(EXCLUSIVA WEB) Venezuela bajo asedio: incertidumbre entre los votos y la violencia

Por: Brigada “Eva Perón”, desde Caracas | 19 de julio de 2017

Van más de cien días desde el comienzo del nuevo ciclo de “protestas” de la MUD, la oposición de derecha local que responde directamente a Washington. El conflicto se ha agudizado y la derecha ha impulsado niveles de violencia en aumento, aunque su desenlace sigue trancado.

Por un lado, la derecha no ha logrado forzar la salida del gobierno pese a aumentar el desgaste. Las secuelas de esto se evidencian en el impacto que deja sobre una población sometida a una guerra mediática, psicológica, económica.
Por otro lado, el gobierno tampoco ha logrado, hasta el momento, encausar el conflicto por canales de diálogo ni garantizar la paz con el llamado a la Constituyente, aunque sí ha retomado la iniciativa política y se ha sostenido la cohesión de las fuerzas armadas, factor clave para evitar un golpe.
Los días que restan hacia el 30 de julio, fecha de las elecciones de candidatos a constituyentistas, serán determinantes. El hecho de que se logren realizar los comicios y el nivel de participación que tengan, serán clave para el chavismo.
La oposición ya lo anunció: acudiendo al artículo 350 de la Constitución, desconocen al gobierno, no reconocen la legitimidad del llamado a la Asamblea Nacional Constituyente e intentarán por todos los medios impedir se lleve adelante.

¿Qué dejan más de 100 días de conflicto?

La presión internacional ha tenido su expresión en órganos como la OEA y en el asedio mediático, intentando construir una imagen del gobierno de Maduro como una “dictadura” y el de la oposición como una expresión democrática.
El manejo de la información no sólo es distorsionado, sino perverso. La violencia impulsada por la derecha lamentablemente ha ido en aumento. Lo que había comenzado en los primeros días de protestas con trancas en las calles y enfrentamientos con la guardia se fue radicalizando: ataques llevados adelante por grupos de choque que van rotando por los barrios y ciudades, en algunos casos con ensayos innegables de copar localidades por unos días; embestidas contra instituciones públicas, locales políticos, saqueos, quema de toneladas de alimentos, linchamientos a “presuntos chavistas”, hasta el asesinato de un candidato a constituyentista en el estado Aragua.
El ataque a la base militar de La Carlota y el episodio del helicóptero robado que embistió contra el Tribunal Supremo de Justicia y el Ministerio de Interior y Justicia también dan cuenta de un nuevo nivel en el desarrollo de la violencia, así como del intento de presionar por una ruptura en las fuerzas armadas.
Por otro lado, hay un empeoramiento inducido de la situación económica. La subida inflacionaria ha sido muy fuerte junto a la escalada del dólar paralelo, con productos que aumentaron a más del doble en una semana, golpeando la capacidad adquisitiva de la población. Las medidas paliativas que se han impulsado –suba de salarios, creación de trabajos, CLAP– no han logrado contrarrestar suficientemente la situación.
La domiciliaria de Leopoldo López y los chispazos en la MUD
El traslado de Leopoldo López (uno de los responsables políticos de la ola de violencia de 2014) de la prisión de Ramo Verde a su hogar para cumplir prisión domiciliaria implicó una decisión difícil de tragar para el chavismo. Supuso un paso en un terreno complejo pero, para el gobierno, fue una concesión necesaria para reconstruir la legitimidad de las instituciones con una oferta que la oposición no podría rechazar.
Igualmente ha contribuido a acentuar públicamente las internas por el liderazgo dentro de la oposición. Para muchos dirigentes dentro de la MUD, López preso significaba una bandera oportuna pero, de volver a la actividad política, también representa un peligroso competidor.
El domingo 16, la MUD impulsó su propia gran demostración de fuerza con un “plebiscito” dirigido a impugnar la constituyente. Si bien es una acción meramente simbólica, significó su última gran demostración de fuerza pública antes de las elecciones del 30 en su apuesta por fracturar la institucionalidad del país.

Revolución en resistencia

Cómo se desarrolle el proceso constituyente será crucial para el chavismo. De lo que no hay dudas es que, más allá y más acá del 30 de julio, estamos frente a una revolución en resistencia, con un gobierno intentando dar respuesta a esta coyuntura de guerra y en una relación asimétrica con el enemigo.
El interrogante fundamental para la continuidad en el tiempo del proceso bolivariano se centra en lo siguiente: en este contexto de resistencia, ¿cuántas posibilidades tiene de lograr superar sus límites internos y retomar una perspectiva estratégica de renovación de la revolución, recuperando el convencimiento de las mayorías?
Esta pregunta seguramente no halle una respuesta en lo inmediato. Sí es posible decir que hoy en Venezuela nos encontramos con un chavismo de base dispuesto a dar la pelea. Con un pueblo que se sigue organizando para resolver los problemas materiales que atraviesa, porque aún sigue sembrada la semilla del protagonismo popular que ha dejado la historia reciente. También existen comunidades que se organizan para la defensa integral de sus territorios, promoviendo actividades culturales y políticas donde opositores quieren armar guarimbas; campesinos y campesinas tomando tierras ociosas de propietarios financistas del terrorismo para producir en tiempos de desabastecimiento; organizaciones y militantes lanzándose a la campaña de la constituyente, etc.
Es posible que todo esto no sea suficiente para frenar el ataque imperialista, pero lo que pase dependerá en gran medida de cómo se ponga en juego el acumulado que construyó el chavismo. Además, será central el escenario internacional. No únicamente las relaciones con China y Rusia, sino fundamentalmente lo que suceda en el continente latinoamericano: si es posible frenar la arremetida de la derecha neoliberal y cuánto tardará en llegar una nueva oleada de luchas y avances de los sectores progresistas y revolucionarios.
En este momento complejo, la única certeza para los sectores populares es que estamos en tiempos de resistencia y que el camino que nos queda es la lucha. Andando resuenan las palabras del comandante: UNIDAD, LUCHA, BATALLA Y VICTORIA.