Se lanzó la rama rural del MTE

Por: Maru Ambort | 02 de marzo de 2017

El pasado 10, 11 y 12 de febrero, organizaciones rurales, campesinas e indígenas se congregaron en Concepción, provincia de Corrientes, para llevar adelante el Primer Plenario Nacional del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) – Rama Rural.

 

Con la Federación Campesino Guaraní de Corrientes y los Guardianes del Iberá como anfitriones, más de 200 pequeños productores rurales, campesinos y comunidades de pueblos originarios se reunieron para intercambiar, debatir y pensar propuestas para el sector agropecuario. Los rostros morochos y las manos curtidas de trabajar la tierra se dieron cita, y no por acaso en el predio de San Baltazar, el santo kambá (negro, en guaraní) quien, a fuerza de velas encendidas y chamameces ofrendados, propició un fin de semana sin lluvias ni contratiempos.

Entre rondas de mate y tereré, circuló la palabra por los distintos grupos que llegaban para compartir sus realidades, las problemáticas de cada territorio y sus experiencias de lucha y organización. Este primer plenario, fundacional, estuvo enmarcado en el contexto histórico que le da lugar: “No es casualidad que estemos hoy, a un año de la asunción del gobierno de Macri, haciendo este lanzamiento”, se escuchaba en el panel de apertura. Algunas de las organizaciones llevan más de diez años de lucha, mientras otras son de muy incipiente conformación, pero todas han sufrido en los últimos meses la feroz transferencia de ingresos del pueblo trabajador hacia las elites oligárquicas y las empresas transnacionales, así como el abandono por parte del Estado. “Somos productores de alimentos, trabajadores y trabajadoras de la economía popular, representamos la diversidad, somos los pobladores originarios de estas tierras, sus poseedores ancestrales y es nuestro deber hacernos escuchar y luchar contra el modelo de monocultivo agroexportador”. Se pusieron también sobre la mesa los debates sobre el modelo productivo vigente, con los testimonios de las luchas contra los agrotóxicos en Malvinas Argentinas (Córdoba) donde la comunidad se resiste a la instalación de una planta de Monsanto, y del reciente juicio por intoxicaciones que se valió la muerte de dos niños en la provincia de Corrientes y cuyo fallo favoreció a los responsables de la tragedia.

Modelo productivo que ha generado en lo que va del año situaciones de emergencia, aludes, incendios, inundaciones y vendavales a lo largo y ancho del país, pero que no impidió que las delegaciones se reunieran para denunciar los atropellos generados por la extranjerización de la tierra y la concentración de las cadenas de comercialización. La lucha por el acceso a la tierra y la vivienda digna fueron ejes estructuradores del debate, y las regionales fueron describiendo las particularidades que caracterizan a este conflicto en cada territorio. Así se manifestaron las comunidades de Misiones y de Corrientes, en lucha contra las falsas denuncias por usurpación, mientras empresarios como Douglas Tompkins o la industria maderera se apropian de las tierras y los recursos naturales. Tampoco faltó mención a las comunidades mapuches que sufren el mismo abuso en la Patagonia y por eso no pudieron estar presentes. En sintonía expusieron los pequeños productores hortícolas de La Plata y Mar del Plata, avasallados por el arrendamiento de la tierra, que les impide construir viviendas y promueve la intensificación productiva como única salida.

El intercambio de experiencias entrelazó la articulación política de las organizaciones rurales como respuesta a la crisis que sufren las economías regionales, con el objetivo de crecer en proyectos de la economía popular, autogestiva y ecológica. Surgieron intercambios comerciales entre las organizaciones y se impulsaron alianzas entre el campo y la ciudad para transformar las relaciones de consumo del agronegocio, promoviendo un comercio justo y la soberanía alimentaria. Además se propuso un plan de lucha nacional por políticas públicas para el desarrollo de la agricultura familiar, campesina e indígena, y por la plena implementación de la Ley de Emergencia Social, sancionada en 2016.

Los derechos laborales y sindicales también fueron uno de los ejes abordados en el plenario, con la CTEP como principal herramienta sindical de los trabajadores y trabajadoras de la economía popular.

Se hizo hincapié en el acceso y promoción de la salud como un derecho fundamental de la familia campesina y hubo una fuerte participación de las mujeres trabajadoras, productoras, campesinas, quienes al grito de “¡cuando una mujer avanza, ningún hombre retrocede!” resaltaron el carácter feminista de la organización y las luchas que se vienen dando para combatir la violencia de género y la desigualdad entre varones y mujeres. En concreto, se estableció una convocatoria para participar del Paro Mundial de Mujeres el próximo 8 de marzo, y del Encuentro Nacional de Mujeres que se realizará en la provincia de Chaco en octubre.

También los y las jóvenes participaron del encuentro, debatiendo las problemáticas del acceso a la educación y al trabajo en los ámbitos rurales, y anunciaron que realizarán un Encuentro Nacional de Jóvenes en el transcurso de este año.

No faltaron el mate, el guitarreo, la luna llena, el vino, el asado y las banderas rojas que, evocando la mística popular del gauchito gil, del comandante Andresito, de las tropas federales de Artigas y de las luchas por la tierra del Movimiento Sin Tierra de Brasil, alentaban a pensar en la Reforma Agraria Integral como programa y como horizonte. Las vibraciones sobre el final del encuentro eran de unidad, de alegría, de celebración por los momentos compartidos y los futuros encuentros, fruto de la lucha y la organización. Organizaciones hermanas como el Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI) y las ramas cartonera y textil del MTE también participaron de las discusiones y saludaron la realización de este primer plenario, que finalizó al grito de “¡si nos tocan a uno, nos tocan a todos!” y “¡el MTE lucha y crece!”

Participaron: Federación Campesina Guaraní y Guardianes del Iberá (Corrientes); MPP de La Plata y Mar del Plata (Bs As); Productores Independientes de Puerto Piray, MTE Puerto Libertad, Productores Unidos ruta 20, Aldea mbya guaraní Ysiry, de Colonia Delicia (Misiones); Asociación de Feriantes de Santa Rosa-Toay (La Pampa); MTE Rosario (Santa Fe); Campesinos Organizados de Tulumba ”Los Algarrobos”, Nuestras Granjas Unidas y Productores Unidos de camino a 60 cuadras – MTE (Córdoba).

Otras organizaciones: FACyR y Federación de Costureros (MTE), MNCI (Bs As), MBA (Córdoba), EO (Córdoba).

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