. Si somos quienes movemos el mundo, podemos cambiarlo. Y, para ello, el feminismo es una herramienta poderosa.

Porque no queremos más muertas y presas por abortar. Porque no queremos una muerta más por femicidio. Porque queremos ponerle fin a la precarización de nuestras vidas. Porque queremos terminar con todas las formas de violencia machista. Porque vivas nos queremos, #NosotrasNosOrganizamos.

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