Para ganarle a Macri no todo da lo mismo

Por: Patria Grande | 22 de noviembre de 2016

Declaración de PATRIA GRANDE a un año del balotaje

Hace exactamente un año Mauricio Macri ganaba por escaso margen el balotaje y se convertía en presidente. Muchas cosas han pasado desde entonces. Nuestro pueblo vive peor, tenemos menos derechos y nuestras luchas se desarrollan en un contexto más adverso. Cientos de miles hemos estado en las calles durante este año resistiendo, reclamando, defendiendo lo que es nuestro, pero no ha sido suficiente para detener el avance de este gobierno. La vocación de unidad se ha despertado en muchos sectores, pero hasta ahora ha resultado insuficiente y difícil de plasmar. Todo esto amerita tomarnos un momento para la reflexión y el debate en el campo popular.

No daba lo mismo

Frente a aquel balotaje, una cantidad de organizaciones populares que no formamos parte de la experiencia kirchnerista en el gobierno, y que incluso veníamos manifestando fuertes diferencias con ese proyecto, llamamos a votar por Daniel Scioli.

“No da lo mismo” y “Macri Jamás”, fueron las consignas que agruparon una convicción muy clara: había que salir a militar en las calles contra el triunfo de Macri, porque con él llegaba al gobierno lo más descarnado de la ofensiva empresarial contra el pueblo.

Aunque la candidatura de Scioli expresaba también un viraje conservador, entendíamos que habilitaba un terreno más favorable para dar las luchas por venir. Hoy podemos decir que, lamentablemente, no nos equivocamos.

Ni bien asumió, Macri dejó en claro lo que venía a hacer. Desplegó una brutal transferencia de ingresos a favor de los grandes exportadores y, devaluación mediante, castigó duramente el salario de trabajadores y trabajadoras. Despidió miles de empleados y empleadas del Estado y desarmó programas sociales, educativos y culturales. Vetó la ley antidespidos, propiciando la pérdida de 130 mil puestos de trabajo. Pagó con creces a los fondos buitres, mientras la deuda social con los más humildes seguía creciendo. Retribuyó favores a Clarín, desarticulando la AFSCA y tirando al tacho la Ley de Medios. Aplicó un feroz tarifazo a favor de las empresas de servicios públicos, que hace más de una década se enriquecen con los subsidios sin invertir un peso. Atacó a la militancia y a la lucha histórica de los organismos de derechos humanos. Alineó internacionalmente a nuestro país con Estados Unidos y la derecha continental, mientras escondía debajo de la cama el reclamo por Malvinas. Para amedrentar a la militancia popular mantiene presa hace un año a Milagro Sala en Jujuy. Y ésta es apenas una mínima enumeración, que despeja cualquier duda sobre el carácter antipopular del gobierno de Cambiemos.

Resistiendo, no derrotados

Si no avanzaron más es porque se lo impedimos en las calles y porque todavía tienen que revalidar su exiguo triunfo en las legislativas de 2017. Decenas de movilizaciones populares han marcado el año y dejado en claro que no nos han derrotado. Las organizaciones sindicales, las de la economía popular, un potente movimiento de mujeres con su histórico paro del 19 de octubre, las usuarias y usuarios autoconvocados contra el tarifazo, el movimiento educativo y la comunidad científica, y tantos más, salimos a pararle la mano al gobierno durante este año.

Forjamos momentos importantes de unidad pero no alcanzaron. El acto del 29 de abril, la Marcha Federal, el #NiUnaMenos, la movilización del pasado 18 de noviembre, fueron algunos momentos altos de unidad entre diversas expresiones del movimiento popular.

Sin embargo, si algo quedó demostrado es que no alcanza con que la derecha esté en el poder para que el campo popular unifique sus fuerzas. Ésta es una necesidad vital que demanda esfuerzos conscientes, dejar de lado mezquindades y por supuesto mucha discusión, paciencia y experiencias compartidas.

No tenemos tiempo que perder. Lo que hemos visto hasta ahora es sólo una muestra de la política de Cambiemos. Con un fenomenal endeudamiento externo que amenaza volver a hipotecar el país, pretenden darle un empujoncito a la economía y reactivar el consumo, para el año que viene volver a ganar las elecciones. Pero sus objetivos de fondo son mucho más agresivos e incluyen, por ejemplo, una nueva reforma laboral para precarizar aún más nuestras vidas. Tenemos que forjar unidad para frenarlos.

Resistir en unidad, construir la alternativa

Esta consigna sintetiza para nosotros y nosotras las dos tareas centrales del movimiento popular en la nueva etapa política.

Resistir en unidad supone construir la más amplia articulación posible entre todas las organizaciones políticas y sociales que queremos derrotar el plan de ajuste de Macri. Pero más aún, implica conformar herramientas adecuadas para la participación y la unidad de todos los sectores de nuestro pueblo agredidos por las políticas neoliberales. Si bien hemos tenido avances en este plano, como las movilizaciones ya mencionadas, y muchas organizaciones pregonamos esta unidad, los resultados están muy lejos de lo deseado, y sobre todo de lo necesario frente a la ofensiva del capital.

Los debates que arrastramos de la etapa previa son una dificultad a superar. Pero también los posicionamiento frente al actual gobierno y distintas concepciones de acumulación popular nos terminan dividiendo. En algunos casos porque no se asume que la unidad que necesitamos es una unidad de lucha, en la calle, de confrontación con el actual gobierno. En otros, porque se sostiene una unidad que es posible solo entre los que piensan igual, excluyendo a la mayor parte de las expresiones populares.

Desde PATRIA GRANDE entendemos que, a un año del balotaje, la unidad para resistir es una tarea más vital que nunca.

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