Se lanzó la Federación de Costureros y Costureras

Por: Federico Blasco y Sebastián Gatti | 06 de junio de 2017

El viernes 2 de junio, en la CTEP y con la presencia de más de 25 cooperativas, se lanzó la Federación de Cooperativas de Costureros, Trabajadores y Trabajadoras de la Indumentaria y Sector Textil Limitada. De esta manera, se pone en pie una nueva herramienta de organización para los trabajadores de la Economía Popular.

Con la llegada de Macri y su “apertura al mundo”, que no es más que liberar el mercado para que nos inunden con productos importados de menor valor que los producidos localmente, la industria textil fue una de las ramas más perjudicadas. Según datos oficiales, hay 5000 laburantes entre suspendidos y despedidos en el sector formal de la industria textil que, sabemos, representa un pequeño porcentaje del universo total. Si por cada empleo formal que se pierde hay tres del sector de la economía popular, en esta rama sin dudas la proporción es mayor.

Por otro lado, la industria textil se enmarca en un proceso de producción muy particular en nuestro país, en el que la super explotación es moneda corriente. Hoy, los costureros están obligados a trabajar por cuenta propia en sus casas con jornadas laborales que superan las 12 hs, en talleres sin medidas de seguridad elementales, viviendo con sus hijos e hijas en esos mismos talleres (causa de trágicos incendios, que costaron la vida de los pibes y que han tomado estado público), hacinados en condiciones de salubridad vergonzosas y padeciendo la consecuente epidemia de tuberculosis que se desparrama entre los y las laburantes.

En este contexto es que, en el marco del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), se vienen organizando hace más de un año decenas de laburantes de la costura en cinco polos textiles en la CABA y otros tantos en la provincia de Buenos Aires. Se han logrado mejorar las condiciones en las cuales se labura y se negoció de manera conjunta contratos con empresas privadas y con el Estado. Se logró poner en pie un centro infantil para los hijos de sus trabajadores, asegurándoles una infancia más segura y, digámoslo así, un poco más de infancia. Este proceso ha logrado que el ámbito de trabajo esté fuera de las casas con el objetivo de que puedan usarse para descansar sin necesidad de convivir con el ruido de las máquinas de costura: la casa para habitar, el polo para trabajar. Las condiciones de salubridad y seguridad de la construcción de los polos son clave para que no se ponga en riesgo la vida de los compañeros y compañeras y se garantice el acceso a una obra social y aportes jubilatorios a través del monotributo social y la Obra Social Mutual Senderos de CTEP.

Ese trabajo que venimos realizando como organización está puesto ahora al servicio de la consolidación de la Federación a nivel nacional. Porque estamos convencidos de que organizándonos es como vamos a lograr seguir mejorando las condiciones de laburo. Es con organización y lucha que le arrancamos al gobierno nacional la Ley de Emergencia Social que, entre otras cosas, les garantiza a los laburantes de la economía popular un salario social complementario que permitirá a los costureros y costureras partir de un piso más alto mes a mes.

Todavía quedan muchos desafíos. Lograr mejorar las condiciones con las que se negocia con los privados; arrancarle al Estado laburos que de otro modo se licitan con privados (que luego tercerizan pagándole migajas a costureros informales); lograr tecnificar los polos para así conseguir mejores trabajos y lograr bajar la carga laboral para que, de esa manera, los compañeros y compañeras puedan trabajar un máximo de 8 hs diarias y descansar los fines de semana.

Sabemos que estas 25 cooperativas son un piso muy bajo. Hay cientos de miles de trabajadores y trabajadoras textiles que siguen esclavizados y será una prioridad para la Federación organizarlos, ir a buscarlos casa por casa, si es necesario, y ofrecerles una herramienta de lucha. Seguiremos exigiéndole al Estado que ataque los talleres clandestinos pero nos oponemos firmemente a que la única respuesta sea el cierre y la consecuente pérdida de trabajo de los laburantes. Cada taller clandestino que sea clausurado debe ser una oportunidad para que esos costureros se sumen a alguno de los polos de la Federación.

Por último, es fundamental continuar destacando el valor de la unidad para dar las peleas que estamos afrontando. La CTEP es una clara muestra de unidad. Distintas organizaciones del campo popular hemos logrado un marco de unidad, para golpear juntos, que nos permitió arrancar la Ley de Emergencia Social al macrismo y mejorar drásticamente las condiciones de vida de los laburantes de la economía popular. Y lo logramos con cientos de miles de compañeros y compañeras en la calle. La Federación de Costureros y Costureras es otra muestra de unidad ya que se está construyendo entre todas las organizaciones que le dan vida. Y es a partir de esa unidad que estamos en muchísimas mejores condiciones de pelear. El desafío es enorme, pero la convicción de que se debe cambiar todo lo que merezca ser cambiado es mucho mayor.

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