Seguimos diciendo ¡no al traspaso!

Por: Martín Máscolo, secretario gremial de la Comisión Interna del Fuero Laboral de la UEJN.   | 29 de marzo de 2017

El traspaso del Fuero del Trabajo a la Ciudad de Buenos Aires es un capítulo central en la avanzada del gobierno nacional contra los derechos laborales. En pos de “una justicia más equitativa”, el macrismo pretende un alineamiento puro en los Tribunales.

 

En las últimas semanas el conflicto que vienen atravesando los trabajadores y trabajadoras de la Justicia Nacional y Federal entró en una nueva etapa. La novedad es el ingreso al Congreso Nacional de un proyecto tendiente a avanzar con el traspaso de la Justicia Nacional Ordinaria a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Dicho proyecto tiene como objetivo la modificación del artículo 8 de la ley 24.588, conocida como Ley Cafiero, que reglamentó los límites jurisdiccionales de la Ciudad. Incluye también el tratamiento del convenio firmado en enero entre los Poderes Ejecutivos de la Nación y de CABA que hace referencia a las condiciones de transferencia de las competencias del Fuero Penal.

Está claro que el gobierno nacional no tiene intenciones de bajarse de esta iniciativa. El traspaso es parte de un proyecto más profundo de reforma neoliberal de la Justicia: “Justicia 2020”, proyecto impulsado por el ministro Germán Garavano a través distintas ONGs financiadas por grandes grupos económicos y a través de la entidad FORES, conformada por sectores que se han manifestado en defensa de represores de la última dictadura militar, así como con una bajada de línea directa del Banco Mundial.  

El traspaso es una manera muy efectiva de cumplir con sus objetivos, ya que supone un cambio rotundo en la composición institucional de la Justicia. A diferencia del Consejo de la Magistratura de la Nación, el de la Ciudad tiene la facultad de remover jueces con mayoría simple. Hoy esa mayoría está ocupada por la alianza Cambiemos, que gobierna la Ciudad. A esto se le suma una modalidad clave del traspaso: los juzgados a ser transferidos serían aquellos cuyos cargos de magistrados están vacantes, por lo cual el gobierno tendría la posibilidad de nombrar jueces propios.

Hay dos Fueros que merecen especial preocupación de llegar a darse el traspaso: el Fuero Penal y el Fuero del Trabajo. En el caso del primero, porque una de sus competencias a ser transferidas son las causas relacionadas con los delitos contra la administración pública, es decir de corrupción.

En el caso del Fuero del Trabajo, ya que el traspaso del mismo es una parte fundamental de un proyecto de reforma laboral profunda del gobierno. La ciudad no necesita de 80 juzgados por la competencia que abarcaría, por ello sólo se realizaría la transferencia de la mitad del mismo, el resto quedaría como justicia residual para ser disuelta una vez terminadas las causas en curso. Por otro lado el nombramiento de jueces identificados con el ideario político y económico del gobierno le permitiría tener una justicia acorde a los reclamos y presiones de los grupos económicos y al discurso del presidente Macri, que en más de una oportunidad ha hablado sobre la “industria del Juicio” y sobre el perjuicio que significa para la economía y la llegada de inversiones que la Justicia Nacional del Trabajo falle siempre a favor de una sola parte (los trabajadores) y que por ello es necesario una justicia “más equitativa”, negando así el carácter protectorio del Derecho del Trabajo.

 

La lucha de los judiciales contra el traspaso

Desde principio de año esta lucha se viene intensificando por dos razones. Por un lado, las distintas iniciativas que fue tomando el gobierno fueron despertando cada vez más el instinto de lucha de los trabajadores y trabajadoras de la justicia. Un primer antecedente fue el año pasado ante el anuncio por parte del gobierno de la firma de convenios que establecieran las condiciones de traspaso de los Fueros Penal y del Trabajo. Lo cual llevó a un paro nacional con movilización y acto frente a la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, en el que estuvieron presentes dirigentes de las distintas centrales obreras y abogados, además de los secretarios generales del Fuero del Trabajo y de la Comisión Directiva Nacional de la Unión de Empleados de la Justicia de la Nación (UEJN).

Capítulo aparte merece el posicionamiento del secretario general de la UEJN, Julio Piumato. Hasta finales de la primera mitad del año pasado su postura era colaborar con el traspaso de todos los fueros mientras fuese respetando los derechos adquiridos de los judiciales, con excepción del Fuero del Trabajo, en línea con el proyecto de la CGT de federalización del mismo. Además Piumato mantuvo una muy buena relación con el ministro Garavano, acompañándolo en la promoción del proyecto Justicia 2020 en distintos lugares del país. El cambio de discurso de Piumato fue evidente. Actualmente plantea una oposición rotunda al traspaso.

En este sentido es importante señalar el otro factor de intensificación en la lucha. Nos referimos al trabajo de conducción y de organización que vienen realizando las Comisiones Internas de los Fueros Penal y del Trabajo. Ambas comisiones están hoy conducidas por listas opositoras a la Conducción Nacional (Lista Marrón) de la UEJN y vienen realizando un proceso de debate en la base canalizando los reclamos de los trabajadores hacia arriba. Especial atención se le debe al Fuero del Trabajo, cuya conducción actual es la Lista Tricolor, que le ganó a la Marrón el 7 de julio del año pasado, luego de que la misma conduciera el Fuero durante 27 años. Esta nueva conducción se fue consolidando primero a través del proceso de recuperación sindical del Fuero llevado adelante mediante una campaña de elección de delegados de unidad laboral, que ha logrado la reorganización de los trabajadores tanto en sus lugares de trabajo como a nivel general en el Fuero, segundo al calor de la lucha contra el traspaso. Esa relación recíproca entre las bases y su representación más directa ha logrado empujar a la conducción nacional del sindicato para enfrentar de manera más contundente el proyecto de traspaso.

El traspaso del Fuero del Trabajo trae aparejado su reducción y desguace y ello no es más que el método para barrer con el Derecho Protectorio del Trabajo. Por ello es necesario que todos los trabajadores y las trabajadoras se hagan carne de esta lucha.

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