Xenofobia a flor de piel (blanca)

Por: Marcos Lede Mendoza | 20 de septiembre de 2017

Hace pocos días, los pequeños productores y productoras hortícolas pusieron el grito en el cielo a raíz de la resolución 249-E/2017 del Ministerio de Agroindustria que dirige Ricardo Buryaile.

La disposición, fechada el 11 de septiembre de 2017, relanza el ya veinteañero programa “Cambio Rural”, que apunta a asistir técnicamente a campesinos y campesinas que producen los alimentos que consumimos día a día. Pero la novedad vino de la inclusión de una cláusula xenófoba, indicando que el programa beneficiarìa sólo a productoras y productores nacidos en territorio argentino, o a hijos e hijas de ciudadanos nativos.

Sin embargo, a las pocas horas el propio gobierno tuvo que salir a aclarar que corregiría la situación. “Se trata de un error”, aseguró el coordinador del programa, Juan Casañas. “Ya presentamos una addenda (un agregado) a la resolución, para que se publique en el Boletín Oficial con la corrección pertinente”, agregó. Más allá de la desmentida, las organizaciones de quinteros y quinteras se mantienen en alerta. No son pocos quienes consideran que el texto representa la opinión verdadera de quienes están dirigiendo el Ministerio, de clara orientación neoliberal a favor del agronegocio.

Un comunicado firmado, entre otras organizaciones, por la rama rural del Movimiento de Trabajadores Excluídos (MTE), el Frente Agrario Evita y la Unión de Trabajadores de la Tierra, previa a la marcha atrás del Ministerio, dice expresamente: “Recordemos que la horticultura en la Argentina siempre fue llevada adelante por manos migrantes, antes italianos y portugueses, ahora de nacionalidad boliviana en su mayoría. Es inaudito que se segregue de una política pública de esta manera”. Además, las organizaciones denunciaron que “todo este entramado es parte de un proceso más amplio de profundización del odio, la xenofobia y la estigmatización negativa de los sectores populares que luchan por sus derechos, como lo está sufriendo el pueblo mapuche”.

De acuerdo a la organizaciones, el relanzamiento de Cambio Rural se enmarca en un proceso de ajuste de las políticas dirigidas a la agricultura campesina. “El Ministerio de Agroindustria de la Nación continúa recortando y achicando las políticas hacia el sector de los pequeños productores. La Secretaría de Agricultura Familiar se encuentra totalmente desfinanciada con una gran parálisis en la política pública en general, trabando las pocas herramientas que tiene como el Monotributo Social Agropecuario y el RENAF, herramientas por la cuales miles de pequeños productores acceden a derechos básicos como jubilación y obra social”, señala el texto, difundido por la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP).

Mientras los pequeños productores rurales -que cultivan el 80% de los alimentos que llevamos a nuestra mesa- afrontan la crisis del sector, menos visibles están los grandes ganadores del modelo, marcado por la concentración y la extranjerización de la tierra y el control de la cadena agroexportadora por parte de empresas multinacionales que manejan nuestros recursos.

El ministro parece haber olvidado que la gran mayoría de los pequeños productores y productoras beneficiarias de estos programas son migrantes, que pisaron suelo argentino en los 90’, cuando nadie quería pisarlo, y quienes podían se iban. Siempre trabajaron por chirolas, en las peores condiciones, padeciendo el apriete de las inmobiliarias y la doble jornada. Así y todo, son quienes engrandecen nuestra Patria día a día, generando trabajo y riqueza.

Pareciera ser que el gobierno nacional necesita acelerar la construcción de un chivo expiatorio para justificar sus políticas regresivas, y como siempre sucede en este suelo de blancos y europeos, los primeros en ser atacados y excluidos son los ciudadanos y ciudadanas migrantes de países limítrofes, que llegaron a un país en bancarrota con la promesa de tener una vida mejor, y que a partir de la organización lograron un piso de derechos que este gobierno clasista y xenófobo quiere arrebatar.

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