¿Qué está en juego en el conflicto bancario?

Por: Fernando Verón - Delegado general de la Comisión Gremial Interna del Banco Provincia de Buenos Aires, seccional Buenos Aires | 17 de febrero de 2017

Después de un 2016 marcado por la realización de distintas medidas de fuerza contra los despidos y en defensa del poder adquisitivo del salario, el gremio bancario enfrenta hoy una dura ofensiva de la banca extranjera y el gobierno nacional. Un caso testigo de cara a las negociaciones del conjunto de la clase trabajadora.

El 23 de noviembre, la Asociación Bancaria firmó junto con las cámaras patronales ADEBA y ABAPPRA (que en total nuclean al 70% de la representación de los bancos) un acuerdo salarial que tenía la intención de recomponer el salario perdido por la inflación del año pasado –la cual osciló por arriba de los 40 puntos reales– y de establecer un adelanto a cuenta de paritarias para el año 2017. Poco más tarde se sumó la cámara empresarial ABE, que nuclea a los bancos especializados del sistema. Solo ABA, que nuclea a los bancos privados de capital extranjero, se negó a firmar el acuerdo salarial.

Tres de cuatro puntos de aquel acuerdo fueron cumplidos por todos los bancos, tanto los que firmaron como los que no lo hicieron. De esa manera, y luego de una lucha que había empezado en septiembre del año pasado, los trabajadores y trabajadoras del gremio bancario pudimos percibir dos bonos compensatorios (el primero a pagar en diciembre, que comprendía valores de entre 8 a 12 mil pesos según la escala salarial, y el segundo consistía en un pago remunerativo en enero por la suma de 7630 pesos) y un aumento del 4% de los salarios que comenzaría a ser pagado a partir del mes de enero. Como decíamos más arriba, solo el cuarto punto del acuerdo no fue cumplido por las cámaras empresariales. De nada parece haberles importado a los banqueros el fallo de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo que ordena pagar el adelanto a cuenta de paritarias (2000 pesos más el 10% de los salarios a cobrarse a partir del mes de enero) y que ese mismo acuerdo salarial haya sido redactado, en gran parte, por el propio ministro de Trabajo.

Ante semejante escenario de desobediencia civil por parte de los banqueros y del gobierno, surge la pregunta de por qué solamente incumplieron con uno de los cuatro puntos del acuerdo. Entendemos que el último punto del acuerdo entra en contradicción con el techo salarial del 17% impuesto por el gobierno nacional, si tenemos en cuenta que los montos comprendidos en el acuerdo sobre el salario inicial del trabajador bancario arrojan hasta ahora un 20% de aumento. Pretenden que, como UPCN en la provincia de Buenos Aires, el gremio bancario y todos los gremios del país firmemos una paritaria del 17% o del 18% en cuatro cuotas, sin importar los altos niveles inflacionarios del año pasado y los tarifazos previstos para este año sobre los servicios públicos, los transportes y los combustibles que, sin ningún lugar a dudas, son un componente importantísimo para el aumento en los precios del resto de bienes y servicios de la economía. Tampoco, obviamente, se toma en cuenta la rentabilidad de cada uno de los sectores, como en este caso los banqueros que son uno de los principales ganadores de 2016.

El gremio bancario atraviesa un escenario muy complejo en el que el gobierno nacional ordena a las patronales bancarias no cumplir con el acuerdo y en el que, a su vez, es indudable la influencia de la banca extranjera sobre las decisiones del ejecutivo. Un bloque poderoso para enfrentar pero que, con la más amplia unidad de los trabajadores y trabajadoras del gremio y la solidaridad del resto de los gremios y la sociedad, creemos que podremos sin lugar a dudas hacer retroceder, cobrar la integralidad del acuerdo, y negociar una paritaria para este año que tenga en cuenta las necesidades de los y las bancarias.

La lucha de los bancarios y de su sindicato, la Asociación Bancaria, toma la forma de un conflicto bisagra para el resto de los gremios ya que lo que se pone en juego es la propia figura de la negociación colectiva, el cumplimiento de los acuerdos entre partes y la posibilidad y necesidad de perforar el techo impuesto por el gobierno. Por ello, la unidad y apoyo del movimiento obrero, de la CGT y de las diferentes asociaciones sindicales hacia el conflicto bancario es de una importancia estratégica si lo que pretendemos como trabajadores y trabajadoras es confrontar y hacer retroceder la política de disciplinamiento, la negociación de salarios a la baja y la flexibilización de los convenios colectivos de trabajo.

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