Una estrategia de ataque a los institutos de formación docente

Por: Martín Cifuentes, docente y director del Departamento de Historia del Instituto Superior del Profesorado Joaquín V. González, y Mariano Romano, presidente del Centro de Estudiantes del Joaquín V. González. | 20 de diciembre de 2017

Una opinión desde el interior de la comunidad educativa tras la presentación en la Legislatura porteña del proyecto de creación de la “UniCABA”, que conlleva la desaparición de los 29 Institutos de Formación Docente (IFD) actualmente existentes en la Ciudad de Buenos Aires.   

A lo largo de 2017 se comenzaron a expresar los signos de una política de avance mayor sobre la formación docente en la Ciudad de Buenos Aires, al ritmo de una ofensiva creciente sobre la educación pública a nivel nacional. En el caso puntual de los institutos de formación docente el primer paso fue la posible implementación de un sistema de cursada virtual en detrimento de la modalidad de cursada existente, y en segundo lugar la aparición de una nueva reforma encubierta con “la escuela del futuro”, que afectaba al nivel medio y golpeaba de forma indirecta sobre los institutos terciarios. El tercer paso hacia fines de octubre parecía cargar las tintas con la reducción de la carga horaria de los recientes planes de estudios reformados y la ampliación de la figura del “alumno volante” que puede cursar en cualquier institución.

Estas tres estrategias implementadas por el gobierno de la Ciudad merecen una explicación más detallada, pero por razones de espacio podemos decir que las mismas compartían una orientación y una metodología para la misma. El horizonte estaba puesto en ver a la educación no como un derecho sino como un gasto, con lo cual la implementación de cursada virtual, la disolución de la especificad disciplinar que planea “la escuela del futuro” o la reducción de las asignaturas de los planes, apuntaban a reducir la planta docente con la pérdida de horas, atacar las condiciones de resguardo del estatuto docente y comenzar a crear un nuevo perfil de egresado docente individualista y aislado del tejido social.

A fines de octubre era claro que los institutos de formación docente se tendrían que preparar para dar batalla para defenderse frente a estas políticas de avance neoliberal. Sin embargo, nadie pensaba que deberíamos hacer frente a un proyecto de destrucción total del sistema público de formación docente como es la propuesta de la UniCABA. Esta propuesta, siguiendo la metodología llevada a cabo durante 2017 en cada una de estas estrategias de avanzada del PRO, se llevó a cabo sin compartir ningún tipo de documentación oficial, y bajo canales informales que desconocían el diálogo con las instituciones de formación docente, tanto con sus autoridades como con sus comunidades educativas.

La inexistencia de un proyecto real de formación docente

La propuesta de una universidad de formación docente que busca “absorber a los veintinueve institutos de formación docente de la CABA” fue presentada como una forma de mejorar “per se” la educación superior y jerarquizar la formación docente, basándose en la manipulación, por un lado, y el ocultamiento, por otro, de los datos de la realidad. Esta clara estrategia de propaganda comunicacional llevada adelante por el gobierno, con el apoyo de los medios de comunicación hegemónicos, implicó un importante desafío para la comunidad educativa de los institutos terciarios: evidenciar la inexistencia de un proyecto real para la conformación de esta universidad y que en realidad lo que se pone en juego es la desaparición de veintinueve institutos de formación docente.

Estos reales objetivos que se esconden detrás de este proyecto son los que se han intentado visibilizar ante la sociedad por parte de los diversos actores de la comunidad educativa: la intención de eliminar los espacios democráticos de decisión política de los IFD (Consejos Directivos), que vienen resistiendo las políticas del macrismo; un recorte presupuestario atroz; vulnerar los derechos laborales docentes y del personal no docente; avanzar en la formación de un nuevo tipo de docente, con escasa formación, individualista y acrítico.

El movimiento estudiantil terciario se encuentra, así como toda la comunidad, en estado de alerta y movilización: nucleados los distintos Centros de Estudiantes en la CET (Coordinadora de Estudiantes Terciarios) se vienen debatiendo los puntos centrales de esta reforma, así como organizando y decidiendo las acciones a llevar adelante, en articulación con gremios y demás actores. Así se han desarrollado jornadas como la acontecida en la Legislatura porteña el 7 de diciembre.

Aunque el conflicto se circunscribe al ámbito de la formación docente, verdaderamente implica uno de los más brutales ataques llevado a cabo contra la educación pública por la gestión de Cambiemos a nivel nacional. La desintegración de veintinueve institutos de formación docente, de los cuales muchos de ellos son contemporáneos al proceso de formación del sistema educativo en nuestro país a fines del siglo XIX y principios del XX. Destruye todo el recorrido de investigación situada en el ámbito de la formación docente y anula una experiencia de avanzada, aún en proceso de implementación, como es el dictado de la Educación Sexual Integral, para dar solo dos casos del impacto que dejaría sobre la producción continua de conocimiento en el nivel superior.

En el marco del centenario de la Reforma de 1918, esta propuesta busca pulverizar las instancias de cogobierno de estas instituciones que son las experiencias democráticas más avanzadas en nuestras instituciones educativas a nivel nacional. Busca disciplinar, fragmentar y desindicalizar el trabajo de los y las docentes de educación superior bajo un instrumento “autodefinido” con el termino marketinero de “Universidad” pero que en realidad implica la punta de avanzada para pulverizar las tradiciones más progresivas de nuestra formación docente en el ámbito pedagógico, investigativo y político. Es el proyecto que busca formar al nuevo docente facilitador y emprendedor, “flexible a los cambios” que tiene que dar clases en “la escuela del futuro”.

Nos encontramos frente al intento de construir un nuevo paradigma educativo regresivo, autoritario y despolitizado que busca construir un docente preparado para soportar las intemperies a las que nos tienen acostumbrados las demandas del mercado. Nos encontramos ante un desafío inédito, en donde hay que redoblar la apuesta en la estrategia de comunicación con la sociedad para romper con los clichés del sentido común. Pero también necesitamos reforzar la unidad y ampliarla a otras esferas del terreno educativo más allá del nivel de formación docente y de nuestra  jurisdicción. Las calles serán, como lo han sido estos dos últimos años, la instancia en donde todas las estrategias confluyan para darnos la tarea de derrotar esta ley autoritaria y redoblar la apuesta en defensa de la educación pública, laica, gratuita y científica.

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