Una apuesta política desde el interior de Misiones

Por: José Luis Fuentes y Lucía Sabini Fraga | 05 de julio de 2017

Con epicentro en el interior de la provincia de Misiones, en la ciudad de Eldorado, Patria Grande está dando los primeros pasos para aportar a construir un proyecto político provincial, alternativo al de un oficialismo omnipresente.    

La ciudad de Eldorado, una de las más grandes de Misiones, ha sido popularmente conocida como “la capital del trabajo” pero dista mucho de ser una ciudad de los trabajadores. De características eminentemente industriales, el municipio ubicado a 100 kms de las cataratas del Iguazú por la Ruta 12 es el epicentro de la foresto industria y alberga, además, una de las fábricas más grandes en cantidad de operarios, perteneciente al rubro del calzado.

Sin embargo, se trata de una de las ciudades más desiguales de nuestro país, donde hasta este año no habían llegado las cloacas, y donde muchas familias tienen graves dificultades para acceder a los derechos más básicos como la vivienda o costearse los deficientes servicios de transporte público (el boleto de colectivo es más caro que en Buenos Aires), agua potable, luz y gas. Estamos hablando del interior del interior, algo que a muchos les cuesta, incluso, imaginar.

Desde allí comenzamos hace ya un tiempo nuestra construcción política y social en Misiones, a partir de un grupo de vecinos que se propusieron construir Patria Grande y hoy, habiendo logrado la personería para presentarnos a elecciones a nivel local, buscamos construir una plataforma política representativa de diversos sectores que la pelean día a día reunidos por el sueño de una ciudad futura, que responda a las necesidades de todos y todas pero, especialmente, de los más humildes.

El bipartidismo conservador llegó hace rato

Es imposible pensar un modelo alternativo de ciudad en una provincia como Misiones sin poner en discusión el aparato oficialista. Después de la crisis de 2001-2002, representantes de partidos tradicionales (PJ-UCR) dieron a luz a la “Renovación” al mutar el sistema político de un bipartidismo a uno de partido hegemónico, una estructura política provincial que bajo el concepto de “proyecto misionerista” mantiene una relación acomodaticia con las administraciones nacionales, siendo por demás obediente en políticas nacionales regresivas y muchas veces perezosa para responder a demandas populares.

De los 75 municipios que tiene la provincia, no hay ni una sola localidad cuyo intendente no forme parte del gobierno de turno. Además, Misiones es una de las pocas provincias de Argentina que conserva la “Ley de Lemas”, una arquitectura electoral sumamente favorable a los grandes partidos y especialmente al oficialismo, que hace casi imposible el surgimiento de alternativas.

Desde entonces, no ha surgido en todo Misiones una alternativa real que dispute claramente la hegemonía oficial y mucho menos con un carácter popular, arraigado en las luchas cotidianas de los diversos sectores del pueblo. El radicalismo, constituido en segunda fuerza política, hoy en Cambiemos, no ofrece para el pueblo misionero una salida más ambiciosa, sino más conservadora. Es por eso que la construcción de un proyecto popular es la principal tarea que tenemos.

El desafío de unir las luchas en un proyecto popular

Los que participamos de las luchas ambientales, contra la construcción de represas, por la defensa de los derechos de los trabajadores, el acceso a la tierra para familias de agricultores y comunidades indígenas, contra el avance extractivista y contaminante de las multinacionales, en el movimiento de mujeres, por Memoria, Verdad y Justica, o en el movimiento estudiantil, entre muchas otras luchas que tienen lugar en la provincia, nos encontramos cotidianamente en las calles, en las rutas y en las plazas pero no hemos logrado, todavía, trasladar esa unidad al plano político-electoral para ofrecer a las grandes mayorías populares una propuesta alternativa.

La realidad nos obliga a avanzar en procesos de unidad para enfrentar el avance neoliberal, no solo en las resistencias que libramos día a día, sino constituyendo un proyecto que transforme la amplia gama de nuestros padecimientos en un programa político para cambiar la provincia. Desde Patria Grande consideramos que las organizaciones populares debemos maximizar los esfuerzos en esa dirección y, por eso, hemos tomado la decisión de iniciar un camino de encuentro con otras fuerzas políticas con fuerte raigambre popular y compromiso con las luchas sociales.

En las últimas semanas, en Misiones, hemos profundizado el compromiso político con diversos actores del campo popular, dando inicio a un proceso de construcción de un frente antineoliberal. Uno de los actores más relevantes en este proyecto es el Partido Agrario y Social, espacio político que creció en los últimos años al calor de las luchas de diversos sectores y que generó gran arraigo en los pequeños productores tabacaleros. Dos actores muy ligados al Partido Agrario y Social son el Movimiento Nacional Campesino Indígena y el Movimiento Evita. Así, también se han sumado actores provenientes del kirchnerismo no alineado al oficialismo local, como lo son Nuevo Encuentro y el Partido Comunista.

Este 2017 es un año bisagra también en Misiones. Se juega la posibilidad de que el modelo neoliberal se consolide y, al mismo tiempo, la capacidad que tendremos de enfrentarlo políticamente, aquí y ahora, y poder derrotarlo en las calles y en las urnas con vistas a 2019.

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