Paritarias estatales: las más perjudicadas son las mujeres

Por: Cecilia Iselli - Delegada de Géneros de ATE Ministerio de Hacienda y Finanzas | 24 de mayo de 2017

Hace unos días se firmó la paritaria estatal acordada por UPCN y el gobierno. Además de un porcentaje exiguo frente a una inflación que no da respiro, se quiere imponer un premio al presentismo que, en realidad, es un castigo al uso de los derechos del convenio colectivo de trabajo. Las mujeres son las más perjudicadas.

El pasado jueves 18 se firmó la paritaria para los y las estatales que consiste en un “aumento” del 20% en tres cuotas a pagarse en julio (5%), en agosto (5%) y en septiembre (10%). Este acuerdo es uno de los peores que se ha firmado en los últimos años.

Por el lado de la recomposición salarial, ya se conocía el dato de inflación de abril que arrojaba un acumulado del 9,1%. Si a esto le sumamos la pérdida salarial del año pasado, en torno del 10%, ese 20% de aumento sólo recompone los salarios hasta ese momento. Por lo tanto, desde mayo hasta junio del año que viene cada aumento de precios se traduce automáticamente en una rebaja salarial.

Por otro lado, el acta incluye dos ítems que son presentados como premios: un premio estímulo a la asistencia y un premio estímulo por cumplimiento de objetivos. En el caso del primero, los requisitos para percibirlo se reglamentan dentro de un anexo y allí se especifica que las únicas inasistencias justificadas que quedan exceptuadas son la licencia anual ordinaria y los días por examen en un número inferior al establecido dentro del convenio. Por cualquier otra inasistencia justificada te descuentan parte del premio y, si se tiene más de tres en el mes o más de 10 en el cuatrimestre, no se cobra nada. En el caso del segundo premio, el de la productividad éste no está reglamentado aún.

Una perspectiva de género para entender el acuerdo

A su vez, visto desde una perspectiva de género, esto afecta directamente a las mujeres. Lo primero a tener en cuenta es que, al no estar excluida la licencia por maternidad, ese cuatrimestre la trabajadora no percibe dicho premio. En ese período, quien se encarga de pagar el sueldo es ANSES y no existe, por ahora, una norma que comprometa al organismo empleador a incluir dicho “premio”.

Además, el hecho de que no entren las licencias por enfermedad propia o de familiar a cargo también repercute más sobre las mujeres. Según la encuesta del uso del tiempo elaborada por el INDEC, las mujeres dedican más del doble de horas que los hombres al trabajo doméstico y de cuidado. Con lo cual, cuando un familiar se enferma, en general son las mujeres las que se hacen cargo de la situación. Si a esto se le suma las escasas licencias que existen por paternidad y maternidad y que los y las niñas antes de los tres meses ya están en un jardín (sin sus defensas desarrolladas, por lo que suelen enfermarse seguido) las mujeres son las que presentan más ausencias en el trabajo, todas ellas justificadas en las figuras de convenio.

Por lo tanto, estos aumentos en forma de “premios” no hacen más que aumentar la brecha salarial entre hombres y mujeres y consolidar la feminización de la pobreza. El presentismo que se quiere imponer no es un premio a la asistencia, es un castigo al uso de los derechos del convenio colectivo de trabajo. Estos derechos, en muchos casos, existen para proteger a las mujeres y para que puedan desarrollar en mejores condiciones su vida laboral en el mercado formal, dadas las desigualdades que existen en la distribución del trabajo no remunerado en el hogar.

La mayoría de las mujeres que trabajan en el Estado logran compatibilizar mejor la vida familiar con el trabajo, a pesar de los bajos salarios, gracias el acceso a las licencias y la flexibilidad horaria que le permiten seguir cumpliendo con las tareas y exigencias laborales. Si a la pérdida de condiciones de trabajo le sumamos la caída del salario debido al hecho de no poder cumplir con un requisito por el desigual reparto de tareas en el hogar y por la desactualización de sus haberes con respecto a la inflación, esto genera tarde o temprano que la mujer salga del mercado formal. Si no puede lograr compatibilizar su vida laboral con la familiar y los costos del cuidado se encarecen, frente a un salario que queda cada vez más relegado, no habría una razón lógica para permanecer en el mismo.

Respecto del premio estímulo por cumplimiento de objetivos, si bien no está reglamentado, contiene problemas parecidos a los ya expuestos para las mujeres trabajadoras con licencia por maternidad o jornada reducida.

No hay #NiUnaMenos con trabajadoras discriminadas

Cabe destacar que estos supuestos premios introducidos dentro del acuerdo paritario encierran un peligro en el mediano plazo en un contexto de endurecimiento del discurso político y mediático en contra del trabajador y la trabajadora estatal, dado el objetivo del gobierno de reducir el déficit fiscal enfocándose en el gasto en personal como uno de los supuestos causantes del mismo. No se necesita hacer futurismo para ver el objetivo que se busca con esto. A principios de este año, en el Ministerio de Hacienda y Finanzas, se despidió a una trabajadora por hacer uso de las licencias establecidas dentro del convenio colectivo (maternidad y enfermedad de familiar a cargo) y por una supuesta baja de la productividad por hacer jornada reducida por lactancia. Es por esto que, a la hora de reducir personal en el Estado, las primeras en engrosar esa lista serán las mujeres que, por sus cargas en el hogar, no se puedan ajustar a las nuevas reglas del juego. Frente a una nueva oleada de despidos en el Estado,  ésta volverá a tener mayoritariamente cara de mujer.

El gobierno nacional no sólo no ha tomado nota de la problemática de la violencia de género, que asesina una mujer cada 18 horas, sino que nos deja desprotegidas al condicionar una de las herramientas fundamentales para combatirla: su independencia económica. Ante un nuevo 3 de junio, el eje ordenador para las trabajadoras estatales y para todo el movimiento de mujeres debería ser el repudio a este acuerdo. Porque no hay #NiUnaMenos con trabajadoras discriminadas por las desigualdades que el sistema patriarcal impone sobre las mujeres a la hora de ingresar al trabajo en el mercado formal.

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