Tucumán: se acerca el final del megajuicio por el Operativo Independencia

Por: Federico Araya y Micaela Difalcis | 06 de septiembre de 2017

Conversamos con Rodrigo Scrocchi, integrante de PATRIA GRANDE y abogado querellante por parte de la Asociación por la Memoria, la Verdad y la Justicia de Santiago del Estero, sobre el megajuicio que va a marcar un hito en la historia del noroeste argentino.  

Cambio: El juicio por el Operativo Independencia (OI) tiene la particularidad de ser un juicio sobre hechos ocurridos entre 1975 y 1976, es decir, se trata de delitos de lesa humanidad ocurridos en plena democracia.

Rodrigo Scrocchi: Claro, es una de las principales características que tiene. De hecho, no tiene un final determinado. Es decir, nunca hubo un decreto que dijera “acá terminó el OI”. Pero se tomó, para este juicio, el período que abarca de febrero de 1975 hasta el 24 de marzo de 1976.

C: Uno puede pensar que se trata del gran laboratorio social, político y represivo de lo que vino después en toda la Argentina luego del 24 de marzo de 1976.

RS: Exactamente. Y en eso se basaron algunos de los alegatos y también las pruebas que se fueron ofreciendo. Está claro que durante el período del OI muchos de los altos mandos del Ejército fueron a Tucumán. Nosotros, desde el alegato, planteamos que no solamente fue un laboratorio para la represión desatada en todo el país después del golpe, sino que también fue una especie de “graduación” para estos militares que ya venían preparándose en la Escuela de las Américas para lo que iba a ser la aplicación del plan sistemático.

C: Hay una lógica de lo sistemático que a veces se reduce a relatar cómo fue el proceso de desaparición de personas, de la violencia física más directa. Pero el OI fue también un laboratorio acerca del control ideológico, el control comunicacional, es decir, los otros mecanismos del terror que también fueron muy fuertes.

RS: Claro, si bien durante el OI no hubo una intervención, es decir, siguió gobernando Amado Juri hasta el 24 de marzo de 1976, hay que poner el foco en el accionar de Acdel Vilas. Acdel Vilas fue el primer comandante que se hizo cargo del OI (y ocupó ese lugar hasta diciembre de 1975) y en su diario escribió lo que fue la experiencia en Tucumán. Podemos decir que fue una confesión. Allí plantea que se debían usar mecanismos que estaban vedados, o que no estaban dentro de los manuales: no solo hacer un control militar sino también hacer un control político para que el OI tenga éxito. De hecho, en los decretos que son dictados por Estela Martínez de Perón acerca del OI está como objetivo el control territorial y, para eso, se ponen a disposición todos los medios del Estado. Entre ellos, la Secretaría de Comunicaciones y el Ministerio de Desarrollo Social. Es muy interesante esa fase “integradora”.

En específico, durante el OI, el sector atacado fue el del sur tucumano. Allí estaban las grandes luchas obreras sindicales que se habían desarrollado a partir de 1966. Lo que verdaderamente querían hacer era disciplinar a la clase obrera tucumana, a la clase estudiantil tucumana. Ellos tenían datos y consideraban que Tucumán era un “hervidero”.

C: De hecho, los datos duros detallan que, de las cientos de víctimas del terrorismo de Estado que se están discutiendo en este juicio, el 43% de ellos eran delegados obreros o gente ligada al movimiento obrero.

RS: Sí, ese dato es muy duro y es muy cierto. Es interesante porque el sur tucumano, todos estos años, fue silenciado y nosotros, desde el Movimiento Memoria, Verdad y Justicia de Santiago del Estero, que es la asociación por la que yo me presento como querellante, lo que queremos plantear también es esto: como nunca en ningún otro juicio en Tucumán pudimos ver y ser conscientes de las desigualdades que hasta el día de hoy sufre nuestra provincia. Durante más de 40 años, la mayoría de las familias de las víctimas estuvieron calladas, no tenían las posibilidades materiales ni simbólicas de procesar lo que habían vivido. No es lo mismo que las familias de los militantes que fueron víctimas del terrorismo de Estado. No, eran obreros del azúcar y de la caña que fueron secuestrados y torturados y el Estado nunca pudo acercarles una reparación de ningún tipo. Eso quedó muy en claro durante los testimonios del juicio.

Por otro lado, otro dato a tener en cuenta es que, en Tucumán, el momento cúlmine del terrorismo de Estado son los años 1975 y 1976. Luego comienza a bajar la “cantidad de represión”. Muy distinto de cómo sucedió en el resto del país.

C: Lo que me queda por preguntarte es algo que explica un poco la vida política posterior de Tucumán y que tiene que ver con las complicidades civiles y eclesiásticas del OI.

RS: Sí. Respecto de las responsabilidades eclesiásticas no se pudo demostrar, por lo menos durante el juicio, una clara responsabilidad eclesiástica en cuanto a autores. Sí los testigos han declarado que había curas dentro de la Escuelita Famaillá (uno de los principales centros clandestinos de detención que hoy es un sitio de memoria).

Con respecto a la complicidad empresarial, está completamente comprobado porque las bases militares del OI instaladas en el sur tucumano estaban en terrenos cuyos propietarios eran los grandes terratenientes azucareros. Pudimos ver cómo quedaron expuestos los nombres de las principales familias de la oligarquía azucarera tucumana: los Minetti (dueños del ingenio “La Fronterita”), los Nougués (dueños del ingenio “Liles”) y los Avellaneda (dueños de lo que fue el ingenio “Santa Lucía”).

C: En términos de responsabilidad civil tenés una sociedad tucumana que tiene que explicar cómo en los noventa la segunda cabeza del OI, Antonio Bussi, salió electo gobernador. Respecto de eso, este juicio habla un poco de una Tucumán más actual.

RS: En las últimas PASO, el hijo del genocida Antonio Bussi sacó 90 mil votos. Lo que pasó en Tucumán es un caso paradigmático de las consecuencias del terrorismo de Estado, de las consecuencias transgeneracionales. El caso del genocida Bussi que, por suerte, pudo ser juzgado y condenado, es un caso patente del poder que crearon estos tipos a través de la metodología del terror en la sociedad tucumana.

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