Una entrevista, varios debates económicos

Por: Tomás Reneboldi | 06 de junio de 2017

El 25 de mayo, Cristina Fernández de Kirchner dio una entrevista que significó un hecho político en sí misma. Más allá de la discusión en formato “de prode” acerca de las probabilidades de que CFK sea finalmente candidata, el reportaje condensó un análisis económico bastante detallado.

“El gobierno ha roto el contrato electoral”. De esa manera, la ex presidenta señala cómo el gobierno incumplió sus promesas de campaña. Más allá de la discusión acerca de la mentira y el engaño de los medios de comunicación como origen de todos los males, vamos a analizar qué planteó, enfocándonos en los dos elementos que mayor novedad suponen: inflación y consumo.

Según CFK, durante su gobierno los precios ya se encontraban en una fase descendente fruto de políticas y presencia estatal mediante los programas Precios Cuidados y Ahora 12. Sin embargo, creemos que el estancamiento en el aumento de precios durante los años finales de su gobierno estuvo también vinculado al enfriamiento de la economía y, por ende, del consumo (en 2014 post-devaluación, se registró una caída de más de 2% entre puntas, o sea de diciembre 2013 a diciembre 2014).

Frente a la pregunta de cómo afrontar hoy el aumento sostenido de los precios, la ex presidenta ensaya una respuesta que escapa de los manuales de la economía ortodoxa: propone decretar la emergencia alimentaria y dotar al Estado de herramientas para intervenir en los diferentes eslabones de la cadena de valor. Coincidentemente con esta afirmación, debemos agregar que el problema de concentración y fijación oligopólica de los precios no se da solo en el caso de los supermercados (como, en el ejemplo que dio, en el caso de La Anónima). La mayoría de los sectores productivos de nuestro país cuenta con una estructura altamente concentrada y con sectores del capital que eligen una estrategia de acumulación basada en el aumento sistemático de los precios en lugar de la inversión productiva.

También en este pasaje podemos ver una de las pocas autocríticas con respecto a las propias limitaciones de su gobierno. CFK menciona que estas políticas no fueron aplicadas con anterioridad porque a veces es necesario sufrir golpes (como la asunción del gobierno actual) para poder contar con una espalda y un consenso social mayor para llevar adelante intervenciones más fuertes del Estado en la economía. ¿Pero acaso esa experiencia práctica del pueblo no puede darse a partir del enfrentamiento frontal con los sectores dominantes, como le sucedió al propio kirchnerismo en su pelea con los medios de comunicación concentrados?

Consumo, luego existo

Otro de los temas dominantes en el debate público después del cambio de gobierno tiene que ver con el consumo. Lógicamente, se trató de uno de los puntos centrales de la intervención de Cristina Fernández de Kirchner. Por un lado, porque plantea al consumo como una vara para la medición del malestar: ¿qué cosas tuviste que modificar en tu vida últimamente? Por otro, porque uno de los ejes de crítica al gobierno actual tiene que ver con la caída del consumo popular, el aumento en bienes de lujo y el crecimiento de la importación de bienes finales que reemplazan producción local.

La discusión acerca del consumo como responsable de la inclusión social atraviesa también otros procesos en América Latina como pueden ser los disímiles casos de Brasil, Bolivia y Venezuela. En todos los países se vivió un aumento fenomenal del consumo privado que logró incluir socialmente, de alguna manera, a franjas de la población antes postergadas.

Sin embargo, todos estos gobiernos llegaron a un límite (coincidente también con una fase descendente del ciclo de precios de las materias primas y otros fenómenos del contexto internacional) en el crecimiento del consumo, tanto por procesos inflacionarios como por estancamiento de la economía, estrangulamiento de divisas o enfrentamiento con los sectores productivos responsables del abastecimiento de dichos productos. Pensar de qué manera sortear estas dificultades resulta un debate interesante para elaborar un programa económico pensando hipotéticamente (como plantea García Linera) en una posible nueva oleada de gobiernos populares en nuestro continente.

Al respecto de este debate, CFK aporta su visión durante la entrevista. ¿Cuáles eran los problemas del modelo económico anterior? Los de todos los procesos de crecimiento: estrangulamiento del sector externo por demanda de divisas para la importación de bienes de capital. O sea, el desarrollo de la industria comienza a demandar más dólares de los que ingresan por las exportaciones a medida que el país crece. “La misma historia del primer peronismo, el problema del stop and go. Si hubiéramos tenido 30, 40 años de política sostenida, no hubiéramos tenido estos problemas”.

Sin embargo, el debate acerca de la industrialización argentina tiene una complejidad y una profundidad mucho mayor ya que, por ejemplo, algunos de los sectores industriales que más crecieron durante el kirchnerismo resultaron deficientes en términos de divisas, y profundizarona así el problema de la restricción externa. Además, el contexto de los cincuenta y los sesenta es muy diferente del actual. Urge repensar el rol de los países dependientes dentro de las cadenas globales de valor y los mecanismos de acumulación y reproducción del capital a nivel mundial, como también el lugar que puede ocupar la integración regional en una estrategia de desarrollo.

Continuar el debate

Tomamos como punto de partida la entrevista a CFK del 25 de mayo por su alcance, por su importancia para el momento político del país pero también porque sirve para retomar ciertas discusiones imprescindibles para cualquier movimiento popular en esta etapa. Necesitamos darnos la tarea de elaborar programas de gobierno que lleven esta oleada de acumulación de los sectores populares mucho más allá de los límites conocidos.

Por ejemplo, deberíamos pensar cómo resolver las condiciones dignas de trabajo para las mayorías populares dadas las limitaciones que impone el capitalismo en su fase actual y el rol de la tercerización y la precarización laboral en los procesos de acumulación de capital. Debemos pensar también cuál es el rol de la economía popular en el marco de un gobierno popular y cómo modificamos estructuralmente la desigualdad de género presente en la economía.

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