Venezuela: la participación popular derrota la violencia

Por: Brigada “Eva Perón”, desde Caracas | 02 de agosto de 2017

En un contexto de terror desatado por la derecha opositora, la participación de más de ocho millones de personas en la elección de la Asamblea Nacional Constituyente fue una contundente victoria de la lucha por la paz. Testimonios de una jornada que trajo un respiro imprescindible para la Revolución Bolivariana.  

La tensión estaba en el aire desde antes del amanecer, frente al intento de la Mesa de Unidad Democrática (MUD) de boicotear e impedir la votación.

A pesar del extenso dispositivo de seguridad para evitar sabotajes y agresiones, durante la jornada fueron atacados cerca de 200 centros de votación. El saldo de la violencia con el que se intentó empañar la elección: 15 personas asesinadas. La trágica lista la inicia el candidato a Constituyente por el sector comunal, José Félix Pineda, muerto a manos de sicarios en su hogar de Ciudad Bolívar durante la noche del sábado 29. Pero eso no logró someter la iniciativa del chavismo que, para el final del día, hizo de la votación una victoria ejemplar. Más de ocho millones de personas legitimaron con su participación la apuesta por la paz, la estabilización del escenario político y la actualización del texto constitucional para incorporar nuevas conquistas y mecanismos institucionales.

El sábado, Tamayba Lara, militante de la Plataforma Socialista Golpe de Timón (una corriente dentro del PSUV) y candidata por la lista Chavismo Bravío, resumía el espíritu con el que la militancia chavista aborda el desafío: “La juventud está despierta y combativa. Estaremos movilizados y movilizadas desde temprano votando. Mañana vamos a otra batalla, vamos por más, es mucho lo que está en juego, es el futuro”.

La foto del centro de votación instalado en el Poliedro de Caracas rebalsado de gente asestó una prueba contundente de que las aspiraciones de la oposición habían quedado truncas. El pueblo respondía a la violencia fortaleciendo la democracia participativa y protagónica. La imagen de comunidades rurales cruzando a pie el río Torbes para llegar a votar contrasta con el sombrío panorama de aquellos focos ya aislados de violencia.

En las colas de votación convivían el optimismo que el chavismo suele imprimir a sus manifestaciones con las ansiedades que trae la coyuntura. Es difícil obtener testimonios de la gente que espera ingresar a la sala de votación. De igual manera, hay mucho resquemor a salir en alguna fotografía. Esto es la secuela dejada por el amedrentamiento y el acoso de los grupos de choque de la derecha. La última saga de linchamientos impulsada por grupos opositores y las más de 20 personas quemadas vivas por “parecer chavistas” han golpeado hondo en un pueblo que supo construir una cultura de la participación y apropiación de la política.

Pero cuando alguien se anima, no deja dudas sobre la convicción que mueve la decisión de votar. De pie junto a una cadena de murales que adornan las paredes del Liceo Fermín Torres, una mujer dice: “Estamos ratificando nuestra independencia y nuestra soberanía, nosotros somos un país de paz”. Otra se suma: “No queremos guarimberos, no queremos asesinos. Estamos defendiendo la paz pero, sobre todo, estamos defendiendo el legado de Chávez”. A su alrededor la gente asiente, algunos hasta aplauden.

El bravo pueblo

La paz, poner un fin a la violencia, encauzar por la vía política el conflicto social y político. Quizá las palabras usadas cambien, pero ese es el espíritu que mueve la participación, esa es la aspiración del pueblo llano.

Para el chavismo significa la posibilidad de superar el estancamiento político con una salida hacia delante que pueda dar forma a un nuevo consenso de cara a toda la sociedad. Y ello lo hace apelando a la participación plena de la población, a un debate público que trascienda los acuerdos entre cúpulas para actualizar el contenido de su Constitución frente a los nuevos retos y las propias expectativas del pueblo.

José Guzmán Tato es candidato por el sector estudiantil y resume el sentido que encuentra en la Constituyente. “Hoy nos permite convocar al pueblo todo a participar del impulso y mejoramiento de la Constitución ante una situación de crisis política. En la medida que estas instancias de diálogo y participación se agoten, nos enfrentaremos a escenarios de violencia y confrontación que ningún venezolano desea.”

La Constituyente también ofrece la posibilidad de rectificar, revisar los fallos de los últimos años que llevaron a la crisis actual y combatir los vicios internos. En el barrio de La Pastora, Jesús García, militante comunal, hace hincapié en eso: “En lo estratégico es donde a nosotros, como pueblo, nos toca afrontar estos desafíos. Para que la Constitución sea fortalecida no solamente con lo que ha generado el gobierno bolivariano, sino también con las luchas del pueblo. Luchar no solamente contra una oposición que solo presenta la violencia como alternativa, sino también luchar contra los factores internos dentro del gobierno, del Estado burgués, que ponen obstáculos para que el pueblo venezolano pueda llevar adelante la verdadera transformación que planteó en su momento el Comandante Chávez.”

Los cierres de los centros de votación se tiñen de fiesta. Tambores, cantos y banderas. Para la medianoche, cuando se anuncia el resultado, la plaza Bolívar, así como otros puntos a lo largo del país, se inundan de una celebración que hace tiempo no se veía. Una contrapeso al clima gris predominante en estos tiempos.

El lunes llegan las repercusiones internacionales y el llamado infructuoso de la dirigencia opositora a una nueva jornada de lucha. Pero nada detiene lo que el mismo pueblo hizo inevitable. En estos 18 años en los que el proceso revolucionario ha puesto sobre la mesa las profundas contradicciones de la sociedad, la violencia no ha sido ajena a la polarización social y política.

En ese sentido, Reinaldo Iturriza, ex ministro de Comunas y actual candidato, sitúa al proceso constituyente en relación a la dinámica de los últimos meses de violencia: “Incluso para una sociedad como la nuestra, no tiene precedente la manera en la que se estuvo naturalizando que se quemaran y lincharan personas en la calle, no por ser chavista sino simplemente por parecerlo. Con todo el malestar, con todas las críticas absolutamente legítimas que puedan tenerle al gobierno, no podemos naturalizar el terror, no podemos tolerar crímenes de odio como forma de hacer política. Eso es la anti política, la negación de la política. Precisamente por eso creo que tanta gente salió a votar ayer. Ayer fue derrotada la violencia.”

Aun persiste la incertidumbre en torno al escenario a mediano y largo plazo. Sin embargo, el chavismo logró una contundente victoria táctica, un respiro necesario en un año crítico que le permitió anular esta última ronda de la arremetida opositora.

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