Volvemos a las calles a gritar “¡Vivas nos queremos!”

Por: Patria Grande | 24 de mayo de 2017

El gran protagonismo del movimiento de mujeres en nuestro país es fruto de años de lucha y de acumulación de experiencias. Si bien los altos niveles de amplitud, movilización y masividad son una novedad importante, tal vez la mayor novedad y potencialidad es su creciente radicalidad feminista.

Porque las mujeres en la resistencia y en las luchas populares somos protagonistas desde siempre: somos el país de las madres y abuelas, de las piqueteras, de las militantes populares combativas, de Evita. Sin embargo, el feminismo era patrimonio de un reducido grupo de mujeres y movimientos. Hoy estamos atravesando una nueva oleada feminista y su característica es que el feminismo se ha vuelto popular al interpelar personas y movimientos como nunca antes.

No se trata de un movimiento espontáneo unido por el dolor y la indignación, sino que, poco a poco, va asumiendo los desafíos de convertirse en un actor político y social en nuestro país que instala agenda.   

Hoy asistimos a tiempos de cambios profundos, políticos, sociales y culturales en todos los espacios, desde los barriales a los sindicales, desde los estudiantiles a los partidarios: estamos en tiempos de Ni Una Menos y ante la generación Ni Una Menos.

No deja de ser contradictorio que estos avances convivan con un recrudecimiento de la violencia de género y con poderes políticos –ejecutivos, legislativos y judiciales– que son profundamente reaccionarios frente a las demandas populares.

Pero no es una novedad. Siempre el feminismo irrumpió de forma irreverente contra las convenciones sociales de su tiempo y debió superar los obstáculos que aparecían en el horizonte. Por eso, este 3 de junio volvemos a las calles a gritar que estamos “juntas más que nunca”, que “vivas nos queremos” y que no toleramos “Ni una menos”.  

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